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¿Qué es la tasa turística, cómo funciona y para qué sirve? El canon que implantará Asturias "no servirá para frenar la masificación", advierten los expertos

"Los ingresos deben ir para lo que se ha marcado, normalmente para mejoras que redundan en los visitantes, como arreglar el vallado de la Senda del Oso; el dinero no puede acabar en la caja común", avisa el especialista Eduardo del Valle

¿Qué es la tasa turística?

¿Qué es la tasa turística? / LNE

Mariola Riera

Mariola Riera

Oviedo

La implantación de una tasa turística voluntaria en Asturias ha sido una de las condiciones, no la única, que ha asumido el Gobierno regional (PSOE e IU) para que la diputada no adscrita y líder de Somos, Covadonga Tomé, diera su indispensable apoyo a los presupuestos del próximo año. Una iniciativa aún en pañales, de la que se ha hablado hasta ahora muy por encima, pero que tiene fecha de implantación como ha exigido Tomé: el próximo verano y a nivel local, en los concejos que así lo soliciten.

El debate está servido en Asturias, donde dicho recargo cuenta con el rechazo en bloque del sector empresarial, así como de la oposición en la Junta. Aunque es un asunto relativamente novedoso en la región, la tasa turística ni es algo nuevo ni es el remedio que todo lo soluciona.

Así lo advierte Eduardo del Valle Tuero, profesor de Comercialización e Investigación de Mercados de la Facultad de Comercio y Turismo de la Universidad de Oviedo. "Lleva muchos años implantada ya en diversos países de Europa, sobre todo, a nivel local en grandes ciudades", explica.

Eduardo del Valle.

Eduardo del Valle. / LNE

El profesor, que ha publicado trabajos con otros colegas sobre la tasa –un impuesto que grava habitualmente al visitante a través del alojamiento y que busca recaudar para mejorar la gestión turística–, celebra que en Asturias se abra el debate, pero advierte de que una hipotética implantación del cobro requiere un análisis "con cautela, en profundidad y exhaustivo" de lo que se quiere: objetivo "claro", bien justificado y apostar por un modelo que se adapte a las particularidades del sector turístico del territorio. En resumen, hay que ser transparentes en el uso, nítidos en su objetivo y exhaustivos en el seguimiento de su aplicación, en palabras del profesor.

Lugares con tasa turística. "Suelen ser grandes ciudades, con mucho patrimonio y elevado flujo turístico las que la tienen, además de algunas comunidades autónomas", apunta el profesor del Valle. "Los lugares que la aplican suelen tener en común mucho flujo de gente y mucha variabilidad turística".

Objetivo. "Se trata de compensar externalidades negativas", explica Eduardo del Valle, quien defiende que tiene que ser un impuesto finalista en el sentido de que si se implanta tiene que quedar claro "para qué" y justificarlo. "Hay que tener cuidado, mucho cuidado. Porque el ingreso debe ir al destino marcado". En principio habría que identificar esas "externalidades negativas" del turismo que, por ejemplo, podrían ser el deterioro de caminos o de un determinado recurso por una afluencia elevada de visitantes, que obligue a reparaciones. "Se me ocurre en Asturias, por ejemplo, cambiar el vallado de la Senda del Oso", apunta el profesor, quien insiste: "Lo que no puede ser es que la recaudación se destine a otra actividad, porque así se estaría desvirtuando. Tanto a visitantes, como a las empresas, como a los residentes, se les debe dar una explicación muy clara de qué es la tasa y para qué se cobra. Lo que no puede ser es que ese dinero acabe en la caja común. Porque así perdería éxito".

Seguimiento. "Debe haber informes periódicos sobre su impacto y seguimiento con el objetivo de maximizar el beneficio social de la población. La gente debe entender por qué se cobra y ver su utilidad. Si no, perderá éxito y respaldo social". Y un aviso: "No debe utilizarse para sufragar los servicios públicos, cuya financiación debe ir por otra vía.

Tipo. Cómo, quién, importe, quién paga, por cuántos días, en qué lugares... Son preguntas que hay que responder antes de cobrar una tasa turística, explica Eduardo de Valle. Hay muchos modelos y no todos valen en todos los territorios, avisa. "Debe haber un diagnóstico previo", defiende. "Cada concejo tiene que valorar cómo cobra. Por ejemplo, Cudillero recibe gran número de visitantes, pero muchos no se alojan allí. Por ejemplo, pueden dormir en sitios cercanos como Soto del Barco, que sería el que se beneficiaría de la tasa si ésta se aplica por el alojamiento. Esto no es justo, porque en este caso la presión turística recae sobre Cudillero y no por los que allí se alojan". Por eso, aunque la tasa por pernoctación "es lo más habitual", Del Valle tiene dudas de que sea un modelo válido en Asturias.

Masificación. "Ojo, la tasa turística en sí no sirve para frenar la masificación turística", advierte. "La recaudación no evita que un destino reciba elevada afluencia de visitantes. Para evitar esto hay otras medidas mucho más eficaces como dispersar los flujos, limitar visitas... Se necesitan estudios previos y rigurosos de la situación de cada lugar". Todo para dejar claro a los residentes que en muchos casos "sufren" la masificación que "el turismo no es bueno ni malo, la gestión es la lo hace bueno o malo".

Espejo en el que mirarse. Eduardo del Valle prefiere no hablar de modelos a seguir, sino que defiende que la tasa asturiana, de aplicarse, debe adaptarse a las características del sector en la región y todas sus particularidades. Y recuerda lo ocurrido en Baleares, comunidad que la tiene implantada. "Pero en un principio fracasó. Se empezó con una ecotasa y no funcionó. Acabó retirada. Luego volvió y parece que va bien, pero es que cada lugar tiene sus propias características", apunta.

Alternativas. El profesor asegura que, de alguna forma, en Asturias ya funcionan "tasas turísticas", como el cobro del transporte por visitar los Lagos de Covadonga en verano. "Es una forma de controlar el número de visitas y redistribuir los flujos. Indirectamente es una tasa turística", explica. "En Cudillero han comenzado con zona azul este pasado verano, eso de alguna forma busca ordenar el turismo, como sucede en las playas que cobran por aparcar y así controlan los flujos".

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