El acusado del accidente mortal de Lamasanti dice que solo había bebido "lo justo para la cena" y echa la culpa a la víctima: "No llevaba luces ni puso el intermitente"
"Maldito seas, todo vuelve, y te llegará", reaccionaron allegados del fallecido tras escuchar la declaración
Un perito sostiene que el reo iba a 109 kilómetros por hora en un tramo limitado a 50

Luis Ángel Vega

El juicio por el accidente de Lamasanti, en el que murió el saregano Pedro Piquero Iglesias, de 41 años, y sufrió graves lesiones su esposa, Sara González Cifuentes, el 21 de mayo de 2023, quedó este lunes visto para sentencia después de que el conductor considerado por la Fiscalía causante del accidente, Maverick P. Q., no admitiese culpa alguna y responsabilizase de todo al fallecido, del que dijo: "Ni llevaba luces ni puso el intermitente". Ni siquiera admitió que hubiese iniciado una maniobra de adelantamiento prohibida (sí lo hizo en cambio su abogado, Carlos Hernández Fierro) antes de impactar con el coche de la pareja saregana, que se disponía a coger el Camín de la Viana para llegar a La Vega, donde residían.
Como se sabe, el acusado quiso exculparse del accidente desde un principio. Su novia, que resultó herida, dijo a la Guardia Civil de Tráfico que era ella la conductora. Incluso el padre del joven se brindó a acusarse con tal de librar a su hijo, de profesión camionero. "Quise exculparme por los nervios", declaró ante la magistrada María Paz López-Tascón, titular del Juzgado de lo penal número 3 de Oviedo. La Guardia Civil descubrió rápidamente que la novia no conducía el coche. Ella resultó con la clavícula derecha fracturada, lo que evidenciaba que viajaba en el sitio del copiloto cuando se produjo el accidente. Además, es una joven muy delgada y no hubiese podido conducir el vehículo, dada la distancia que había entre el asiento y el volante.
El acusado, por otro lado, mostraba halitosis alcohólica y un comportamiento que apuntaba a que había estado bebiendo. "Bebí lo justo para la cena, dos cervezas, lo que pasa es que no bebo nada y me afectó más", adujo. Otras declaraciones fueron como puñaladas para la familia de las víctimas. "Igual pisé un poco la línea continua. Circulaba a velocidad muy reducida y sin luces. Entonces giró a la izquierda sin indicar que iba a hacerlo. No me dio tiempo a frenar. No tuve responsabilidad en el siniestro, he intentado indemnizar a la familia", dijo. De hecho, su letrado anunció que había consignado 5.000 euros, lo que al final le permitió solicitar una atenuante de reparación del daño.
Indignación en la familia de la víctima
La familia de Pedro Piquero escuchó estos argumentos en medio de una indignación creciente. Al final del juicio, no pudieron evitar dar rienda suelta a la rabia: "Maldito seas", musitó la madre de la víctima. "Todo vuelve y te llegará, ojalá os pudráis, sois basura", dijeron otros familiares.
Maverick P. Q. prefirió declarar en último lugar, siguiendo una práctica que se está convirtiendo en norma. Eso obligó a que declarase previamente la viuda de Pedro Piquero, Sara González. "Veníamos de la autopista, cogimos el desvío a Sariego, y luego a la carretera La Secada-Villaviciosa, para coger la intersección a Sariego. Pasábamos todos los días. Mi marido paró, puso el intermitente y luego fue el golpe. Desperté en el hospital, cuando mi madre me dijo que habíamos tenido un accidente y que mi marido estaba a punto de morir", dijo la mujer, que tan solo reclama el coste de la estancia de su mascota en un albergue para perros y el coste venal del vehículo, ya que ya ha recibido una indemnización de la aseguradora. "Por supuesto llevábamos el cinturón puesto", remarcó, desmintiendo a la defensa de Maverick P. Q. También se sorprendió de otro de los presupuestos de la defensa: "Claro que íbamos con las luces puestas, no hubiéramos llegado, era noche cerrada".
La defensa del acusado preguntó el motivo por el que había sufrido una lesión en la clavícula izquierda, si llevaba puesto el cinturón. La mujer respondió que quizá se la causó su marido, brutalmente empujado por el coche del acusado. Y se preguntó: "¿Cómo hubiese quedado yo si no llevo a llevar el cinturón? Hubiese muerto". Y especuló con que su marido solo hubiese mirado si alguién venía de frente para hacer el giro, ya que por detrás no era posible que viniese nadie, puesto que había una línea contínua y no era posible adelantar.
La novia del acusado corroboró punto por punto la versión de su pareja, arriesgándose por momentos, según la acusación, a caer en el falso testimonio. "Me presenté como conductora porque estaba muy nerviosa", dijo. Corroboró que su novio sólo había bebido "dos cervezas". Admitió que había llamado a los padres de su novio, después de llamar al 112, algo que desmintió una vecina de Lamasanti, quien aseguró que fue ella la que avisó a los servicios de emergencia. "Íbamos a una velocidad adecuada a las circunstancias de la vía", añadió. "Fue un giro indebido y súbito, en ningún momento pudo preverse, no llevaba luces no puso el intermitente", sentenció.
Un joven que conducía un poco por detrás y acudió en auxilio de las víctimas, aseguró que quitó las luces y el contacto del vehículo, desmintiendo que no llevase iluminación, como señalaba el acusado. "Ella (por la novia de Mavercik) me dijo que no dijese nada, que se iba a poner ella como conductora. Él balbuceba y tenía olor a alcohol", declaró. La defensa, sin embargo, restó credibilidad a este testimonio, ya que se trata de un primo de los padres de la viuda de Piquero.
Los guardias civiles que elaboraron el atestado del accidente indicaron que el motivo del accidente fue que "el BMW (de Maverick P. Q.) inició un adelantamiento en un lugar prohibido en el momento que el Volkswagen Golf (de Piquero) iniciaba un giro a la izquierda. Hubo un adelantamiento imprudente", indicaron. Los agentes realizaron la prueba de alcoholemia al acusado dos horas y media después del accidente, ante los indicios que apuntaban a que él llevaba el coche. No se la hicieron como conductor, sino como copiloto, y dio como resultado 0,44 miligramos de etanol por litro de aire espirado, que bajó a los diez minutos a 0,41.

Los amigos de Piquero, durante su protesta en el exterior de los Juzgados. / Luis Vega
Un perito de la acusación, Terencio González, indicó que el acusado circulaba a una velocidad de 109,3 kilómetos por hora en un trayecto limitado a 50.
La fiscal consideró suficientemente acreditados los hechos y mantuvo cuatro años de prisión y otro tantos de retirada del carné de conducir para el acusado por un delito de homicidio por imprudencia grave, en concurso con dos delitos de lesiones por imprudencia grave y de un delito de conducción bajo la influencia de bebidas alcohólicas. "Por primera vez se ha traído aquí que la víctima iba sin alumbrado, ni puso el intermitente, lo que no ha sido acreditado. Realizó un adelantamiento prohibido. La explicación que ha dado es técnicamente imposible. El único que comete una imprudencia grave es el acusado. Probablemente iba a una velocidad más alta de la permitida. No hay más que ver el impacto que recibió el vehículo del fallecido", dijo.
La acusación particular, ejercida por la viuda y la madre del fallecido, bajo la dirección letrada de José Manuel Fernández, comparó la versión del acusado "como acusar a la paloma que pasa por delante de la escopeta de que haya sido abatida". "Sabía que había bebido, que no debía coger el vehículo y lo cogió, sabía que había adelantado a gran velocidad y de la gravedad de lo ocurrido, por eso ideó que su novia se acusase en vez de asumirlo", dijo Fernández, que pidió cuatro años de cárcel y seis de retirada del carné.

Pedro Piquero y Sara González, con su mascota, en la imagen mostrada por sus amigos. / LNE
El letrado de la defensa, Carlos Hernández Fierro, reclamó la absolución, o subsidiariamente, admitió un grado leve de imprudencia, con la atenuante de reparación del daño y de consumo de alcohol, interesando una condena de un años de cárcel y un año de retirada del carné. El letrado considera que vulneraron los derechos de su cliente con la prueba de alcoholemia que le practicaron, y al no haberse elaborado una nota con los posbles síntomas de embriaguez que pudiese presentar. "Lo que interesa es saber cómo afectó la ingesta de alcohol a la conducción", añadió, negando que estuviese en malas condiciones. Además, criticó que no se hubiese hecho una prueba de constraste en sangre. Luego indicó que el fallecido "no se cercioró del peligro y giró en pleno adelantamiento. No señalizó la maniobra, ni puso las luces. El siniestro no hubiese ocurrido si hubiese puesto el intermitente. Las consecuencias del accidente se agravaron por el hecho de que no llevaban cinturón de seguridad. El accidente no lo provocó la temeridad, sino la invisibilidad. Mi cliente ni pudo prever ni evitar el accidente. El Golf incumplió las medidas de seguridad", resumió.
Un grupo de amigos y familiares de Pedro Piquero se manifestó antes y después del juicio, mostrando una pancarta, en al que podía leerse: "Eramos amigos, ahora somos tu voz. Justicia para Pikero". "La Fiscalía pide muy poco para lo que fue el accidente, a ver si pueden reconsiderar esa pena de cuatro años. Este señor sigue conduciendo habitualmente por Siero, es conductor de camión, con más delito todavía", dijo uno de ellos, Javier Peón.
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