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Solución al entuerto del Presupuesto asturiano: las cuentas se votarán el 31 de diciembre

Los portavoces parlamentarios han celebrado tres reuniones hasta alcanzar un acuerdo que permita sacar adelante el proyecto presupuestario antes de fin de año

Juan Cofiño, presidente de la Junta, ante Álvaro Queipo, presidente y portavoz del PP.

Juan Cofiño, presidente de la Junta, ante Álvaro Queipo, presidente y portavoz del PP. / Eloy Alonso

Oviedo

Tres reuniones de los portavoces de los grupos parlamentario han sido necesarias para encontrar una solución el entuerto jurídico ocasionado por la ausencia del portavoz de Convocatoria por Asturies, Xabel Vegas, en la comisión de Hacienda que debía aprobar el paso que permitía que el proyecto presupuestario para 2026 se votase en el Pleno. La falta del diputado Vegas dejó en empate la votación de la comisión por dos veces, lo que habría llevado a que decayese el proyecto; aún se produjo otra tercera votación, en la que la ponencia presupuestaria quedó rechazada al faltar además dos diputados del PSOE y una de Convocatoria-IU que estaban buscando al letrado mayor aprovechando un receso.

Al final la solución evita que las cuentas del Principado entren en una prórroga presupuestaria técnica (porque el Presupuesto terminaría aprobado a los pocos días de iniciado el año). Para ello, el lunes se reunirá la Mesa de la comisión de Hacienda para elaborar un dictamen que, básicamente, recogerá el texto de la ponencia rechazada. Ese dictamen se votará en una reunión extraordinaria de la comisión de Hacienda, que se celebrará el martes. Todo ello, aprovechando el trámite de urgencia que permite acortar a 24 horas los trámites. Finalmente, el pleno de votación de presupuestos se efectuará el 31, día de Nochevieja, lo que obliga a modificar las vacaciones del personal del Parlamento, ya que estaba prevista la aprobación para el día 29.

La jornada ha sido convulsa en el parlamento. A la confusión inicial, al producirse una situación inédita por el rechazo en comisión de la ponencia parlamentaria, se sucedió el choque de intereses entre los partidos de la izquierda que respaldan las cuentas y los de la derecha que la rechazan.

El primer motivo de fricción ya vino por el hecho de que la presidencia de la comisión de Hacienda, en manos de la popular Sandra Camino, rechazase establecer un calendario para solventar la situación. Fuentes parlamentarias recalcaron que, ante el rechazo de la ponencia, debía ser la propia Mesa de la comisión la que buscase una solución que permitiera continuar con el calendario previsto: lo más sencillo, según estas fuentes, era haber suspendido el procedimiento, discutir una fórmula para aprobar el contenido de la ponencia y reanudar la votación.

Sin embargo, Camino no quiso dar ese paso amparándose en la consulta interna con los integrantes de su partido. Ese hecho dio por cerrada la comisión de Hacienda, por lo que tuvo que arbitrarse una modificación de calendario. Desde el PP defienden que Camino "cumplió el reglamento a rajatabla", ya que la comisión finalizó al concluir el único punto del día, que pasaba por la votación de la ponencia.

El reglamento de la Junta dice lo siguiente: "En caso de que la Comisión no asuma el informe de la Ponencia en los términos del artículo anterior, elaborará un dictamen a la vista del texto articulado del informe de la Ponencia y de las enmiendas no incorporadas al mismo (...)".

Tampoco ha sido fácil el acuerdo, dado que en la junta de portavoces costó a los partidos de la izquierda sacar adelante un calendario que permitiese la aprobación de las cuentas antes de final de año.

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