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Secciones

La inmovilización de pacientes se hace "en su favor", indican los expertos

Psiquiatras y geriatras destacan que la familia o un juez deben autorizar las contenciones

Julio Bobes, José M. Jambrina y Francisco Suárez

Julio Bobes, José M. Jambrina y Francisco Suárez / LNE

Oviedo

El anteproyecto de la ley de Salud Mental del Principado que contempla la erradicación del uso de las "contenciones" (inmovilizaciones) en el ámbito psiquiátrico provoca un total rechazo entre los profesionales y expertos, que consideran que el texto está hecho "por políticos" y no se adapta a la realidad que viven en su día a día. "Interpreta la realidad de forma extrema; sus consecuencias no solo no mejorarían la situación actual, sino que agravarían el número de incidentes y retrasarían la administración de los tratamientos", opina Julio Bobes, catedrático de Psiquiatría de la Universidad de Oviedo.

Las sujeciones, defiende, se utilizan en ocasiones "justificadas" para "proteger a los propios pacientes y las conductas sobre terceros". "Cuando una persona, por la causa que sea, tiene alteraciones sensoriales o de pensamiento no puedes utilizar argumentos lógicos. Si se quiere tirar por la ventana no puedes razonar con ella", explica. La contención es una medida "necesaria en ocasiones" y que necesita siempre la aprobación de un juez. "El médico propone el tratamiento, pero es el juez el que tiene que aprobarlo", insiste. Además, añade, eliminar por completo las "contenciones" requeriría "la contratación de un gran número de personal".

"El uso de contenciones mecánicas o los internamientos involuntarios lesionan la autonomía del paciente para salvaguardar su seguridad. Si la evidencia científica ofrece otras intervenciones que salvan la seguridad y lesionan menos la autonomía lo indicado es que se dote a los profesionales de los recursos necesarios para ponerlas en marcha", señala Juan José Martínez Jambrina, psiquiatra y director del área de Gestión Clínica de Salud Mental.

Está toma de decisiones, reconoce, "no es fácil", "requieren un análisis muy fino y mucho trabajo", pero como puede ocurrir con "cirugías que dejan secuelas o fármacos que causan complicaciones, salvan el valor principal: el valor de la vida". Por eso, a la hora de analizar este tipo de medidas llama a hacerlo evitando "decisiones radicales o extremas, marcadas por prejuicios o radicalismos", buscando en su lugar siempre "la mejor opción terapéutica posible, la menos lesiva". Asimismo, apunta que "ni siquiera entre los países de la Unión Europea hay una postura unánime al respecto": Y añade: "También sorprende que no se legisle con la misma firmeza el derecho de las personas con trastornos mentales graves a un puesto de trabajo que es la clave de su integración social".

Las residencias geriátricas también se sirven en ocasiones del uso de sujeciones, en la mayoría de los casos para evitar caídas. "Cada vez se tiende a usarlas menos", asegura Francisco Suárez, presidente de la Sociedad de Geriatría y Gerontología del Principado.

No obstante, el profesional ve complicado ir a "sujeciones cero" tal como plantea la Consejería de Derechos Sociales: "Siempre va a haber alguien que las va a necesitar. Si tienes un ictus y sufres una parálisis de una parte del cuerpo, las sujeciones van a impedir que te caigas. Van a conseguir que estés más a gusto". Además, si en el caso de psiquiatría son los jueces quienes deben autorizar el uso de estas "contenciones", en los centros de mayores la última palabra la tiene la familia. "Si te dicen que no quieren que se usen, se pone en la historia clínica", asegura.

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