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La paradoja del asturiano que repartió casi siete millones del Gordo de Navidad: solo se quedó con un décimo (y a compartir entre ocho)

"Me siento como Messi", asegura el sierense Abel Díaz, que vendió 17 décimos del Club Deportivo La Bañeza entre sus familiares

La historia de Abel Díaz, el exjugador de La Bañeza que trajo a Asturias una lluvia de millones y se quedó con la octava parte de un décimo: "Lo importante es la felicidad de mi familia"

VÍDEO: Amor Domínguez/ FOTO: Luisma Murias

Xuan Fernández

Xuan Fernández

Celles (Siero)

Geli Figaredo, vecina de Celles (Siero), tiene 73 años y este martes besaba a su nieto, Abel Díaz, de 22, como si lo estuviese viendo por primera vez.

—¡El mi nieto dizme que ya tien los papos gastaos!

No es para menos. Gracias a este joven sierense, su familia ha ganado casi siete millones de euros —exactamente 6,8— de la noche a la mañana. Por eso, desde el día 22, Abel es poco menos que un héroe y se siente como "Messi levantando un Mundial". Sin ser una estrella del fútbol, Abel repartió felicidad a mansalva en el Sorteo Extraordinario de Navidad.

"No sé qué voy a hacer todavía, estoy asimilándolo. ¡Tengo hasta dolor de barriga!", explicaba este martes el sierense a LA NUEVA ESPAÑA, junto a su abuela, en la casa familiar de Celles, todavía impactado por una noticia inimaginable.

Abel Díaz fue uno de los agraciados con el número del Gordo, el 79432, que consiguió a través del Club Deportivo La Bañeza, en León. El asturiano, residente en esa ciudad desde hace cinco años, es exjugador del equipo de la categoría regional, al que perteneció durante tres temporadas, desempeñándose como lateral izquierdo. Lo dejó hace apenas dos semanas. Graduado en CAFYD (Ciencias de la Actividad Física y el Deporte), Abel se está sacando actualmente el máster en entrenamiento y rendimiento deportivo.

Antes de abandonar el equipo tomó una decisión trascendental, allá por noviembre: comprar la lotería del club para luego venderla entre familiares. "El presidente nos daba varios décimos a cada jugador. Entonces pregunté por los grupos de WhatsApp de mi familia si había interesados". Y vaya si los había. Díaz acabó repartiendo entre los suyos un total de 17 décimos del 79432, que acabaría siendo el número agraciado con el Gordo. Cada décimo está premiado con 400.000 euros. Los billetes fueron para miembros de toda la familia y algún amigo, todos ellos asturianos y la inmensa mayoría residentes en el concejo de Siero. En total, los beneficiados superan la treintena de personas. 

Abel Díaz, con su abuela, Geli Figaredo, descorchando una botella para celebrar que les tocó el Gordo de Navidad.

Abel Díaz, con su abuela, Geli Figaredo, descorchando una botella para celebrar que les tocó el Gordo de Navidad. / Luisma Murias / LNE

Cómo se enteró Abel

Abel fue consciente a primera hora de la mañana de que algo estaba pasando. El domingo durmió en casa de un amigo, juntos vieron una película de la saga de "Harry Potter" y el lunes, por la mañana, empezó a recibir mensajes mientras apuraba una taza de café. "Me dijeron: ‘Oye, que tocó en La Bañeza’. Me puse a ver el número y me sonaba. Llamé a mi abuela y le pedí que me pasase una foto del décimo".

Y vaya si era el número. "Una sobrina mía empezó a gritar por teléfono como una loca", añade su abuela. La locura se apoderó de la familia. Un tío llamó a Abel y le espetó lo que todos pensaban: "Eres el puto amo".

Gracias al sierense, hoy todos son ricos. Paradójicamente, Abel es de los que menos dinero se llevará a su cuenta. El asturiano solo se quedó con un décimo del Gordo, que compartió con su exnovia leonesa y familiares de ella. Estaban juntos en el momento en el que compró el billete y ahora mantienen una buena relación. En total, son ocho personas a repartir. Libres de impuestos, ya que Hacienda se queda con el 20 por ciento, a Abel le corresponden 40.000 euros. En global, supone el 0,74 por ciento de todo el dinero que se repartió gracias a él.

"Todo el mundo me dice que vaya faena, que solo me queda un décimo a compartir entre ocho. Pero yo les digo que si no llega a ser para compartir no lo hubiese comprado. Mejor eso que nada y, sobre todo, poder dar felicidad a la gente", explica.

Abel se subió este martes a un autobús con destino León con el décimo de la suerte guardado en la funda del móvil. Después acudió al banco junto al resto de agraciados para gestionar el cobro de los 400.000 euros que le corresponden. Todavía no sabe qué hará con el dinero. "Ni lo pensé. Ahora mismo solo quiero relajarme". Abel es hijo único, con padre soldador y madre trabajadora en una gran superficie. "Ahora podrán echar menos horas trabajando", celebra. Parte de la familia lo festejó en un bar de Pola de Siero. Corrió la sidra y el champán, aunque no piensan tirar la casa por la ventana en Nochebuena.

La familia de Abel Díaz no fue la única agraciada por el Gordo. Otra vecina de Siero ganó 160.000 euros a través de varias participaciones del Gordo que compró previamente en Madrid. En Siero sonrió la lotería.

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