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Treinta años de la Federación Asturiana de Concejos, "la voz de los ayuntamientos"

La entidad presume de espíritu de diálogo y consenso, de atacar los problemas comunes de los municipios y de ser una "palanca reivindicativa" para reclamar más financiación

Treinta años de la Federación Asturiana de Concejos, "la voz de los ayuntamientos"

Treinta años de la Federación Asturiana de Concejos, "la voz de los ayuntamientos" / .

Luis Ángel Vega

Luis Ángel Vega

Oviedo

Este lunes se cumplen treinta años de la constitución de la Federación Asturiana de Concejos (FACC). Fue el 15 de diciembre de 1995 cuando se celebró, en el Hotel Reconquista de Oviedo, la asamblea constituyente de la entidad supramunicipal, con presencia del entonces Presidente de Asturias, Sergio Marqués (PP), que se había marcado como objetivo crear esta entidad, ya que Asturias era la única región que carecía de tal instrumento. Ese día fue elegido primer presidente de la Federación el socialista Graciano Torre, por entonces alcalde de San Martín del Rey Aurelio. Tuvo como vicepresidentes a los alcaldes de Pravia, Carlos Guerrero; Valdés, Jesús Landeira; Langreo, José María García; y Villaviciosa, Asensio Martínez Cobián. Fue llamativa la ausencia del entonces alcalde de Oviedo, Gabino de Lorenzo, y el entonces alcalde de Gijón, Vicente Álvarez Areces –luego Presidente de Asturias–, uno de los impulsores de la Federación, fue apartado de las negociaciones y de los cargos directivos.

La Federación se marcó como primer objetivo "una ampliación de las competencias y de la financiación de los ayuntamientos asturianos". El propio Torre resaltaba que el ayuntamiento era la administración más cercana al ciudadano y tenía sin embargo el abanico competencial más corto. "Somos la administración que mejor puede diseñar las soluciones a los problemas de los ciudadanos, aunque apenas se nos ha tenido casi en cuenta", añadía Torre.

Como ahora, los ayuntamientos estaban infra financiados. Por aquel entonces se reivindicaba que la administración local llegase a gestionar hasta el 25 por ciento del gasto público, pero hoy tienen que conformarse con apenas un 12 por ciento. Las administraciones central y autonómica acaparan la mayor parte de los recursos, y además descargan sobre los municipios la prestación de servicios.

Tres décadas después, "nunca se ha modificado la Ley de Régimen Local, siempre se posterga y los ayuntamientos seguimos siendo la hermana menor de la administración, pese a que cubrimos muchos servicios públicos, incluso algunos que no son nuestros", explica el alcalde de Somiedo, Belarmino Fernández, el único de los regidores que constituyó la Federación que sigue en el cargo.

Para Fernández, la Federación nacía con dos objetivos: profundizar la cooperación entre municipios y erigirse en un lobby que reivindicase mejoras para ellos. Fernández cree que, sin desmerecer el apoyo que supone para los municipios, debe reforzar su papel reivindicativo. "El fondo estatal que nutre a los municipios de recursos en función de la población y la carga fiscal debería tener en cuenta otros criterios, como el envejecimiento de la población o la dispersión", resalta. "La Federación tiene que ser una palanca de reivindicación para los municipios rurales y de montaña", añade.

La actual presidenta de la FACC, la alcaldesa de El Franco, Cecilia Pérez, también cree que la Federación es una palanca reivindicativa. "Por ejemplo, se consiguió que las escuelas de cero a tres años, que nacieron en los ayuntamientos, pasasen a ser una etapa del ciclo educativo autonómico. Es la voz de los ayuntamientos, y además realiza una labor de ayuda que apenas se ve. Este año hemos iniciado el apoyo a los centros de mujeres, y hemos puesto en marcha instrumentos como la Central de Contratación y el Medio Propio y Servicio Técnico de las Corporaciones Locales, a través de las cuales los ayuntamientos puede encargar trabajos o actividades a la Federación, menos costosos", dice.

Pero también están reivindicando una mejor financiación. "Los ayuntamientos hemos crecido en competencias y capacidad. Somos la administración más próxima y estamos asumiendo competencias que no nos corresponden y que nadie serviría si no fuese por nosotros. Somos un catalizador de igualdad de los ciudadanos y los territorios y estamos luchando contra la despoblación. Eso hay que tenerlo en cuenta", añade. Y describe la Federación como "un espacio de encuentro de todos los municipalistas, todos iguales independientemente del color político".

Quien fuera segundo presidente de la FACC, de 2001 a 2007, el socialista Hugo Morán, entonces alcalde de Lena, y hoy Secretario de Estado de Medio Ambiente, describe su mandato como "un período de consolidación del concepto de municipalismo, más allá de las fronteras ideológicas o partidistas. A fin de cuentas, las expectativas ciudadanas no eran diferentes, con independencia de la opción ideológica que tuviera la responsabilidad de gobierno en cada ayuntamiento".

"Mi recuerdo de aquellos seis años es el de una comisión ejecutiva y una asamblea volcadas en la cooperación. Una federación de municipios es un espacio de solidaridad, de búsqueda de respuestas a las necesidades de los territorios, con independencia de la capacidad individual de cada ayuntamiento y de su disponibilidad de recursos. Dimos respuesta a algunas de aquellas necesidades, pero el trabajo por la solidaridad no tiene fin", rememora. Y añade que se trata de uno de los pocos espacios en los que la actividad política puede abstraerse de la asfixiante crispación.

El también socialista Juan Fernández Pereiro fue el tercer presidente, de 2007 a 2011, siendo alcalde de Valdés. Comenta que continuó "lo que habían iniciado Graciano (Torre) y Hugo (Morán)". Coincidió con la puesta en marcha del fondo incondicionado para los ayuntamientos, el Plan A del Presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, "que todavía se mantiene".

En su época comenzaron a plantearse debates como el de los impuestos turísticos para compensar el incremento exponencial del gasto de los ayuntamientos durante los meses de mayor afluencia de visitantes. Fernández Pereiro resaltó el espíritu de diálogo que presidía la Federación, de conocimiento de los problemas comunes y búsqueda de soluciones desde la unanimidad, un espíritu que se ha seguido manteniendo.

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