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Fuerte rechazo de los alcaldes asturianos (de todos los partidos) a la tasa turística pactada en los Presupuestos

Regidores de todas las tendencias recelan del cobro voluntario de un canon a los visitantes acordado por Barbón y Tomé: "No hay directrices, no se aclaran ni ellos"

Turistas por las calles de Llanes.    | M. C.

Turistas por las calles de Llanes. | M. C.

Sara Bernardo

Sara Bernardo

Oviedo

La tasa turística es una de las medidas que la diputada no adscrita Covadonga Tomé ha arrancado al presidente del Principado, Adrián Barbón, para garantizar su apoyo a los presupuestos autonómicos de 2026, clave para que salgan adelante. Se trata de un canon que el Ejecutivo asturiano implantará el próximo verano y que tendrá carácter voluntario para los municipios. Sin embargo, muchos alcaldes de todos los partidos muestran recelos cuando no un abierto rechazo a una idea que aún carece de un plan concreto por falta de bases normativas claras y de un modelo de aplicación definido.

Uno de los concejos que más acusa la masificación turística es Llanes, donde su alcalde, Enrique Riestra, del partido Vecinos x Llanes, cuestiona abiertamente la falta de avances. Indica que Barbón anunció la creación de la tasa hace más de dos años y medio, pero a día de hoy los ayuntamientos continúan sin información precisa. "Si en estos años no se ha hecho nada, ¿va a dar tiempo a aplicarla en verano?", se pregunta el regidor, que gobierna en coalición con el PP. A su preocupación se suma la duda sobre el destino de los fondos recaudados. "Si la recaudación va para el Principado, los llaniscos nos opondremos porque aparecemos a la cola de los presupuestos año tras año", denuncia. También plantea interrogantes sobre el diseño del cobro: "No es lo mismo pagar por alojamiento, por días o por personas".

Una exigencia similar llega desde Tapia de Casariego. Su alcalde, Pedro Fernández (PP), lamenta que el Gobierno asturiano lleve años mencionando la tasa turística sin concretar su normativa. "Esto empezó al principio de legislatura y seguimos igual", critica. "No hay ninguna directriz y, hasta que ellos no se aclaren, nosotros no podremos opinar", concluye, poniendo de manifiesto el malestar de los municipios costeros, que ven con preocupación la ausencia de información técnica.

Según lo anunciado por el Principado, la tasa tendría carácter voluntario y serían los ayuntamientos los encargados de decidir si la implantan o no. El modelo podría tomar como referencia el sistema gallego, ya vigente en algunas localidades. En la comunidad vecina, La Coruña y Santiago de Compostela han sido las primeras en dar el paso. Ahí, los turistas deben abonar entre 1 y 2,5 euros por noche, dependiendo del tipo de alojamiento, y únicamente durante un máximo de cinco días consecutivos. La normativa también contempla excepciones para menores o personas enfermas, lo que ha permitido suavizar la medida y adaptarla a situaciones particulares.

En Somiedo, el alcalde socialista Belarmino Fernández se muestra favorable a la creación de la tasa, aunque con matices. Considera que la regulación debería ser homogénea para evitar desigualdades entre territorios: "Tendría que haber un decreto nacional para así evitar comparaciones entre municipios". Pide, además, que la recaudación revierta directamente en los servicios medioambientales y turísticos del concejo. "Eso sería lo más justo y la forma de beneficiarnos en lugar de perjudicarnos", afirma Fernández, recordando que Somiedo recibe cada año miles de visitantes atraídos por su entorno natural.

En Castropol, el alcalde Francisco Javier Vinjoy, también del PSOE, reconoce que los veranos "son cada vez más caros porque tenemos que poner más recursos, lo que incrementa los gastos municipales". Aunque admite que la época estival es también el momento en el que los establecimientos locales obtienen mayores ingresos, considera esencial "regular para no perjudicar su medio de vida". Aun así, se muestra prudente respecto a la tasa turística: "Es una medida a estudiar, aunque de difícil implantación", reflexiona.

En el Oriente asturiano, la tasa también encuentra muchos recelos. El alcalde de Ribadesella, Paulo García (PP), señala que "tiene que haber un hecho diferencial en estos municipios tan turísticos", aunque no está convencido de que el canon recién pactado sea la mejor solución. Explica que un alto porcentaje del incremento poblacional en verano procede de las segundas residencias, lo que cambia por completo la naturaleza del fenómeno turístico. "No sé si la tasa sería la mejor opción, pero algo hay que hacer", afirma. "Es una carga que tenemos que asumir los ayuntamientos y necesitamos regularlo", insiste, apuntando a la necesidad de un debate más amplio sobre financiación local.

La posición del PP a nivel autonómico la expresó esta misma semana su presidente, Álvaro Queipo. El líder popular cuestiona tanto el fondo como la forma del compromiso de aplicar una "tasa turística voluntaria" el próximo verano. Asegura que el PP "no es partidario de ninguna tasa turística" y critica que la medida se presente como un logro. "Me sorprende que Covadonga Tomé lo presente como un éxito cuando es una propuesta que Barbón ya defendía desde hace tiempo", señaló. Queipo insiste en que el sector turístico "necesita menos cargas burocráticas y menor presión fiscal", y advierte de que "aplicar nuevas tasas va en la dirección contraria de lo que necesita la economía asturiana". A su juicio, la prioridad debe ser "simplificar trámites y favorecer la actividad" para hosteleros y empresarios turísticos. No ahuyentar a los visitantes con más pagos.

Mientras tanto, los ayuntamientos siguen esperando un documento claro que defina cómo funcionaría exactamente la tasa turística asturiana. Y entre dudas, desconfianzas y necesidades reales de financiación, la discusión continúa abierta a pocos meses del verano y con un sector que reclama certidumbre para poder planificar su actividad.

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