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El arancel ambiental al acero vital para la siderurgia asturiana empezará a cobrarse en 2026, se amplía a productos transformados y se crea un fondo para apoyar a la industria europea del metal afectada

Bruselas propone que 180 productos adicionales queden sujetos al nuevo Mecanismo de Ajuste en Frontera en Carbono

Planta de ArcelorMittal en Asturias

Planta de ArcelorMittal en Asturias / EFE

Pablo Castaño

Pablo Castaño

Oviedo

La Comisión Europea ha propuesto este miércoles un reforma profunda del Mecanismo de Ajuste en Frontera en Carbono (conocido como CBAM, por su acrónimo inglés), con el que se pretende proteger a industrias con fuerte peso en Asturias, como es el caso de la siderurgia o la producción de cemento y aluminio.

Como estaba previsto, a partir de 2026 los importadores pagarán un precio por las emisiones vinculadas a estas mercancías para nivelarlas con los materiales producidos en la UE, una medida Vital para la supervivencia de la siderurgia asturiana, de la que dependen 5.000 empleos directos. Pero además, como novedad, la Comisión tiene previsto ampliar el alcance del MAFC para incluir 180 productos intensivos en acero y aluminio, como maquinaria y aparatos, garantizando que las emisiones se reduzcan en lugar de reubicarse con la deslocalización de industrias a países con menores requisitos medioambientales. Y a esta novedad se añade un fondo temporal para ayudar a la industria de la UE a hacer frente al impacto del gravamen del carbono. En Asturias, patronales como la del metal, Femetal, habían advertido de los riesgos de sobrecostes para el sector transformador.

El nuevo fondo, con una duración inicial de dos años, estará dirigido a los sectores más expuestos a la competencia internacional y se financiará con los ingresos recaudados por los Estados miembros a través del propio impuesto fronterizo al carbono.

Los pagos se efectuarán en 2026 y 2027, con condiciones sencillas, sin generar cargas administrativas adicionales, según la Comisión Europea. Una solución temporal que, según ha señalado el comisario de Clima de la UE, Wopke Hoekstra, será un "puente sencillo y justo", hasta la próxima revisión del régimen europeo de comercio de derechos de emisión.

"Queremos asegurarnos de que nuestras empresas puedan cumplir con las normas de la UE y, al mismo tiempo, competir fuera de ella", ha aclarado el comisario, que ha explicado que la herramienta se irá completando con "asignaciones gratuitas adicionales", con el objetivo de permitir a las compañías "hacer frente a la competencia del exterior".

Esta iniciativa forma parte de un paquete más amplio de reformas del CBAM con el que Bruselas busca reforzar la igualdad de condiciones frente a productores de terceros países y evitar prácticas de evasión, en un proceso legislativo que requerirá la negociación entre el Parlamento Europeo y el Consejo para su adopción definitiva.

En este sentido, el vicepresidente de la Comisión Europea responsable de Industria, Stéphane Séjourné, ha defendido que la revisión responde a una doble ambición climática e industrial. "Queremos combinar la estrategia de descarbonización con la competitividad", ha afirmado, destacando que el mecanismo es ahora "más sencillo, más robusto y más justo".

La reforma amplía el ámbito de aplicación del CBAM, que pasará de cubrir no solo materias primas como el acero o el cemento, sino también productos transformados como cables metálicos, equipos domésticos o componentes industriales. En total, unos 180 productos adicionales quedarán sujetos al ajuste de carbono.

Además, el paquete incluye medidas específicas para sectores estratégicos como el acero y el aluminio, sobre lo que Séjourné ha recordado la activación de una cláusula de salvaguardia para el acero y ha avanzado que la Comisión limitará las importaciones de residuos de aluminio a partir de la primavera de 2026, en línea con la estrategia industrial comunitaria.

La Comisión introduce, además, el principio de equivalencia en los impuestos y precios del carbono, así como una nueva cláusula que permitirá medidas de facilitación comercial negociadas, como el reconocimiento mutuo de organismos de acreditación o mecanismos para deducir precios del carbono ya pagados en terceros países.

En paralelo, la reforma plantea cambios técnicos para simplificar la aplicación del CBAM en el caso de las importaciones de electricidad. El cálculo del ajuste dejará de basarse en la producción marginal y pasará a realizarse a partir de las emisiones medias de las redes eléctricas, con el objetivo de incentivar una mayor descarbonización.

Bruselas también reforzará las cláusulas anti-elusión para hacer frente al fraude y a la evasión a gran escala, mediante la introducción de valores obligatorios por país que permitan "cerrar lagunas" en el sistema. "Queremos facilitar el comercio, pero no el fraude ni la evasión", ha recalcado Hoekstra, subrayando que la Comisión podrá actuar cuando existan indicios de irregularidades.

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