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Estas son las tres residencias públicas de mayores en Asturias que ya tienen prohibido inmovilizar a sus usuarios (incluso para dormir)

La Consejería de Derechos Sociales inicia un plan de formación de su personal para erradicar por completo las "contenciones" en todos los centros que gestiona

VISTA EXTERIOR DE LA RESIDENCIA DE MAYORES VALENTIN PALACIO EN POLA DE SIERO.

VISTA EXTERIOR DE LA RESIDENCIA DE MAYORES VALENTIN PALACIO EN POLA DE SIERO. / PAULA TAMARGO / LNE

Oviedo

La sanidad pública asturiana se ha propuesto avanzar hacia un sistema de "contenciones cero", o lo que es lo mismo, reducir al máximo los casos en los que los pacientes son inmovilizados, incluso atándolos si resulta necesario, en el ámbito de los servicios psiquiátricos. ¿Pero qué ocurre con otras áreas asistenciales? Lo cierto es que los Establecimientos Residenciales para Ancianos (ERA) cuentan desde hace un par de años con un plan de implantación de centros libres de sujeciones.

La utilización de contenciones tanto con personas mayores como enfermos ha sido causa de controversia entre quienes lo ven como una herramienta necesaria en determinados casos y quienes lo rechazan totalmente. Estas sujeciones suelen ser, en la mayoría de los casos, los cinturones que se les ponen a los usuarios para que no se caigan de la cama. Aunque en ocasiones pueden requerir de una contención extra. Su objetivo principalmente es evitar las caídas, aunque en los últimos años se ha establecido un consenso de que atar a las personas, aunque sea para evitar el riesgo de que se lleven un golpe, es una medida desproporcionada, ya que en muchos casos estos accidentes se seguían produciendo.

En Asturias, el primer centro en lograr tener el distintivo de libre de sujeciones fue la residencia Valentín Palacio, en Siero. A través de un intenso estudio y la formación de los trabajadores, el servicio se convirtió en un referente en el Norte de España. Pero el proceso para conseguirlo fue lento.

Al inicio del estudio había 13 personas residentes con al menos una sujeción. En diciembre de 2018 se retiraron cinco. Posteriormente, en noviembre de 2019, de las 8 restantes, se solucionaron 5 con medidas alternativas, quedando solo 3 residentes con sujeciones que se podrían retirar usando los recursos materiales y humanos disponibles en la residencia. Hasta que finalmente en noviembre de 2022 el centro logró el ansiado título.

El estudio publicado en su momento revela que para conseguir llegar al objetivo fue necesario dotar al centro de material especializado. Se compraron camas articuladas en cuatro planos elevables especiales para alzhéimer, juegos de barandillas con barras intermedias, sillones de descanso especiales para demencia con motor que permite elevar el asiento para facilitar que el usuario deambule o sea más fácil trasladarlo a la silla de ruedas, alarma para silla de ruedas que detecta si la persona se levanta, alfombras sensibles a la presión que detecta si el residente se levanta emitiendo una alarma luminosa o sonora, barras flotantes flexible y planchas de goma eva de alta densidad para poder colocarlas al lado de la cama en aquellos que tengan un alto riesgo de caídas.

La experiencia del centro asturiano, desarrollada en colaboración con la Fundación María Wolff, permitió demostrar que eliminar las sujeciones sin generar un aumento de riesgo para las personas usuarias ni precisar de un aumento de personal para poder llevarlo a cabo era posible.

Actualmente, en la región hay otros dos centros libres de sujeciones: Residencia El Trisquel (Oviedo) y El Mirador (Tineo). Además, otros seis cuentan con menos de cinco pacientes que requieran sujeción y otros siete han logrado bajar de la barrera de los diez.

Aunque la pretensión de la Consejería de Derechos Sociales es ir más allá. La dirección del ERA sigue trabajando para lograr que las veintisiete residencias asturianas sean centros libres de sujeciones. Para lograrlo, una parte importante es la formación de los profesionales que trabajan en este tipo de servicios, y a la que la Consejería le ha dado gran importancia.

Esta medida, que en el ERA tiene ya el trabajo encaminado, es la que ahora el Principado de Asturias contempla en el anteproyecto de la ley de Salud Mental, que se encuentra en fase de presentación de alegaciones hasta el próximo día 29 y que podría ser debatido en la Junta General a principios de 2026. El artículo que aborda esta cuestión establece que las personas usuarios de los servicios de salud mental tienen derecho a no ser sometidas a ningún tipo de inmovilización o de restricción física "salvo que exista peligro inminente par ala seguridad física del usuario o de terceros".

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