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El día en el que un diputado faltó y puso patas arriba la Junta del Principado: muchos nervios y un BOPA urgente para que valga el Presupuesto

El debate plenario se retrasa al día de Nochevieja, tras un tenso tira y afloja entre la izquierda y la derecha, para evitar por horas una prórroga presupuestaria

Xabel Vegas (Convocatoria-IU) se tapa la cara ante Juan Cofiño y Celia Fernández, presidente y vicepresidenta de la Junta, respectivamente . | ELOY ALONSO / EFE

Xabel Vegas (Convocatoria-IU) se tapa la cara ante Juan Cofiño y Celia Fernández, presidente y vicepresidenta de la Junta, respectivamente . | ELOY ALONSO / EFE

Xuan Fernández

Xuan Fernández

Oviedo

La Junta General del Principado vivió ayer una jornada caótica y frenética que finalizó con un cambio "in extremis" en el calendario de tramitación de los presupuestos de Asturias, la ley más importante del Gobierno regional, para evitar una prórroga presupuestaria. La ausencia del portavoz de Convocatoria-IU, Xabel Vegas, en una votación de trámite, dejó el proyecto de las cuentas en una difícil encrucijada jurídica, haciendo imposible su aprobación en el pleno fijado para el lunes 29. Finalmente, la aprobación se producirá el mismo día de Nochevieja, 31 de diciembre, al límite de la entrada del nuevo año. El cambio ha obligado a diputados y trabajadores del parlamento a alterar su planes de vacaciones y ha tensado la ya complicada relación entre izquierda y derecha.

El Ejecutivo de Adrián Barbón, de coalición del PSOE con Izquierda Unida (IU), ya tiene los apoyos garantizados, por lo que no se espera ninguna sorpresa de cara a la validación de los presupuestos, que rondan los 7.000 millones de euros. Pero la ausencia de Xabel Vegas en la comisión de Hacienda de ayer provocó un embrollo parlamentario inesperado.

Dicha comisión debía aprobar, mediante votación de sus miembros, la elevación al pleno de la ponencia sobre el proyecto de presupuestos del Gobierno. Se trataba de un trámite formal, ya que la izquierda cuenta con mayoría en la comisión:siete diputados del PSOE, dos de IU y Covadonga Tomé, frente a seis del PP, dos de Vox y Adrián Pumares, de Foro.

La ausencia de Vegas hizo que la izquierda perdiese esa mayoría y tras tres votaciones (dos empates y una tercera con mayoría para la derecha al faltar en el embrollo otros tres diputados de la izquierda) que la ponencia se rechazara, una circunstancia insólita que provocó una larga y tensa jornada de análisis del Reglamento para una situación inédita.

Xabel Vegas llegó a la Junta pero ya era tarde. El diputado afirmó que se ausentó por un descuido, al no ser consciente de que debía acudir, pese a que el calendario estaba fijado desde el 26 de noviembre y él mismo lo había refrendado. Vegas explicó que su ausencia se debió a un "error humano", pidió disculpas a los diputados y detalló que recibió un correo electrónico a las 12.17 horas recordándole la celebración de la comisión. No le dio tiempo a llegar. En ese momento se encontraba en Gijón, en su domicilio, participando de forma telemática, según aseguró, en una ejecutiva del partido Sumar, liderado por Yolanda Díaz, en la que se abordaban asuntos relacionados con las elecciones de Aragón.

El diputado asumió su propio error, pero al mismo tiempo cargó contra la derecha por utilizar un "subterfugio" para dilatar la aprobación de estos presupuestos. La afirmación no hizo más que caldear los ánimos de la oposición.

La ausencia de Vegas dejó la primera votación en empate (9-9). Hubo un receso y se volvió a votar, repitiéndose el mismo empate. En la tercera votación, tras otro receso, también faltaron dos diputados del PSOE y otra de la coalición, por lo que la ponencia fue rechazada, con mayoría de la derecha. La diputada popular Sandra Camino, presidenta de la mesa de la comisión, dio por finalizada la sesión, en medio de una gran confusión. Inicialmente, Camino afirmó que se volvería a convocar en quince minutos la comisión, para seguir con el formalismo reglamentario: votar un nuevo dictamen. Pero la norma establece que cabe presentar enmiendas transaccionales, por lo que el PP consideró imposible reanudar de inmediato la actividad.

En ese momento, la aprobación cuentas quedó en el alambre, al no existir un calendario definido para su tramitación; ya era imposible elevar un dictamen a tiempo al Pleno para llegar al día 29.

A partir de ahí se multiplicaron las reuniones. Guillermo Peláez, consejero de Hacienda, acudió a la Junta, mientras que los grupos de la derecha —PP, Vox y Foro— mantuvieron una reunión conjunta para pactar una estrategia común.

Para desbloquear la situación se celebraron tres tensas reuniones de los portavoces parlamentarios, con la presencia de Peláez. La derecha acudió con la intención de exigir la aplicación del reglamento, lo que suponía alargar los plazos, con el objetivo de dificultar el camino del Gobierno.

El presidente de la Junta, Juan Cofiño, encargó un informe jurídico a los letrados del Parlamento. En la última de las reuniones, la izquierda activó la vía de urgencia, que acorta los plazos establecidos. El calendario quedó así: el lunes se reunirá la Mesa de la comisión de Hacienda para elaborar un dictamen que, básicamente, recogerá el texto de la ponencia rechazada. Se admitirán posibles enmiendas transaccionales.

Ese dictamen se votará el martes en una reunión extraordinaria de la comisión de Hacienda,. Todo ello aprovechando el trámite de urgencia, que permite reducir a 24 horas las esperas necesarias.

El pleno de votación de los presupuestos se celebrará finalmente el día 31, lo que obliga a modificar las vacaciones del personal del Parlamento.

La decisión de la Junta de Portavoces provocó un fuerte choque político. PSOE e IU, socios de Gobierno regional, junto a Covadonga Tomé, del grupo mixto, acusaron a la derecha de "entorpecer y retorcer el reglamento" para obstaculizar la aprobación de las cuentas.

El propio Adrián Barbón afirmó: "La derecha intentó, aprovechando el error de un diputado, dejar a Asturias sin Presupuestos para 2026". "Con tal de dañar al Gobierno de Asturias, optan por intentar dañar a Asturias entera, especialmente a las familias de las clases medias y trabajadoras", apuntó.

Vegas, protagonista involuntario de la jornada, atendió a los medios para explicar su ausencia. "Tenía una reunión de la Ejecutiva de Sumar, estamos muy involucrados en todo lo que tiene que ver con las elecciones de Aragón. Me llegó la convocatoria para la comisión a las doce y cuarto de la mañana y no me dio tiempo a llegar", explicó.

No obstante, insistió en que "lo que es lamentable es que las tres formaciones de la derecha hayan utilizado un subterfugio para dilatar la aprobación de estos presupuestos, tan importantes para los asturianos y las asturianas".

Para el portavoz de IU-Convocatoria resulta "lamentable" que se utilice un error de un diputado, algo que, según recordó, "ocurre en esta Cámara con frecuencia". El PSOE, por boca de Luis Ramón Fernández Huerga, secretario de Organización de la FSA y diputado, asumió el "error humano" de Vegas, pero señaló directamente a la popular Sandra Camino. A su juicio, la presidenta de la comisión no debería haber dado por finalizada la sesión tras perder la izquierda las votaciones.

El artículo 156 del reglamento de la Junta General establece que "en caso de que la Comisión no asuma el informe de la Ponencia, elaborará un dictamen" a partir del texto articulado y de las enmiendas no incorporadas. El PSOE considera que Camino incumplió el reglamento al cerrar la comisión.

El PP rechaza esa interpretación, sostiene que actuó "a rajatabla" y subraya que el artículo no especifica que el dictamen deba elaborarse en la misma sesión. Álvaro Queipo, líder del PP de Asturias, aseguró "no salir de su asombro" tras una jornada "atípica" que calificó de "vergüenza". Para Queipo, lo ocurrido es el síntoma de "dos partidos, PSOE e IU, en un gobierno en descomposición". El dirigente popular no descartó la presentación de un recurso para impugnar lo decidido en la Junta de Portavoces.

Vox fue especialmente duro con el Gobierno. Gonzalo Centeno, diputado de esa formación, afirmó que "estamos ante un vodevil, un cachondeo y una comedia se mire por donde se mire", y avanzó que su partido estudia también presentar un recurso.

Covadonga Tomé, del grupo mixto, evitó valorar la ausencia de Vegas y acusó a la derecha de "bloquear activamente" las cuentas. Por su parte, Adrián Pumares, de Foro, calificó lo sucedido como el "síntoma de un gobierno en descomposición que no sabe por dónde anda".

Por la izquierda, Álvaro Queipo, Beatriz Polledo, Sara Álvarez Rouco, Gonzalo Centeno y Adrián Pumares.

Por la izquierda, Álvaro Queipo, Beatriz Polledo, Sara Álvarez Rouco, Gonzalo Centeno y Adrián Pumares. / .

El PSOE se esforzó en no señalar públicamente a Xabel Vegas pese al enfado interno por su ausencia en la comisión de Hacienda

–¡Vaya lío!

Fue una de las frases más repetidas ayer en la segunda planta de la Junta General del Principado, tras varias horas estrambóticas, de carreras por los pasillos y de reuniones de urgencia provocadas por la ausencia de Xabel Vegas, portavoz de Convocatoria por Asturies-IU, que no acudió a una comisión de Hacienda en la que se votaba el trámite previo para que las cuentas llegasen al pleno previsto para el día 29. Finalmente, la votación se celebrará el 31 de diciembre, día de Nochevieja, una decisión que obliga a introducir importantes alteraciones en el calendario parlamentario.

Esta situación, tan insólita como inesperada, provocará además que los funcionarios del Boletín Oficial del Principado de Asturias (BOPA) tengan que trabajar la tarde-noche del 31 de diciembre. También altera los planes de varios diputados. Una vez aprobadas las cuentas —algo que se da por hecho, ya que el Ejecutivo de Adrián Barbón tiene los apoyos garantizados—, deberán publicarse de inmediato en el BOPA para que puedan entrar en vigor en el primer mes de 2026. De lo contrario, no serían válidas. El presupuesto deberá refrendarse, por tanto, en un suplemento extraordinario del boletín que verá la luz tras la votación.

Las horas transcurridas en la Junta desde las 13.00 horas, cuando se celebró la comisión de Hacienda a la que no acudió Vegas, hasta pasadas las 18.00, momento en el que Covadonga Tomé finalizó la atención a los medios, fueron absolutamente anómalas y estuvieron marcadas por el nerviosismo, especialmente entre los diputados de la izquierda.

Vegas, visiblemente intranquilo, asumió el error, aunque inicialmente se escudó en que la aplicación de la Junta General no le había notificado la celebración de la comisión. Mientras tanto, los diputados del PP, a excepción de Sandra Camino, presidenta de la comisión de la discordia, y los de Vox, conversaban en corrillos, mucho más relajados y sonrientes, presenciando el evidente aprieto del Gobierno.

Las reuniones de portavoces fueron especialmente tensas. En la primera se escuchaban las voces desde los pasillos, y la tercera —la que finalmente permitió desbloquear la situación— concluyó con una discusión entre Álvaro Queipo, líder del PP, y Dolores Carcedo, portavoz del grupo parlamentario socialista. También se produjo un momento de fricción entre PP y Vox, cuando la dirección popular convocó de urgencia a sus diputados, que salieron apresuradamente hacia un despacho, dejando sorprendidos a los parlamentarios de la formación de Santiago Abascal.

En la derecha había bromas; en la izquierda, preocupación y enfado. El clima de incertidumbre se extendió incluso entre el personal de la Cámara. Una trabajadora del Parlamento preguntó a Celia Fernández, vicepresidenta de la Junta, por la cena de Navidad prevista para la próxima semana.

—¿Qué pasa si no se vota el 29?

—La cena la hacemos, la hacemos.

Los grupos de la izquierda evitaron señalar públicamente a Xabel Vegas, aunque el malestar interno era evidente, especialmente en el PSOE, donde no salían de su asombro ante una ausencia en un día clave para la tramitación de la ley más importante del año. El episodio deja, según varios consultados, una imagen de descoordinación que el Gobierno regional tendrá que esforzarse en disipar en los próximos días, en plena recta final de una negociación presupuestaria ya cerrada en lo político, pero ahora alterada en lo institucional.

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