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Asturias consigue darle la vuelta a la tortilla: gana habitantes, asalariados y empresas a costa de comunidades como Madrid

El aumento en la llegada de personas extranjeras y de nacionales procedentes de otras regiones eleva la población activa y con ello el potencial de crecimiento

Economía asturiana

Economía asturiana / LNE

Luis Gancedo

Luis Gancedo

Las fuerzas que determinan la movilidad geográfica de los hogares, de los trabajadores y también de los negocios han registrado en años recientes –en particular desde la pandemia del covid en 2020, según algunas interpretaciones– cambios que favorecen a territorios como Asturias. Las fuentes estadísticas disponibles muestran que se están produciendo de manera simultánea tres situaciones de relevancia demográfica y económica que intuitivamente cabe considerar excepcionales en la trayectoria contemporánea de la región: un saldo migratorio positivo persistente y generalizado (en relación con el extranjero y con el resto de España); un saldo laboral también positivo (Asturias ha pasado de emisora a receptora neta de trabajadores), y un tercer saldo asimismo provechoso en el balance de los cambios de domicilio que protagonizan las empresas.

Población. La nueva oleada de inmigrantes que recibe España, pegada como otras precedentes al ciclo económico favorable, detuvo a partir de 2022 una fase de trece años de pérdida de población sin pausa en Asturias. El saldo migratorio (diferencia entre el número de personas que llega a la región para residir y el de quienes la dejan) alcanzó en 2023 (último ejercicio con datos oficiales) el punto más alto hasta dónde llega la información más accesible: Asturias ganó por esa vía 11.986 habitantes, en su mayor parte personas extranjeras. La intensidad con la que se ha atraído población procedente de otros países ha llamado la atención de los expertos. Funcas, observatorio vinculado a las antiguas cajas de ahorros, destacaba lo siguiente en un informe divulgado la pasada semana, refiriéndose al período 2022-2025: "La entrada de inmigrantes ha sido especialmente pronunciada, con crecimientos por encima del 40% en la Comunidad Valenciana, las dos castillas y, sobre todo, en Asturias, con un 45,8%".

Conforme a las estadísticas más actualizadas que maneja la Sociedad Asturiana de Estudios Económicos e Industriales (SADEI), Asturias ha encadenado además dos años con ganancia de población española procedente de otras comunidades autónomas (357 individuos en 2022 y 1.792, cinco veces más, en 2023), algo inédito en décadas.

Los resultados parecen congruentes con la propensión a dejar las grandes aglomeraciones urbanas que un sector de expertos diagnosticó en los años siguientes al azote del coronavirus. Pero es la crisis de la vivienda el factor que ha ganado más peso en las explicaciones del renovado magnetismo de Asturias. Aun habiéndose disparado en línea con el resto del país –y por motivos análogos: desajuste entre una demanda expansiva y una oferta escuálida–, el precio de los pisos es un 24% inferior al promedio nacional, según datos del Ministerio de Vivienda sobre el tercer trimestre de este año. Esa ventaja permite, unida a cuestiones como el clima templado, la calidad de vida o los servicios del estado de bienestar, una aproximación a las razones del reciente tirón migratorio de Asturias que quedaría coja si no se repara en el empleo, por lo común determinante principal en las decisiones de abandonar la región o el país propios para establecerse en otros.

Empleo. Los efectos terapéuticos del saldo migratorio positivo de Asturias se filtran hacia su mercado de trabajo. El comentado aumento de los residentes extranjeros ha propiciado un avance del tamaño de la población activa en el que también ha reparado Funcas. La llamada tasa de actividad (proporción de los habitantes mayores de 16 años que trabajan o buscan trabajo) ha crecido en 1,75 puntos desde 2021, frente a los 0,29 puntos de la media española. La tasa asturiana es aún la más modesta del país (52,47%), si bien en estos años ha recortado distancias con el promedio como pocas veces antes.

El tamaño de la población activa mide la fuerza laboral e incide por ello en la capacidad de un territorio para generar riqueza. La baja tasa de actividad de Asturias ha sido presentada durante décadas como una desventaja severa para el potencial de crecimiento de la economía. La inmigración está contribuyendo a aligerar ese lastre, aportando seis de cada diez nuevos activos que la región ha sumado en el último lustro.

Una mayor población activa favorece el avance del PIB, que a su vez amplifica las oportunidades de empleo, realimentando con ello la atracción migratoria y por tanto al mismo tiempo la población activa... Algunos indicadores recientes dan a entender que se ha producido un cierto salto de dinamismo en el mercado regional de trabajo. Asturias ha encadenado tres meses consecutivos (septiembre, octubre y noviembre) con aumentos interanuales de las afiliaciones a la Seguridad Social (en torno al 2,5%) más vivos que la media estatal y superiores en cantidad significativa a los observados en otras regiones del entorno. Es algo inusual, aunque los datos pueden perder parte de su consistencia si se excluye el empleo ganado en actividades a menudo pegadas al sector público (educación, sanidad, servicios sociales…). Descontadas esas últimas ramas, el ritmo de creación de trabajo (1,93% interanual en noviembre) mejora sólo levemente los registros de lugares como Galicia (1,83%).

Asturias se ha distinguido últimamente de comunidades cercanas por otro hito estadístico: por primera vez en al menos veinte años son más los asalariados de otras regiones que se trasladan al Principado para trabajar (5.120 en 2024) que aquellos asturianos que salen para hacerlo en el resto del país (4.874). El número de quienes entran, principalmente procedentes de Madrid y Castilla y León, ha aumentado el 37% desde 2021. Las demás regiones del Noroeste presentan saldos negativos en estas cuentas que elabora la Agencia Tributaria.

Negocios. Las empresas suelen mover su residencia por razones variopintas: la fiscalidad, los costes laborales, la cualificación del personal, la dotación de infraestructuras, el acceso a los mercados... Los estudios que periódicamente divulga Informa D&B, consultora que maneja la mayor base de datos empresariales privada del país, no se adentran en los motivos, pero reflejan para Asturias indicios de otra tendencia positiva: la región es una de las siete del país que ha encadenado dos ejercicios (2024 y lo que va de 2025) con ganancias netas de sociedades mercantiles por la diferencia entre las que, procedentes de otras regiones, cambian su domicilio social a algún lugar del Principado (89 entre enero y agosto de este año) y las asturianas que se mudan fuera (48).

¿Cómo son esas empresas que han recalado en Asturias este año? Su promedio de facturación, inferior a 900.000 euros, indica que en su gran mayoría son negocios pequeños. Y su procedencia (siete de cada diez estaban antes domiciliados en Madrid) sugiere que, en este saldo, como en los otros comentados, se intuye la existencia de un número ascendente de ciudadanos que, desde la capital de España, piensan en Asturias para vivir, para trabajar y para hacer negocios.

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