La Nueva España

Viaje al interior de Jorge Ilegal: la leyenda del rock, en diez canciones (más un bonus track) y un relato personal de anécdotas (alguna salvaje)

Chus Neira

Desde los himnos punk del macarra que va a toda hostia por la carretera hasta las emocionantes y delicadas ensoñaciones de la chica del club de golf, el asturiano Jorge Martínez, líder de "Ilegales", levantó a lo largo de cincuenta años de trayectoria un corpus de canciones eternas que han sobrevivido generación tras generación. Con motivo de su fallecimiento, esta semana, a consecuencia de un cáncer, LA NUEVA ESPAÑA selecciona diez composiciones que dan la medida de toda la paleta musical, poética y emocional de este genial guitarrista desde su debut en 1982 hasta su último "Joven y arrogante", publicado este mismo año.

1. "Revuelta juvenil en Mongolia" (1982)

El single para Discos Arrebato es la segunda referencia discográfica de "Ilegales" y su segunda sesión en el estudio con Pedro Bastarrica y René de Coupeaud en 1981. Jorge Martínez había llegado con tal cantidad de canciones a "Ilegales" que ni las tres anteriores del disco conjunto del concurso "En la onda" ("Europa ha muerto", "La Fiesta" y "Princesa equivocada") ni estas dos del single ("Revuelta juvenil en Mongolia" y "La pasta en la mano") aparecerían en su primer LP. Si aquellas tres primeras ya daban la medida de lo que era "Ilegales" (rock, poesía, urgencia y sátira), el single para Arrebato condensa aún más esa esencia. El trío original (David Alonso a la batería, Íñigo Ayestarán y Jorge) dejó aquí una joya aceleradísima (mucho más rápida que la versión del directo de 1986) de punk violento y esquelético que contiene algunos de sus temas recurrentes ( la educación castrante, la delincuencia como vía revolucionaria, la juventud transformadora) y algunos versos memorables como el maravilloso endecasílabo sáfico de doce sílabas "La policía con dolor de estómago".

2. “Yo Soy Quien Espía Los Juegos De Los Niños” (1982)

"Yo soy quien espía los juegos de los niños" es una de las canciones canónicas del corpus ilegales. Al sonido new-wave cortante se le suma una de las mejores letras de Jorge Martínez -sin apenas rima- en la que a través de siete visiones (el sexo en una pensión barata, el conflicto laboral, la crisis financiera, la delincuencia, la revuelta estudiantil, de nuevo la educación y hasta Eurovisión) dibuja y avanza la cara B de los felices ochenta cuando a casi nadie le interesaba eso. Cuando, años más tarde, Eurovisión resurgió al calor de OT, la canción vino a reforzar la leyenda del cantante como visionario. La sombra de los disturbios en los astilleros, que la banda tenía tan cerca y que volvería a convertir en canción en temas como "El Norte está lleno de frío" sobrevuela este misterioso tiempo medio dedicado a un mundo tan desgraciado como inexorable.

3. "La casa del misterio" (1982)

Más allá de los himnos lumpen, de la brutalidad punk propicia al pogo, de la violencia y la urgencia a la que dio forma con tanta maestría, Jorge Martínez tenía un don especial para un tipo de canción de amor manchado, composiciones, contó una vez, que nacían "en momentos de soledad extrema", de la exploración del subconsciente. "La casa del Misterio" es una de esas joyas, de lo mejor en la historia del pop español, que se podría poner junto a "Princesa equivocada" o "La chica del club de golf". La composición, cuyo título le serviría para bautizar su propio sello discográfico, parece evocar un mundo infantil de crueldad y amor y sentimientos encontrados bajo una secuencia no tan lógica de acordes muy enriquecidos.

4. "Destruye" (1984)

El sabor amargo de una vida de represión y la llamada a la revuelta se condensan en este himno con el que "Ilegales" gustaba cerrar sus conciertos provocando un estallido de pogo violento en las primeras filas. Perteneciente a su segundo disco, "Agotados de esperar el fin", su versión original, como todo ese disco, se grabó en un tono muy agudo y con un sonido del que Jorge Martínez luego renegaría. En la actualidad, como esta versión en directo en Valladolid, en el año en que falleció Alejandro Espina, la banda la cantaba en un registro más grave.

5. "Enamorados De Varsovia" (1984)

El disco que cierra la trilogía inicial de "Ilegales", "Todos están muertos", contiene esta otra maravilla en la que Jorge Martínez es capaz de casar melancolía, hastío existencial y belleza rara en una atmósfera llena de Norte y llena de Este, dos universos geográficos presentes en toda su poética. La canción forma parte de la primera remesa de composiciones, pero la banda no encontró el sonido adecuado para incluirla en los discos anteriores hasta que no se hicieron con unos aparatos Aphex que dieron la textura exacta a esta ensoñación post-punk .

6. "Bestia, Bestia" (1985)

Con el sonido del bajo de Willy Vijande incorporado al trío, "Todos están muertos" incluye una de esas canciones para las que Jorge tenía verdadera facilidad: himnos punk tan breves como eficaces, igual que "Soy un macarra" o "Problema sexual". El minuto y 20 segundos de la versión original de "Bestia Bestia" es una descarga eléctrica y una declaración de principios, verdadero empoderamiento punk y exaltación de la violencia como vía de liberación y autoconocimiento: "Mis dos puños cuidan de mí".

7. “Ángel Exterminador” (1988)

El disco "Chicos pálidos para la máquina" trajo cambios importantes en la paleta del sonido "Ilegales". Las drogas alejan a David Alonso de la banda, entra Alfonso Lantero a la batería y Jorge suma a Juan Flores al saxo y a Tolo de la Fuente a los teclados. Esos instrumentos no eran, en realidad, una novedad, porque el músico ya había ensayado la fórmula del quinteto en "Los Metálicos". Esta inmensa "Ángel exterminador", una de las mejores de las muchas en las que sobrevuela el fantasma de la guerra ("África paga") encuentra en este disco su formato mejor y definitivo, pero había tenido en 1979 sus primeras tentativas, en versión ska, muy pegada a la inspiración de bandas británicas como "The Specials".

8. "Drogas Duras Llenan Sepulturas" (1992)

"Regreso al sexo químicamente puro" es el disco que marca la tercera reencarnación del sonido "Ilegales", al que ya se había incorporado en "Todo está permitido" el batería Jaime Beláustegui. El trabajo se abre con este "Drogas duras llenan sepulturas", que marca un sonido completamente diferente, algo más orientado al Rhythm'n'Blues y con una producción muy diferente, aunque también dirigida por René de Coupeaud. Jorge Martínez vuelve a demostrar sus dotes de cronista del allí y entonces en sólo unos pocos versos.

9. "Saber Vivir" (1998)

Jorge Martínez presentaba esta canción burlándose de los consejos del programa de televisión de Manuel Torreiglesias. "Saber vivir no es eso, saber vivir es ir hacia la muerte como si fueras a la muerte de otro". Esta versión "Ilegal" del Carpe Diem presenta un nuevo sonido de la banda, que en su disco "El apóstol de la lujuria" regresa a sus versiones más duras. Alejandro Blanco ya estaba incorporado al bajo y la batería desaforada de Rubén "Mol" marca este nuevo giro musical.

10. “Orfanato Minero” (2025)

Una canción del último disco de Ilegales, "Joven y arrogante", publicado este año que da la medida de cómo la capacidad compositiva de Jorge Martínez seguía completamente intacta. Quizá este disco sea uno de los mejores de la última etapa, donde vuelven a aparecer las canciones narrativas capaces de explorar la crisis del alma humana y con un sonido que combina la crudeza del rock con la melancolía pop.

Bonus track: "Hoy No Hay Sonrisas" (2003)

Jorge Martínez nunca quiso ser una plañidera y recomendó apurar la copa para brindar por los que se habían ido antes de refugiarse en el lamento. Su extrema sensibilidad le permitió, no obstante, escribir esta balada acústica que expresa el dolor ante la muerte de los seres queridos y lanza un deseo de ganarle la partida a la parca aunque sea a los puntos: "Cuando vengas a buscarme con la guadaña quedará muy poco que puedas llevarte". Incluída en el disco de 2003 "Si la muerte me mira de frente me pongo de lado", sirva, aquí, de despedida para este repaso de su obra.

Jorge "Ilegal", recuerdos destellantes de una amistad de ley

Persona y personaje polifacético, el músico recién fallecido era tan de una pieza como contradictorio: el niño eterno dentro de un adulto arisco; el maestro sabio que pervive en un escolar gamberro; el contrincante corrosivo y el amigo protector; el músico cercano y la celebridad inalcanzable

Rafa Balbuena

Todo el mundo tiene alguna anécdota con Jorge Martínez, y es difícil escoger una sola. Aquí van algunas -pocas- de las muchas que viví con él en los últimos 40 años. Todo el mundo tiene alguna anécdota con él, y es difícil escoger una sola.

1983

Gijón, Plaza Mayor. De casualidad, asisto a una de las primeras encarnaciones de "Ilegales" en directo, y en mi candidez infantil pregunto quiénes son. "Unos gamberros", responde mi padre. Él no podía imaginar -yo, aún menos- que aquel larguirucho al micrófono era hijo de don Severino Martínez, amigo íntimo de los tíos de mi padre y célebre secretario judicial de Avilés en la época en que la villa despegaba con la llegada de Ensidesa. El mundo es un pañuelo, hoy y entonces.

1986

En una pared cualquiera contemplo, sorprendido, un cartel con un ángel y un demonio peleándose sobre una esquela, anunciando un concierto de "Ilegales" y "Semen Up" en Oviedo. El pop y el rock están por todas partes y Jorge Martínez es un personaje público, sobre todo por sus exabruptos dentro y fuera de escena. Un gamberro, sí, pero enseguida va a aflorar lo que lleva restallando años bajo la superficie: Juvenal, Quevedo, Charlie Christian, Jobim, Robert Mappeltorphe… el futuro que asoma va a ser tan esplendoroso como, a veces, incomprendido.

1987

TVE. "Ilegales" aparecen constantemente en televisión. Todos ven el programa de Miguel Ríos donde Jorge lanza su célebre exabrupto de "si no le gusta mi careto…". Otros pocos menos le vemos en Panorama Regional, entrevistado por ¡Jerónimo Granda! Rompe más esquemas explicando detalladamente, con voz suave y rozando la timidez, la forma en que grababan los grupos de rock en los 60, en cuatro pistas con previos analógicos y amplificadores de válvulas. La persona aflora y desde mis 13 años intuyo que es más sorprendente aún que el personaje excesivo que toca la guitarra.

1994

Oviedo. En un bar de la Cuesta de la Vega, un amigo común nos presenta. Le invito a que se pase por mi programa de radio. "Bien, muy bien, me interesan mucho las radios libres". Primera entrevista, impagable: vendrán muchas más con los años. También la primera visita a su casa en General Elorza, para que me arregle una guitarra Telecaster. Le hace la soldadura en el baño, encima de una lavadora con más ropa de la que cabe dentro. "Cuídala, hoy es una guitarra nueva, pero con el tiempo será antigua". La guitarra sigue hoy conmigo y sigue sonando bien. Me adelanta un proyecto: "Estoy preparando una orquesta de baile, con boleros, tangos, joropos y la hostia: nos llamaremos ‘Los Magníficos’ y va a sorprender". Tardó 18 años, pero lo hizo. Y muy bien, por cierto.

1999

Mi padre, con buen tino, me invita a irme de casa una temporada, para espabilar una adolescencia que ya dura más de lo debido. Vivo en Oviedo, en un piso de estudiantes, a dos pasos del piso de Jorge. Allí me da cuartel y me invita muchas tardes a comer su receta de garbanzos -que aborrezco- y me muestra una nueva maqueta. Un tema que dice "La noche en que mi padre me echó de casa…". Vivencias que comparte y que, como si fuera un hermano mayor, acompaña de consejos y serenidad. La canción se titula "El héroe de los gatos", saldrá en su disco de 2003.

2005

Autobús Alsa Oviedo-Avilés. Lunes a mediodía, varios individuos se suben al autobús con pinta de no haber dormido en varios días. Uno de ellos, grande, con una visera y unos pantalones fuera de talla, se sienta tambaleándose en el asiento de al lado. Se duerme de inmediato. Durante el trayecto su cabeza cae sobre mi hombro varias veces. Mosqueo continuo. Tímidamente le advierto, pero no recibe. Al rato, bajo la gorra, distingo una cara conocida, con barba de varios días. "¡Coño, Jorge!". Abre los ojos, me mira pero no me ve, y se duerme de nuevo. Me bajo en Avilés. El autobús sigue ruta hasta Navia. A saber dónde se bajarían.

Días después, en un local nocturno de Fomento, Gijón. Un individuo malencarado y de ademanes alterados entra en los baños con ganas de pelea y urgencia por aliviar la vejiga. Sin miramientos, el tipo empieza a orinar sobre algunos de los presentes. Uno de ellos, alto, sin un pelo en la cabeza, se vuelve y le asesta un derechazo a la nariz. El mamarracho cae al suelo, donde sigue meándose encima. Aturdido, unos segundos después se levanta y sale corriendo. Silencio tenso, que rompe la voz atronadora de quien ha puesto las cosas en su sitio: "¡Cuánto memo suelto por la noche!". Jorge Martínez ha hablado.

2007

Oviedo. Presentamos mi libro "No se salva nadie" en una fiesta en la Santa Sebe. Para el CD que acompaña el tomo me ha regalado una versión en directo de "Delincuente habitual" que no sale en ningún otro disco. Una rareza por la que jamás pidió un céntimo de royalties ni de ventas. Generoso, siempre.

2008

Madrid. Tienda de discos La Metralleta. "¡Hombre, Rafita, tú por aquí!". Me cuenta un montón de cosas mientras apila unos discos rarísimos que va a llevarse: mucho rock de los 60 y 70, algo de jazz fusión y música de Nueva Orleans. La mitad no los recuerdo, pero sí un disco de rarezas de los Beatles, en vinilo de color azul. "¡Qué mal tocaban a veces, pero eran cojonudos!", dice riéndose al salir por la puerta.

2010

Otra visita a su casa. Me vuelve a regalar un puñado de CD’s y yo le llevo un DVD con el documental de su querido Oscar Alemán, jazz argentino. Es tarde y un vecino golpea la pared, molesto por el ruido. "Tranquilo, en diez minutos se duermen y podemos subir el volumen". Le muestro un video de Stochelo Rosenberg, guitarra excepcional de la escuela manouche. "Es horrible", sentencia mientras le vemos tocar "How high the moon". Horas después me voy, es noche cerrada. Le dejo rasgueando unas notas con la acústica: juraría que es la misma pieza que tocaba Rosenberg antes en el vídeo.

2012

Oviedo, bar de la calle Oscura. Quedamos y le cuento que voy a ser padre. Me abraza efusivo y le dice a su novia: "Mira, María Elena ¿te acuerdas de cuando tú y yo éramos así, tan jóvenes?". Anticlímax: se palpa una tensión súbita, como un abismo que se abre de golpe. Deja de mirar al vacío, se recompone y me da consejos: "Tío, debes adelgazar, mi mánager tuvo un infarto por culpa de ese sobrepeso. Tienes que hacer ejercicio, andar, comer poco…". Yo entonces pesaba 110 kilos. Hoy rondo los 82 (que ya son). Sí que se escarmienta en cabeza ajena.

Jorge Martínez (Ilegales): "Conservo todas mis malas costumbres, la mala vida no es tan poco productiva como se cree"

Entrevista a Jorge Martínez en ocasión del 40 aniversario de "Ilegales": "Conservo todas mis malas costumbres, la mala vida no es tan poco productiva como se cree"

2025

Marzo. "Ilegales" publican el álbum "Joven y arrogante" cuyo single "El face", un tema luminoso que parece un compendio sonoro y narrativo de la vida entera de muchas personas que conocemos. Quizá la suya propia. Se lo digo y responde con un entusiasmo contagioso: "¡Me encanta que te guste esa canción!".

Diciembre. Muere Jorge, de un cáncer inoperable, como mi padre. También a los tres meses del diagnóstico, como mi padre. Quedaba mucho por hacer y vivir; pero ha sido tanto lo aprendido de él que, junto a esa pena enorme, siento gratitud infinita. "Abatidos pero erguidos, seguimos", solía decir. Como casi siempre, tenía razón.

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