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El seguimiento por GPS de buitres y quebrantahuesos mejora la planificación de energía eólica, según un estudio del IMIB

Esta metodología podría aplicarse a otras especies monitorizadas, con el fin de compatibilizar el desarrollo de energías renovables con la conservación de la biodiversidad

Buitre leonado en su nido.

Buitre leonado en su nido.

Sara Bernardo

Sara Bernardo

Un equipo del Instituto Mixto de Investigación en Biodiversidad (IMIB) de la Universidad de Oviedo, el CSIC y el Principado de Asturias, ha demostrado que el seguimiento por GPS de especies silvestres, como buitres leonados y quebrantahuesos, puede mejorar la planificación para instalar energía renovable, especialmente la eólica. El estudio, publicado en Journal of Applied Ecology, revela que estos datos permiten detectar áreas sensibles no identificadas por las herramientas de planificación actuales, donde los aerogeneradores pueden provocar impactos significativos en la fauna.

La investigación, liderada por el grupo Coexistencia para la Conservación del IMIB en colaboración con la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos y la ONG portuguesa Palombar, se basa en el seguimiento de 64 buitres leonados y 26 quebrantahuesos, especies con grandes desplazamientos y vulnerables a la colisión con turbinas. Los datos obtenidos muestran zonas de alimentación y corredores alejados de las áreas de cría que requieren mayor protección. “Estas áreas necesitan incrementar su nivel de sensibilidad en la planificación oficial”, explica Elena Bravo-Chaparro, autora principal del estudio.

El análisis también identifica fallos en la normativa que regula la instalación de renovables. Algunas herramientas de planificación no son legalmente vinculantes y dependen de la voluntad de los actores implicados. Mientras a nivel estatal se priorizan zonas de baja sensibilidad para agilizar proyectos, Asturias es la única región que limita o prohíbe el desarrollo eólico en áreas clasificadas como altamente sensibles.

Además, las categorías con amparo legal resultan menos precisas para identificar las zonas más utilizadas por los buitres que otras herramientas sin vinculación jurídica. "Necesitamos aumentar la fuerza legal de las herramientas oficiales, especialmente en áreas sensibles como colonias, zonas de alimentación y corredores de desplazamiento", señala la investigadora Patricia Mateo-Tomás.

El equipo destaca que la metodología podría aplicarse a otras especies monitorizadas por GPS y a diferentes proyectos con impactos ambientales. "Unas herramientas de planificación más precisas serás esenciales para compatibilizar el desarrollo de renovables con conservación de la biodiversidad", explican.

El estudio llega en un momento clave: el 26 de febrero de 2026 vence el plazo para que los Estados miembros de la Unión Europea identifiquen las futuras zonas de aceleración de energías renovables, donde se simplificarán los trámites de evaluación ambiental. España y Portugal ya cuentan con instrumentos de planificación que podrían servir de base, aunque muchos se apoyan casi exclusivamente en la presencia de espacios protegidos.

El trabajo del IMIB señala que esta estrategia es insuficiente. En regiones como Asturias, existen zonas clasificadas como aptas para la eólica que, sin embargo, presentan un uso intensivo por parte de los buitres, lo que exigiría evaluaciones ambientales más rigurosas y, en parques ya operativos, mejoras en la vigilancia y medidas para reducir impactos.

La investigación ha sido cofinanciada por la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, con fondos europeos NextGenerationEU, y cuenta con la colaboración del Principado de Asturias.

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