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Los conductores asturianos chocan con la baliza V-16 en el día de su entrada en vigor: "Es una forma de sacar dinero, no aportará mayor seguridad"

No llevarla o tener una sin homologar por la Dirección General de Tráfico (DGT) acarreará una sanción considerada leve de 80 euros

Los conductores asturianos chocan con la baliza V-16 en el día de su entrada en vigor: "Es una forma de sacar dinero, no aportará mayor seguridad"

Atlas News

S. B. / O. L. / A. F. V.

Oviedo / Gijón / Avilés

La baliza V-16 ya es obligatoria para los algo más de 400.000 vehículos matriculados en el Principado, cuyos conductores deberán usarla para señalizar averías y accidentes en carretera. No llevarla o tener una sin homologar por la Dirección General de Tráfico (DGT) acarreará una sanción considerada leve de 80 euros, misma cantidad que la establecida hasta ahora para el que no transportara los triángulos de preseñalización. El nuevo sistema, lejos de convencer, ha encontrado un fuerte rechazo entre los conductores de la región, que solo ven un afán de "sacar dinero" con estos productos.

En Oviedo, Belén Castaño cumplía ayer con la norma, aunque entre recelos. "Van a acabar rectificando porque la medida genera dudas", comentaba. "¿Qué pasa si una familia tiene dos coches? Es un gasto importante", comentaba en relación al precio de la herramienta, que ronda los 50 euros. "Nosotros ya la llevamos en el coche, pero no creo que vaya a durar", opinaba.

Noelia Alba, con una baliza empaquetada en Avilés. Debajo, Belén Castaño, en la calle Calvo-Sotelo de Oviedo. | MARA VILLAMUZA

Noelia Alba, con una baliza empaquetada en Avilés. / Mara Villamuza

La medida también fue recibida ayer en Gijón con un rechazo generalizado entre los conductores, quienes no dudan en tacharla de "estafa". Entre los que ya la llevan en la guantera, se encuentran Andriy Stefan y Beatriz Fernández, residentes en Madrid y de visita en la ciudad. Ambos denuncian que el dispositivo "deja mucho que desear y no da seguridad", al igual que catalogan su visibilidad de "deficiente". Lo hacen con conocimiento de causa, ya que, relatan, ayer mismo presenciaron un coche averiado con el dispositivo encendido: "No se veía absolutamente nada".

Esta pareja de turistas teme que la nueva normativa provoque "muchos más accidentes" y critica duramente la instrucción de permanecer dentro del vehículo con la baliza encima: "Eso no genera seguridad". Pese a que lamentan que el aparato "es caro y además obligatorio", admiten al menos que la conectividad que ofrece el producto es un avance importante para que el coche que sufra una incidencia sea localizado en Google y permita generar avisos en los paneles de las carreteras. "Aún así hay que llamar igualmente al 112", aseguran los madrileños, cuando el sistema "debería avisar automáticamente".

Los asturianos chocan con la baliza

Belén Castaño, en la calle Calvo-Sotelo de Oviedo. / Mara Villamuza

"Lo que tenemos claro es que, si sufrimos un accidente en una carretera convencional, además de la baliza vamos a seguir poniendo los triángulos". Lo dice Noelia Alba, asturiana en la diáspora que estos días disfruta de unos días con la familia en Avilés. "La llevo, fundamentalmente, porque es obligatoria. Pero tengo la sensación de que no es lo más útil", afirma señalando hacia el techo de su vehículo, un SUV en el que lleva una baca. "¿Aquí dónde la coloco para que se vea? El mejor sitio sería en la parte de atrás, pero si la idea es que coloque la baliza sin bajarme del coche… ", se pregunta la conductora, que plantea más dudas sobre el dispositivo. "¿Y durante el día, que el reflejo es menor, es útil? ¿Y en una zona de curvas?", cuestiona sobre una medida en la que, como muchos conductores, teme que haya un trasfondo recaudatorio: "Es que no me extrañaría que en poco tiempo nos digan que el modelo homologado es otro y haya que volver a comprar".

En el sector del taxi avilesino la baliza tampoco convence. "Tocaba recaudar y vinieron con esto", afirma un conductor estacionado en la parada de Fernández Balsera, mientras un compañero, a su lado, apunta a cierta desinformación. "Creo que la gente no sabe usarla ahora mismo", apunta sobre el polémico dispositivo. Entre los chóferes hay incluso quien ha decidido no comprar la luz. "¿Para qué? No sirve para nada, seguro que dentro de nada nos dicen que hay que comprar otro modelo y tiene muy poca utilidad. No hay más que ver que en otros países de Europa no es obligatorio", apostilla desde la parada de la estación.

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