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Rocío de Meer, portavoz de Vox de Emergencia Demográfica: "La decisión política de no proteger las fronteras está costando sangre"

"Tenemos que expulsar a todos aquellos que nos hacen un país peor, que viven de las ayudas públicas sin darnos nada a cambio; a todas aquellas personas que están en situación administrativa irregular", asegura la diputada nacional

Rocío De Meer Méndez, portavoz nacional de Vox para Emergencia Demográfica.

Rocío De Meer Méndez, portavoz nacional de Vox para Emergencia Demográfica. / Irma Collín / LNE

Oviedo

Rocío de Meer (Madrid, 1989), portavoz nacional de Vox de Emergencia Demográfica, defendió ayer en una visita a Asturias las deportaciones masivas, una de las propuestas más polémicas de su partido: "No puede entrar ni un inmigrante ilegal más".

¿Cómo se ejecutarían las deportaciones masivas?

Son algo extraordinariamente complejo, que ahora mismo el Gobierno de España tampoco podría materializar, porque hace que se respete nuestra soberanía nacional. Para hacer una deportación lo primero que tienes que tener es un convenio internacional. Ahora mismo España tiene convenios de deportación con los países del norte de África y en muchísimos casos ni siquiera se llegan a cumplir. Por ejemplo, el convenio de los menores extranjeros no acompañados con Marruecos. Por eso, aunque tengamos un programa de máximos, somos perfectamente conscientes de lo destruido que está nuestro país y que de alguna manera darle la vuelta a todo no es algo tan sencillo que se pueda llevar a cabo en una sola legislatura.

Se les acusó de querer deportar a ocho millones de inmigrantes.

Las cifras las tiene el Gobierno, nosotros no sabemos cuántos son. No sabemos si son 8 millones, quizás sí. Lo que decimos es que tendremos que expulsar a todos aquellos que nos hacen un país peor, que viven de las ayudas públicas sin darnos nada a cambio; a todas aquellas personas que están en situación administrativa irregular, que no respetan nuestras costumbres ni tienen intención de aceptarlas ni de integrarse. Puede ser una posición, como han dicho, extremista o radical, pero lo que ha sido radicalmente opuesto al futuro y a la prosperidad de nuestro país han sido las políticas de fronteras abiertas. Nunca debieron suceder.

Hablan de "invasión", pero los inmigrantes que han llegado a España ha disminuido en el último año y el país sigue teniendo una tasa menor que otros miembros de la Unión Europea.

No tiene que entrar ni uno más, hay que combatir las políticas de fronteras abiertas radicalmente. El expresidente de Frontex, la agencia que debe proteger las fronteras exteriores de la Unión Europea, dijo que no era la orden política que tenían. Hay una orden de no proteger nuestras fronteras, lo hemos visto muy recientemente en el campo de Gibraltar. La decisión política de no proteger nuestras fronteras, de no dotar de medios a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, está costando sangre de verdad. Podemos ponerle muchos nombres, pero hay una realidad y es que el fenómeno al que asistimos es un fenómeno de inmigración masivo. La magnitud es lo que pensamos que colapsa nuestro país y que pone en riesgo nuestra sociedad.

¿Lanzar el mensaje de que la inmigración está ligada con la delincuencia no es alimentar la xenofobia y la crispación en la calle?

No, la inmigración masiva tiene relación directa con el aumento de la delincuencia. Es algo que ha sucedido en todos los países en los que se han producido fenómenos de inmigración masiva. En España estamos comenzando a ver delitos importados. Por ejemplo, mutilación genital femenina, matrimonios forzosos o infantiles... Desde el año 2017 han aumentado las agresiones sexuales en un 275%. Y tanto en 2023 como en 2024 cerca de un 50% de los feminicidios fueron por asesinos extranjeros. A nosotros nos descalifican, pero estamos sacando a la luz datos objetivos y contrastables.

¿Quienes se juegan la vida en un cayuco vienen pensando en delinquir?

No todas las personas que entran por la puerta de atrás a nuestro país tienen malas intenciones, pero lasque sí también lo hacen. Lo hemos visto con detenciones de yihadistas o el caso de Diego Valencia. Muchas de esas personas que llegan por entradas marítimas son víctimas. Hay políticos que están siendo los máximos colaboradores de las mafias de tráfico de personas al permitir sus operaciones.

La inmigración "salva" a regiones como Asturias para tener masa laboral y muchos sectores viven de ella.

¿Y los chavales que tienen que irse a Asturias, que son despedidos por sus familias en las estaciones de autobuses todos los días? El relato progresista está muy bien, pero la realidad es otra y las familias lo saben. Los que despiden a sus jóvenes porque no hay oportunidades económicas, porque se ha desindustrializado Asturias, porque están en riesgo las explotaciones ganaderas, la prosperidad y la economía.

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