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La crisis de las ingenierías asturianas: el mediador en la reestructuración de Duro Felguera se hace cargo de la de Imasa

La compañía de ingeniería industrial de Llanera, con 900 empleados, ultima contra reloj un acuerdo para evitar caer en el concurso de acreedores

Embarque de una máquina fabricada por Imasa para una planta siderúrgica de ArcelorMittal en Brasil. |

Embarque de una máquina fabricada por Imasa para una planta siderúrgica de ArcelorMittal en Brasil. |

Pablo Castaño

Pablo Castaño

Oviedo

El grupo asturiano de ingeniería industrial Imasa intenta cerrar contrarreloj un acuerdo con los acreedores para evitar el concurso de acreedores. El proceso guarda muchas similitudes con el que ha seguido Duro Felguera, empresa también asturiana del mismo sector con la que compite Imasa y con la que también ha colaborado en diferentes uniones temporales de empresas.

Tanto Imasa como Duro Felguera arrastraban tensiones financieras (mayores en el segundo caso), que se agravaron con el parón de la economía que supuso la pandemia de coronavirus. Ambas compañías tuvieron que abordar ajustes (Imasa acordó en diciembre de 2020 el despido de 58 trabajadores) y ambas tuvieron que solicitar el "rescate" del Estado ante su delicada situación por el covid. Duro Felguera recibió 120 millones de euros del fondo FASEE gestionado por la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) e Imasa 35 millones (un préstamo participativo de 17,85 millones de euros y otro ordinario de 17,15 millones)

Pese a la inyección de dinero público, ni Duro Felguera ni Imasa lograron enderezar la situación financiera. En diciembre de 2024 Duro solicitó preconcurso en el juzgado de lo Mercantil de Gijón para sentarse a negociar con los acreedores y un mes después lo hizo Imasa en el Juzgado de lo Mercantil de Oviedo. Las negociaciones con la banca acreedora, los proveedores y la SEPI no han sido fáciles en ambos casos y los jueces autorizaron a las dos empresas asturianas de ingeniería hasta tres prórrogas del preconcurso.

Tras negar el juez una cuarta prórroga, Duro presentó a finales de octubre su plan de reestructuración, que incluye importantes quitas a los acreedores y un fuerte ajuste de actividad y plantilla. Ese plan aún debe ser ratificado por el juez, que está analizando las impugnaciones que se han presentado.

En el caso de Imasa, la tercera prórroga del preconcurso finaliza el próximo 8 de enero y, visto el caso de Duro, parece que no habrá margen para seguir negociando con los acreedores. Cuando solicitó la tercera prórroga, Imasa había asegurado ante el juez que "las negociaciones con los principales acreedores financieros se encuentran en una fase avanzada", por lo que se hacía necesario "un periodo adicional para alcanzar un plan que permita reestructurar la deuda financiera".

La compañía con sede en Llanera cuenta con cerca de 900 trabajadores y asegura tener una "sólida" cartera de proyectos para despegar una vez que se aligere su carga financiera.

El último episodio en el proceso para evitar el concurso de acreedores de Imasa ha sido el nombramiento por el parte del juzgado de lo Mercantil número 4 de Oviedo de un experto en la reestructuración para engrasar la negociación entre deudor y acreedores. El experto en la reestructuración es la sociedad Lexaudit Concursal, que es la misma que medió también en el caso de Duro Felguera, con lo que se produce un nuevo paralelismo.

Según ha trascendido, en el plan de reestructuración que se está ultimando también habría quitas a los acreedores y una relajación de los plazos en la devolución de los préstamos del rescate de la SEPI.

Lexaudit Concursal fue designado anteriormente como experto en reestructuración de grandes grupos como Telepizza o Celsa, compañía del sector del metal que cuanta con actividad en Asturias a través de su filial Moreda Riviere Trefilerías.

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