¿Cuál es el origen de los nombres de los 78 concejos asturianos? Uno de los mayores expertos en toponimia da las claves
La actualizada edición del diccionario toponímico de Xulio Concepción recoge 44.000 términos, incorpora nuevas líneas de investigación y moderniza conceptos tras recorrer la región y hablar con sus paisanos

¿Cuál es el origen de los nombres de los 78 concejos asturianos? Uno de los mayores expertos en toponimia da las claves / LNE
Hace miles de años los hombres y mujeres que vivían en el territorio que acabaría siendo el Principado de Asturias fueron nombrando los lugares que recorrían en su rudimentario idioma . Sitios donde cazaban, pescaban, realizaban pinturas mágicas en las cuevas y simas asturianas, recorrían bosques y llanuras en sus incursiones para alimentarse. Todas esas ubicaciones que iban recorriendo precisaban una denominación.
El cronista oficial de Lena, Xulio Concepción, es uno de los mayores expertos en el paisaje toponímico de Asturias. Lleva décadas investigando por pueblos, villas, caminos, riberas, brañas y puertos pesqueros en busca de esos nombres, de los lugares que habitaron los asturianos desde hace siglos. Autor de tres diccionarios toponímicos, actualmente prepara una nueva edición actualizada a punto de publicarse que recoge 44.000 topónimos. Desde 2001 en que se publicó el primero hasta la actualidad pasó de trece mil a los más de cuarenta mil de estos nombres propios de lugares de la próxima publicación.
Con motivo de la asamblea anual de los cronistas asturianos que se celebró en Quirós recientemente desveló al público asistente el origen toponímico de todos los municipios asturianos en la charla "Etimología de los nombres de los 78 concejos asturianos". Hace décadas, los lingüistas asturianos Martín Sevilla y Xosé Lluis García Arias, entre otros, iniciaron el estudio toponímico. Sin embargo, el trabajo de Xulio Concepción moderniza los conceptos, incorpora nuevas líneas de investigación en un tema muy abierto. El cronista lenense investiga sobre el terreno, habla con los paisanos, analiza la geografía circundante y otro tipo de factores que puedan influir en ese nombre.
Concepción, doctor en Filología por la Universidad de Oviedo, explica que existen varias interpretaciones sobre casi todos los orígenes, en el caso de Oviedo hay unas doce y lo mismo sucede con Gijón. Los estudiosos no se ponen de acuerdo en las raíces donde nace una denominación de otros municipios con origen más incierto como Boal o Yernes y Tameza.
En su charla en la capital quirosana fue desgranando las etimologías posibles, las clasificaciones temáticas y las cronologías toponímicas aproximadas. Partió desde un punto de vista histórico vinculado a la creación de los ayuntamientos asturianos que comienzan a crearse a partir del siglo XIII hasta el XIX. Muchos de los nombres coinciden con la denominación de la capital, 41 de los 78 ayuntamientos actuales. Las grandes ciudades de la región siguen ese patrón, al igual que otros concejos como Belmonte, Pravia, Mieres, entre otras.
La búsqueda de las raíces etimológicas no dependen de una sola rama, implican la lingüística, la geografía; asimismo influyen los factores didácticos, divulgativos y cronológicos. En ocasiones hay que remontarse a orígenes preindoeuropeos, indoeuropeos, celtas, latinos, medievales e incluso de épocas más actuales. Este intrincado "nudo gordiano" lleva a que se den varias interpretaciones de cada topónimo.
El experto lenense parte de la palabra concejo/conceyo que significa reunión de los pobladores. En muchos pueblos existe este nombre como el corral concecho (Ricao, Quirós). La raíz indoeuropea "kal-yo" es llamar, reunir, si se parte del latín concilium como reunión, asamblea tenemos dos principios cronológicos. El conceyo o esquisa (en algunos municipios) es una reunión vecinal que decidía los trabajos para las mejoras comunitarias, establecían acuerdos o solucionaban los problemas de convivencia del propio pueblo o con los colindantes, así surgió esta democracia abierta en la que todos tenían voz y voto. Aquí tenemos el principio básico de la creación de los actuales ayuntamientos.
Xulio Concepción establece una serie de clasificaciones para encuadrar todos los topónimos lo que no óbice para que un concejo pueda estar en distintos lugares de este organigrama.
El agua como elemento básico sobre el que pivota la vida antigua y actual agrupa a muchos concejos. Las aguas, ríos, arroyos, lagos y demás zonas vinculadas eran consideradas por las civilizaciones antiguas como divinidades, recordamos nuestras xanas, Grecia, Roma o en la India siguen este patrón. El agua proporcionaba salud, fertilidad, alimentación, fuerza motriz, pureza.
Relacionado con el agua de las alturas tenemos Allande, Aller, Ibias, Illas, Piloña, Riosa o Las Regueras. Si bajamos a los valles aparecen Amieva, Langreo, Mieres, Ponga, Pravia, Ribadesella, Ribadedeva, Salas, Sariego o Siero.
Formas geográficas vinculadas a cauces de agua: Boal, Cangas del Narcea, Cangas de Onís, Lena, Nava, Navia, Noreña, Oviedo, Soto del Barco, Valdés, Vegadeo, Villaviciosa. Los antropónimos son nombres personales que se vinculan con fundadores, posesores de villas, pueblos o feudos, la mayor parte de origen latino, se vinculan con varios concejos: Avilés, Bimenes, Caso, Coaña, Illano, Laviana, Proaza, Santirso de Abres, Taramundi, Tineo.
El paisaje con todos sus detalles influye asimismo en muchos lugares. No hay más que mirar con ojos interesados la orografía del Principado y la situación de cada municipio.
Por las formas tendríamos el origen de Belmonte, Cangas del Narcea, Cangas de Onís, Llanes, Llanera, Lena, Nava, Navia. Influenciado por la predominancia de las rocas (kar- como raíz) estarían Cabranes, Candamo, Caravia, Grandas de Salime, Gijón, Quirós. Las rocas eran un elemento esencial en la vida de los primeros pobladores del solar asturiano. Las rocas servían para construir, como cobijo pues las cuevas o simas eran importantes, como lugar con pastos para los ganados o para poder cazar.
La posición geográfica comprendería a Somiedo (lo más alto), las dos Peñamelleras, la Alta y la Baja, al igual que Sobrescobio. Si se atiene a la ubicación en una ladera o sobre el río estarían Ribadedeva, Ribera de Arriba. Pesoz podría venir de la forma de los montes, muy suaves, redondos en forma de pezón. Tapia de Casariego y Muros de Nalón serían un límite del terreno.
Vinculado a las viviendas antiguas o más recientes estarían Castrillón que seria castro grande; Castropol, Teverga, Vegadeo, Villanueva de Oscos. Los caminos tan importantes en tiempos pretéritos dieron lugar a Carreño, lugar de sendas carreteras para el acarreo de sus feraces tierras de labor.
Los animales básicos en la economía de nuestros antepasados dieron lugar a Cabrales y Corvera (cuervos). Las plantas predominantes en la geografía concejil se hunden en las raíces toponímicas de Soto del Barco, Colunga (tierra de colonos, de sembrados) o Villaviciosa (villa productiva). El Franco viene de su posición clave en el Camino de Santiago, probablemente hace siglos tenía un régimen fiscal que eximia de ciertos impuestos, un lugar libre.
Los antiguos cultos a divinidades de todo tipo dieron lugar a Degaña (decania de un monasterio), San Martin de Oscos, San Martín del Rey Aurelio, Santa Eulalia de Oscos, Santo Adriano. El caso de San Martin podría remontarse a un culto al dios de la guerra Marte al cristianizarlo. Aquí podríamos encuadrar uno de los posibles orígenes del nombre de la capital del Principado. En la raíz indoeuropea dew (brillo, luz o divinidad) que derivó en latín a Iupiter, Iovis, Iovetum que acabó cristianizado como Ovetao, Aunque otro origen barajado por el cronista lenense lo relaciona con la gran presencia de agua, como las famosas fuentes y arroyos del monte Naranco.
Para el origen de Gijón se reafirma en roca, del latín saxum, que podría fundamentarse en el origen de la ciudad de la Campa Torres o incluso la importancia del Cabo Peñas como elemento geográfico importante por la cercanía.
Otro municipio que presenta muchas dudas es Morcín. La sombra del Montsacro es alargada, el culto cristiano actual pudo haber sustituido una adoración remota a la deidad guerrera de Marte, desde ahí se pasaría por Martecini, Mortecini hasta llegar el nombre actual. El autor lenense baraja también otra vía etimológica: cree que la imaginación popular, un cambio de fonemas y el paso del tiempo hizo aparecer un antiguo posesor latino Mauricius. Yernes y Tameza es un caso singular que podría vincularse con una divinidad o culto prerromano en la palabra Yernes, mientras que del sanscrito podría venir una raíz para el segundo como lugar oscuro o sombrío o también, desde el latín relacionado con el agua.
Este trabajo de investigación de Xulio Concepción va a seguir ampliándose. n un futuro, con las aportaciones de un equipo, asegura que va a convertirse en un libro. "Los topónimos están relacionados, no se pueden tomar de forma aislada. Existen muchas asociaciones y posibilidades de estudio tanto documental como de campo", afirma. "Los investigadores del terreno" seguirán en la brecha en busca del nombre perdido.
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