Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Los que ya lo vivieron (y ganaron mucho en el sorteo de Navidad) y ahora venden décimos sin parar

Agraciados en años anteriores se alegran por los afortunados de esta edición y celebran multiplicar las ventas

Miembros del Judo Club Avilés, hace unos días. | MARA VILLAMUZA

Miembros del Judo Club Avilés, hace unos días. | MARA VILLAMUZA

Xuan Fernández

Xuan Fernández

Oviedo

"Nada, este año en blanco". Quienes conocen el subidón de tener un décimo de lotería agraciado viven el sorteo de la Lotería de Navidad de manera diferente. Lo sabe bien Carlos Fernández, director técnico del Judo Club Avilés, entidad deportiva que en 2021 repartió 2,7 millones de euros gracias a un quinto premio, a 6.000 euros el décimo. Ayer, sin embargo, no se llevaron nada.

"Nos alegramos mucho de que haya tocado en Villablino", aseguraba Fernández, agraciado hace cuatro años, que se consuela con el enorme subidón de ventas de décimos y participaciones desde que repartieron aquel premio. En su caso, el club vendió 30.000 euros en lotería, una cantidad que ahora podrán destinar a nuevas inversiones en la entidad deportiva.

Ese aumento sostenido de ventas lo avala también con cifras concretas Roberto Gutiérrez, actual presidente del Club Atletismo Mieres, que en 2022 repartió 137 millones de euros del Gordo (05490). Paradójicamente, el club ganó más dinero este año que hace tres.

Pese a tener el número agraciado, todos los premiados fueron jugadores individuales, ya que el club no se reservó ninguna papeleta.

Desde entonces, las ventas de décimos y participaciones se han disparado, lo que ha permitido multiplicar inversiones en infraestructuras y cubrir otras necesidades básicas. El Club Atletismo Mieres obtuvo este año 9.900 euros por la venta de lotería. "El año pasado, gracias al dinero que sacamos, hicimos un gimnasio. Este es probable que pongamos un arco de meta, nueva maquinaria en el gimnasio y también pagaremos licencias federativas", explica Gutiérrez.

El caso de José Antonio Amago, hostelero de Cangas del Narcea, es diferente. En 1993 vivió cómo su padre, Luis Amago, repartió unos 30 millones de euros con el primer premio del sorteo del Niño. Ahora, Amago hijo regenta El Caniecho, bar de la capital canguesa, que ayer tuvo la fortuna de vender un décimo (90610) agraciado con una pedrea (100 euros por décimo). En total, repartió 120.000 euros, casi lo mismo que se ganó en toda Asturias con los grandes premios. En El Caniecho se distribuyeron más de mil décimos y unas 400 participaciones.

Javier Suárez, propietario de la sidrería ovetense Niza, tampoco pudo cantar bingo ayer. En 2012 le tocó el Gordo gracias a un décimo que su madre compró casi de casualidad en la administración de la calle Jovellanos. Desde entonces, Suárez y sus hermanos acuden todos los días previos al sorteo a comprar un décimo. No hubo manera: no tocó ni lo jugado de ese número ni del que vende habitualmente en la sidrería. n

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents