Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Entrevista

María Neira, exdirectora de Medio Ambiente de la OMS: "No hay nada más satisfactorio que estar dentro de la maquinaria global que promueve la salud pública"

"Más de 13 millones de muertes anuales podrían evitarse si erradicáramos la exposición a factores de riesgo ambientales, desde el cambio climático a los rayos ultravioleta"

María Neira, durante una comparecencia pública en la sede de la OMS. | LNE

María Neira, durante una comparecencia pública en la sede de la OMS. | LNE

Pablo Álvarez

Pablo Álvarez

Oviedo

La médica María Purificación Neira González (La Felguera, Langreo, 1962) es la ganadora de la tercera edición del Premio Salud de LA NUEVA ESPAÑA en la categoría de Trayectoria. A lo largo de dos décadas, ha sido directora del Departamento de Medio Ambiente, Cambio Climático y Salud de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Desde este cargo, la doctora Neira ha desempeñado un papel descollante en la estrategia global de la OMS sobre los determinantes ambientales de la salud; ha coordinado programas internacionales sobre contaminación del aire, cambio climático, agua y saneamiento, y seguridad química; y ha representado a la OMS en foros internacionales como COP, ONU Medio Ambiente y G7. En la actualidad, es profesora asistente en varias universidades y miembro del Consejo Directivo de "Lancet Countdown Climate Change and Health".

¿Cómo puede resumir el trabajo que ha desarrollado en la OMS y desde la OMS?

Pues de grandísima satisfacción para alguien que ama la salud pública como yo. Nada te puede proporcionar más satisfacción que estar dentro de la maquinaria global donde se promueve la salud pública, donde se empujan legislaciones, donde se convence, donde se evalúa y donde se define la ciencia, la evidencia científica que nos van a permitir avanzar, y donde se recogen, de vez en cuando, algunos resultados positivos.

¿Qué importancia tiene la Salud Pública y del Ambiente en el panorama global de la salud?

Claramente, no la que le correspondería por la magnitud del problema que representa. Un tercio de la morbimortalidad anual mundial podría prevenirse si trabajáramos sobre los factores de riesgo ambientales. Eso significa que más de 13 millones de muertes anuales podrían evitarse si erradicáramos esa exposición a factores de riesgo ambientales, desde el cambio climático y la contaminación del aire a la exposición a ciertas sustancias químicas, la falta de saneamiento y agua potable o la exposición a rayos ultravioleta. En fin, todo lo que viene del ambiente y que determina nuestra salud de una manera tan fundamental a nivel global. A pesar de todos los esfuerzos que hemos hecho y que se siguen haciendo, nos queda mucho camino por recorrer, sobre todo convencer de que la inversión más importante es la que se hace en prevención primaria. Redundaría en que las personas vivieran en un mejor ambiente, lo cual condicionaría de forma muy positiva a su salud.

¿Las responsabilidades que usted ha desempeñado son más sanitarias o más políticas?

La salud pública es política, política buena, política pura y dura, política que significa ocuparse de la población, de su bienestar, de su salud, de generar mejores condiciones para esa población. Por lo tanto, es una política destinada a una labor sanitaria. ¿Qué significa política? Pues significa usar la ciencia de la manera más estratégica posible, influenciar a aquellos políticos que tienen la capacidad de tomar decisiones, aquellos legisladores que pueden, a través de una ley, mejorar o retirar del mercado un producto que representa un riesgo para nuestra salud. Significa trabajar con alcaldes… Si eso no es una tarea política... Hay que hacer mucha política global en salud pública porque la causa y la misión lo merecen. No me cabe duda de que, si algo merece nuestra atención y una dedicación política de alto nivel, es la salud de las personas y su bienestar.

¿Cuáles considera que son sus principales logros en los años que lleva en la OMS?

No sé si tengo muchos logros en la OMS. Desde luego, he puesto toda mi capacidad profesional, mi capacidad de convencer, mi capacidad de generar ciencia a través de todas las redes a las que podíamos acceder para obtenerla, de no perder ninguna ocasión de avanzar en cualquier política nacional...

Las líneas de trabajo han sido muy variadas...

Mucho. Hablamos de convencer a los gobiernos, de convencer para mayores inversiones en protección de la salud, de demostrar que las intervenciones que poníamos en marcha tenían un beneficio sanitario importante. Sobre lo que me preguntaba de grandes logros, hay uno muy concreto: la negociación para que hubiera una financiación totalmente gratuita de los medicamentos necesarios para llegar algún día a la erradicación de la lepra. Y luego el llevar la salud a las negociaciones sobre cambio climático; posicionar un poquito más la salud ambiental para que se entienda que el ambiente no es una cuestión de proteger el planeta, sino también de proteger nuestra salud, nuestros pulmones, nuestro sistema cardiovascular... de lo que depende nuestra vida. También fueron importantes algunas negociaciones para evitar sustancias químicas, como el mercurio, que ya no está en los instrumentos sanitarios, en los termómetros, por ejemplo. O el plomo de la gasolina, que tanto beneficio ha significado para la salud pública. O todo lo que hemos conseguido en acceso a agua potable en algunas regiones del mundo. Y, luego, lo logrado en enfermedades erradicables, como la oncocercosis... Hemos avanzado mucho en estos ámbitos y he puesto mi pequeño grano de arena ahí. Pero creo que la calidad del aire, o sea, empujar por luchar contra la contaminación y mejorar la calidad del aire será una de mis batallas, y espero que algún día llegue un logro importante en cuanto a una legislación potente que acabe con esos siete millones de muertes prematuras cada año ligadas todavía a la contaminación del aire.

¿Cuáles son, a su juicio, los principales desafíos de la OMS para los próximos años?

Los retos de futuro de la OMS pasan por seguir trabajando en sistemas sanitarios y una cobertura sanitaria universal y gratuita. Sería obviamente una de las misiones más importantes, pero creo que una de las fundamentales es entender cuáles son esos sectores en los que podemos influir: el sector de la energía, el industrial, el químico, el ambiental... Mucho más trabajo con los alcaldes y los responsables municipales para que la salud se gestione y se empiece a cultivar desde los ambientes en los que vivimos, en los que trabajamos o en los que escolarizamos a nuestros hijos. El reto está en esa prevención primaria, en generar ambientes que van a proteger nuestra salud, construcciones más eficientes energéticamente y, por lo tanto, que contaminen menos, reducción de exposición a sustancias químicas, esa basura electrónica, esa contaminación plástica... Pienso que el futuro irá por ahí, por extender el concepto de que la salud no es sólo la enfermedad o lo curativo y los hospitales, sino que la salud empieza fuera de los hospitales, en todo: en lo que respiramos, lo que bebemos, lo que comemos, las sustancias que usamos diariamente; en todos los productos de limpieza, químicos o de cosmética que usamos y que contengan materiales que de alguna manera que no nos afecten a nuestra salud. Y, por supuesto, otro reto mundial será ganar credibilidad, ganar conciencia, la convicción y el hecho de que la comunidad científica se refuerce y que haya una capacidad de que el multilateralismo y los organismos internacionales sigan teniendo un papel que les corresponde y que nos pueda defender a todos mucho mejor estando asociados.

Si pudiera elegir un deseo para la salud mundial, ¿por cuál optaría?

¿Un deseo para la salud mundial? Pues una mejor gestión de los recursos que nos rodean, de nuestro ambiente, una salud urbana, una transformación energética saludable y, por supuesto, una producción de alimentos sostenible. Mi deseo sería que la salud pública entrara en las políticas de gobierno como una prioridad absoluta, porque representaría la mejor inversión que un país puede acometer para proteger la salud de sus habitantes y también porque eso es economía, es futuro y es innovación.

¿Qué recuerdos conserva de la Facultad de Medicina de Oviedo?

Mis recuerdos de la Facultad de Medicina de Oviedo están muy vívidos todavía. De hecho, veo a algunos compañeros de vez en cuando y nos acordamos de cómo eran aquellas aulas repletas de gente el primer año. Tengo un recuerdo también de que se fumaba en esas aulas. Afortunadamente eso ya sería impensable hoy. Tengo recuerdos de bajar andando y hablando con los compañeros. Y también de mis primeras prácticas de anatomía, de cómo nos impresionaron a todos, a unos más que a otros. Es increíble cómo el tiempo nos daba también para otras cosas. Desde luego, para mí fueron años muy intensos, pero muy ricos y muy positivos, con muchas horas de sueño perdidas por estudiar, con gran entusiasmo siempre y, desde luego, con una enorme satisfacción de haber podido terminar la carrera y dedicarme a lo que más quería.

¿Cuáles son sus objetivos personales de futuro?

Tendré que sentarme a pensarlos. Por ahora, estoy muy ocupada siguiendo con mi pasión. Tengo que dar muchas conferencias, estoy participando en muchos foros internacionales, quiero seguir dedicando mucho de mi tiempo a la calidad del aire, a la salud ambiental, al cambio climático, porque son cuestiones fundamentales a las que se enfrenta nuestra sociedad. Me encantan también la comunicación en salud y en ciencia. De alguna manera, encontraré referentes para seguir ocupándome a nivel global de todas estas cuestiones como lo hecho hasta ahora.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents