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Navidad

La despensa ovetense se llena de Navidad

El Mercado del Fontán refuerza en estas fiestas su papel como referencia para las compras en la ciudad con productos fresco, trato cercano y una oferta inmejorable

Entrada al Mercado del Fontán

Entrada al Mercado del Fontán / Pablo Solares

Oviedo

En plena Navidad, cuando las mesas se llenan de reuniones familiares y brindis, muchos ovetenses tienen clara su primera parada: el Mercado del Fontán. En un momento del año en el que se buscan calidad, confianza y buen género, este histórico espacio se reafirma como el gran mercado de proximidad de la ciudad, donde cada compra tiene rostro, nombre y apellidos.

La despensa ovetense se llena de Navidad

Productos de carnicería en un puesto del mercado. / Pablo Solares

Lejos del anonimato de las grandes superficies, en el Fontán la relación con el cliente forma parte del propio producto. Los puestos de carnicería son, estos días, uno de los puntos más transitados. Allí se encuentran piezas de carne seleccionadas para los menús tradicionales de estas fechas: cordero lechal, solomillos de ternera, cochinillo o cabrito, entre otras. Los profesionales del mostrador no solo venden, sino que aconsejan sobre cortes, tiempos de horno o formas de presentación, adaptándose a las necesidades de cada familia y garantizando frescura y origen conocido.

La despensa ovetense se llena de Navidad

Productos navideños en un puesto. / Pablo Solares

El capítulo del mar también tiene un protagonismo especial. Los pescados y mariscos llegan a diario desde los puertos asturianos y convierten el paseo por las pescaderías del Fontán en toda una guía visual de la cocina navideña: besugo, lubina, merluza, pulpo o calamares comparten espacio con nécoras, centollos, langostinos o percebes. Los pescaderos orientan sobre cantidades, limpieza y conservación para que el producto llegue en las mejores condiciones al mantel festivo.

La despensa ovetense se llena de Navidad

Ambiente en el Mercado del Fontán. / Pablo Solares

Junto a la carne y el pescado, el mercado despliega una amplia oferta de productos complementarios que completan cualquier menú navideño. Los quesos asturianos y embutidos artesanales son perfectos para las tablas de entrantes; la miel, la sidra y los vinos locales acompañan comidas y sobremesas; y los puestos de dulces suman su propio toque de magia con polvorones, turrones artesanales y roscones de Reyes, entre otros.

Comprar en el Merrcado del Fontán en estas fechas es mucho más que hacer la compra: es apostar por el comercio de toda la vida, por la economía local y por una forma de entender la alimentación ligada al territorio y a la temporada. Entre saludos, recomendaciones y el bullicio propio de los días grandes, el mercado ovetense se convierte en un punto de encuentro donde tradición, producto y cercanía se dan la mano para construir, un año más, la Navidad de muchas familias ovetenses y asturianas.

Frutas en un puesto del mercado.

Frutas en un puesto del mercado. / Pablo Solares

El Fontán, también a un "clic"

El Mercado del Fontán ha dado un paso decisivo para acercarse todavía más a sus clientes: estrena servicio de venta online, que permite disfrutar de «la calidad de siempre, más accesible que nunca», también a distancia. La iniciativa que llegó con los fondos Next Generatión y la subvención obtenida por el Ayuntamiento, abre una nueva ventana digital a este mercado histórico sin renunciar a sus señas de identidad: producto fresco, confianza y trato cercano. A través de la plataforma de compra por internet, los usuarios pueden consultar cómodamente la oferta de los puestos y organizar sus compras navideñas sin necesidad de desplazarse hasta el centro de la ciudad. El objetivo es facilitar el día a día tanto a quienes tienen horarios complicados como a las personas mayores o con dificultades de movilidad, manteniendo siempre el vínculo directo con los detallistas del mercado.

Esta nueva modalidad de venta complementa, no sustituye, la experiencia tradicional de recorrer los pasillos del Fontán. El cliente sigue contando con el criterio profesional de los comerciantes, que seleccionan y preparan los pedidos como si el comprador estuviera delante del mostrador. El resultado es un mercado que se abre a los nuevos hábitos de consumo sin perder su esencia: un Fontán físico y, ahora también, digital.

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