Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

El PSOE sopesa pedir a IU que no se presente en las alas de Asturias para frenar a la derecha

Las calculadoras electorales echan humo entre socialistas y populares

La izquierda es consciente de que la dispersión de voto beneficia al contrario

El presidente asturiano y secretario general de la FSA, Adrián Barbón, conversa con el consejero de Ordenación del Territorio y coordinador de IU, Ovidio Zapico, en un receso en la Junta General.

El presidente asturiano y secretario general de la FSA, Adrián Barbón, conversa con el consejero de Ordenación del Territorio y coordinador de IU, Ovidio Zapico, en un receso en la Junta General. / Juan Plaza

Vicente Montes

Vicente Montes

Oviedo

¿Debería Izquierda Unida sacrificar sus candidaturas en el Oriente y el Occidente para favorecer una mayoría de izquierdas en Asturias? Y si así fuese, ¿cómo planteárselo? Este es el dilema que circula entre dirigentes socialistas que echan cuentas electorales, aunque aún falta más de un año para las autonómicas de 2027.

Los resultados de las elecciones en Extremadura y las sucesivas citas electorales autonómicas que se producirán a lo largo del primer semestre de 2026 no harán más que intensificar las calculadoras electorales en los partidos en Asturias. Las urnas de Extremadura han constatado un ascenso del bloque de la derecha que, coinciden todos los analistas, se replicará en el conjunto del país. Eso no implica que el PP vaya a tener una sorprendente mejora de sus datos, pero sí que la obtendrá la suma de populares y Vox.

Asturias no será una isla en ese fenómeno, aunque la Federación Socialista Asturiana (FSA) cree que su candidatura resistirá mejor que en otros territorios, en gran medida por el liderazgo personal de Adrián Barbón y su amplio conocimiento entre la militancia. Pero el PP está llevando a cabo un gran esfuerzo para intensificar la imagen de su presidente, Álvaro Queipo, y los populares ya han allanado con Foro Asturias la posibilidad de un acuerdo electoral para conformar una lista única.

Además, los resultados de las últimas elecciones autonómicas de 2023 ya fueron un severo aviso para los socialistas: el PSOE ganó las elecciones y lo hizo en todas las circunscripciones, pero el bloque de la izquierda tiene una mayoría parlamentaria por la mínima, con solo un diputado más que la derecha. Y si hay puntos débiles en el esquema electoral asturiano esos son las circunscripciones de Oriente y Occidente.

En el Oriente se disputan cinco escaños y en el Occidente seis. En el esquema tradicional de duelo entre dos grandes partidos, aquel que resultaba vencedor se llevaba tres diputados en el Oriente y otros tres en el Occidente, y el segundo se quedaba con dos y tres respectivamente. Ser el partido más votado garantizaba un escaño de ventaja y en otro tiempo, cuando la circunscripción occidental sumaba siete diputados, incluso dos. También una gran diferencia puede dejar el reparto del Occidente en 4 frente a 2, como ocurrió en 2019. Pero ahora hay un tercer actor relevante en escena: Vox.

En el Occidente, con un reparto par de diputados, quien gana casi se asegura tres escaños. Tendría que ser muy igualada la situación entre tres partidos para llegar a una distribución equitativa de dos diputados a cada uno. Si Vox obtuviese en torno al 14% de los votos podría sacar un escaño a costa del segundo partido. Para que ese escaño no reste al bloque de la izquierda, los socialistas deben garantizar ser el partido más votado en un escenario en el que el PP ya concurriría engordado con los 4.000 votos que obtuvo Foro en 2023.

En el Oriente la cosa está más ajustada. Se disputan cinco asientos en la Junta General y el PP ya quedó en 2023 a menos de un millar de ser la fuerza más votada. Lo lógico sería un reparto de tres diputados para el ganador y dos para el perdedor. Pero aquí, si Vox superase la barrera del 16% de los votos acabaría obteniendo un diputado restándoselo al partido vencedor. Si los socialistas quieren mantener los 3 diputados actuales deberían marcar una gran distancia respecto a los ajustados datos de 2023. Idénticamente, al PP tampoco le sirve ser vencedor si no logra que Vox quede a una distancia considerable.

El escenario se resume en un axioma: si el PSOE quiere sostener que la izquierda siga siendo mayoría en Asturias necesita garantizar una victoria clara en el Oriente y el Occidente. Es condición necesaria, pero no suficiente, ya que los resultados en el centro son los que realmente conforman el reparto de diputados.

¿Cómo podría el PSOE aglutinar voto en una situación de encarnizada batalla electoral? En la FSA se rescata una demanda que ha sido habitual de los socialistas cuando las cuentas están muy ajustadas: ser la única formación de izquierdas que reciba el voto.

En varias ocasiones se exploró ya la idea de plantear a Izquierda Unida que no concurriese a los comicios en el Oriente y el Occidente. El propio Adrián Barbón no lo ocultaba en 2023, cuando llegó a afirmar en un mitin que "votar a Izquierda Unida o Podemos en las alas es favorecer a la derecha". Era una llamada al voto útil en toda regla, pero también una afirmación con lógica electoral: si el objetivo es frenar a la derecha, el votante de izquierdas de las alas debería apostar por el PSOE aunque no comulgue con sus siglas, porque es la única manera de evitar que un escaño vaya al PP o incluso a Vox.

La propuesta no ha llegado a formularse de manera oficial ante Izquierda Unida, pero en medios socialistas se considera legítimo hacerlo: IU no tiene ninguna opción de obtener un diputado en el Oriente ni en el Occidente, pero sus votos sí pueden ser claves para que el PSOE marque distancia con el PP.

El Partido Popular, por su parte, se arriesga a que aun en el caso de que fuese el partido más votado la competencia con Vox termine por restarle peso parlamentario. Para un PP que busca como objetivo llegar a gobernar Asturias sin mochilas de pactos de gobierno, el asunto no es menor. También los populares son conscientes de que no solo les basta ganar llegado el caso; deben hacerlo con holgura, aunque la coalición con Foro ya les da un respiro. A la inversa, sería lo que el PSOE espera con un hipotético acuerdo con IU: asegurarse una bolsa de votos que de cierta certeza en la inquietante incertidumbre que se cierne sobre las elecciones asturianas en 2027.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents