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El proyecto de Naval Azul

Naval Azul, el nuevo paseo que abre el Cantábrico al Natahoyo y gana ciudad para Gijón

El ámbito del antiguo Naval Gijón ya se disfruta como espacio público: 30.000 metros cuadrados habilitados con zonas verdes e itinerarios peatonales, accesibles 24 horas desde Palafox y Travesía del Mar

La actuación, de carácter provisional, marca el rumbo del futuro desarrollo vinculado a la economía azul y a la innovación

La Alcaldesa, Carmen Moriyón, en el centro de la imagen, durante su visita al paseo de Naval Azul el pasado 23 de diciembre, cuando se abrió a la ciudadanía.

La Alcaldesa, Carmen Moriyón, en el centro de la imagen, durante su visita al paseo de Naval Azul el pasado 23 de diciembre, cuando se abrió a la ciudadanía. / Marcos León

Gijón

Gijón tiene desde hace días un nuevo lugar para pasear donde antes había límites. Naval Azul ha convertido parte del antiguo suelo industrial de Naval Gijón –y del espacio que en los últimos años solo se activaba de forma puntual, como con la Semana Negra– en una franja abierta al peatón, con verde, luz y horizonte. Es una de esas transformaciones que se entienden caminándolas: el barrio de El Natahoyo suma mar y la zona oeste gana una pieza urbana llamada a convertirse en referencia.

30.000 metros cuadrados que ya son ciudad

Naval Azul se asienta sobre parte del espacio que durante décadas ocupó el astillero. La intervención ha permitido habilitar 30.000 metros cuadrados para uso ciudadano, con una distribución que explica bien la intención del proyecto: 20.500 metros convertidos en zonas verdes y 8.500 destinados a itinerarios peatonales. No es solo un paseo marítimo: es una nueva trama urbana, un suelo recuperado para caminar, parar, mirar y enlazar el barrio con el litoral.

El resultado se integra como un espacio cotidiano. El paseo está abierto las 24 horas y refuerza la conexión de la zona oeste con el Cantábrico que marcó la identidad del entorno, su memoria laboral y también su forma de vivir la ciudad.

Familias posando ante la decoración navideña del paseo. | Juan Plaza

Una familia posando ante la decoración navideña del paseo. / Juan Plaza

Un frente abierto, sin formato de recinto

Más allá del disfrute inmediato, Naval Azul se presenta como la antesala de un ámbito con ambición de futuro: el desarrollo de un polo de innovación asociado a la economía azul y a empresas de base tecnológica. La comparación que se ha manejado desde el Ayuntamiento mira al actual Parque Científico y Tecnológico de Cabueñes, pero con un matiz importante en la filosofía: el futuro parque empresarial no se concibe como un recinto cerrado, sino como un espacio permeable y conectado, pensado para convivir con el barrio y no para aislarse de él.

Esa idea de continuidad –de que el proyecto se incorpora a la ciudad y no se separa– está presente tanto en el uso del paseo como en el enfoque del planeamiento que se sigue desarrollando en paralelo.

Accesos claros y un paseo pensado para el día a día

Naval Azul es accesible por dos puntos: el acceso de la calle Palafox y el de Travesía del Mar, junto a El Tallerón. Son entradas que facilitan que el paseo se incorpore a la rutina, tanto para los vecinos de El Natahoyo como para quienes se acerquen desde otros barrios.

La primera reacción ciudadana ya ha dejado una idea clara: el espacio se ha convertido en destino de paseo y en un nuevo mirador urbano, con esa sensación de "descubrir" un tramo de costa que siempre estuvo cerca, pero no disponible.

Sobre estas líneas, diversas imágenes de vecinos de la zona disfrutando del nuevo paseo. |Juan Plaza

Vecinos de la zona disfrutando del nuevo paseo. / Juan Plaza

Inversión, imagen renovada y memoria industrial

La adecuación de estos 30.000 metros cuadrados ha supuesto una inversión de algo más de 680.000 euros, que se suma a los 4,6 millones abonados por el Ayuntamiento al Puerto de Gijón por la compra del suelo. El proyecto combina funcionalidad y símbolo: el peatón gana recorrido y el lugar conserva señales de su pasado industrial, ahora reinterpretadas como elementos de identidad.

En ese capítulo, destacan dos piezas de ocho toneladas y media cada una, donadas por Duro Felguera, que actúan como recordatorio del carácter productivo del ámbito. También está prevista la incorporación de placas para señalizar el paseo y para marcar la franja de litoral cedida por la Autoridad Portuaria. Son detalles que ayudan a leer el espacio: lo que fue industria, lo que es paseo, y lo que se proyecta como nuevo futuro.

La imagen del entorno se apoya, además, en la vegetación: se han plantado buganvillas, jazmines y hortensias, con la intención de aportar color y continuidad paisajística, y de mejorar la percepción de los muros degradados del entorno. El verde, aquí, no es solo estética: es también una manera de "hacer ciudad" donde antes había cierre.

Remates previstos para completar la experiencia

El carácter provisional de la actuación no se plantea como una carencia, sino como una ventaja: permite que el espacio ya se use y, al mismo tiempo, que se incorporen mejoras sin condicionar el diseño final. En ese marco se enmarcan varios remates previstos: la llegada de bancos y la finalización del vallado de seguridad, cuya ejecución se reordenó por un problema vinculado al contrato de suministro de acero.

Son actuaciones pensadas para reforzar confort y seguridad en un paseo que ya funciona y que irá ganando "acabado" con el paso de las semanas, al ritmo de los detalles.

Naval Azul, el nuevo paseo que abre el Cantábrico al Natahoyo y gana ciudad para Gijón

Ambiente estos días en el nuevo paseo. / Juan Plaza

El siguiente paso: continuidad hacia el Acuario

Naval Azul también mira hacia su continuidad urbana. Dentro de los algo más de 38.000 metros cuadrados que el Ayuntamiento tiene en propiedad, quedan áreas todavía sin adecuar, especialmente las más próximas al Acuario. La previsión municipal pasa por llevar ese tramo al mismo nivel que el paseo actual durante el primer semestre del año que viene y sumar una tercera vía de acceso mediante el derribo de un portón municipal.

El objetivo de esta fase es claro: coser recorridos, ampliar el paseo útil y consolidar el conjunto como un frente marítimo continuo y cada vez más natural en el mapa de la ciudad.

En paralelo, algunas piezas del diseño definitivo –como la posible pasarela que conectaría espacios– se decidirán en el plan especial en ejecución. La lógica es que lo ya realizado no condicione el futuro, no genere costes añadidos y, además, pueda reutilizarse: tanto los elementos instalados como parte de las soluciones desarrolladas están pensadas para encajar en el diseño final.

Se han invertido más de 680.000 euros en la adecuación provisional, además de los 4,6 millones de euros pagados al Puerto de Gijón por el suelo

La pieza de Pymar y el encaje del desarrollo

Junto a las actuaciones visibles, la transformación de Naval Gijón tiene también un recorrido administrativo y urbanístico en marcha. El Ayuntamiento mantiene pendiente la compra del 40% del suelo que sigue siendo propiedad de Pymar, con dos vías sobre la mesa: la adquisición al precio oficial de tasación o la incorporación de Pymar al proyecto a través de una junta de compensación, con las cargas que correspondan.

Es un paso relevante para completar el encaje global del ámbito, asegurar coherencia en el desarrollo y avanzar hacia el modelo previsto para el futuro polo vinculado a la economía azul.

Naval Azul resume una idea potente: cuando el urbanismo se convierte en paseo, la ciudad se gana. El Natahoyo suma mar, Gijón amplía su frente para el peatón y el antiguo límite industrial se transforma en un espacio de uso real que ya está en la vida cotidiana. La gran baza es que lo conseguido no se queda en imagen: es una pieza que se camina, se disfruta y, además, apunta con claridad al siguiente capítulo de la zona oeste.un nuevo tipo de actividad económica.

Naval Azul, el nuevo paseo que abre el Cantábrico al Natahoyo y gana ciudad para Gijón

Vecinos disfrutando de Naval Azul. / Juan Plaza

Lo que falta por hacer: el tramo del Acuario y el plan especial

A pesar del salto que ya supone la apertura, queda terreno por ordenar. De los algo más de 38.000 metros cuadrados que el Ayuntamiento tiene en propiedad, existen áreas todavía sin adecuar, especialmente las más próximas al Acuario. La previsión municipal pasa por llevar ese tramo al mismo nivel del paseo actual durante el primer semestre del año que viene y habilitar una tercera vía de acceso derribando un portón de titularidad municipal.

Del planteamiento inicial se cae, por ahora, una pieza muy simbólica: la pasarela que conectaría ambos espacios sobre el agua que los separa. Su ubicación se decidirá en el plan especial en ejecución, precisamente para que lo ya realizado no condicione el diseño final ni suponga un coste añadido. En esa misma lógica, se subraya que muchas de las instalaciones desarrolladas y elementos incorporados podrán reutilizarse en el diseño definitivo.

El suelo de Pymar: dos caminos posibles

Mientras la ciudadanía estrena paseo, la operación urbanística sigue su curso. El Ayuntamiento tiene pendiente la compra del 40% del suelo del antiguo astillero que continúa en manos de Pymar. Sobre esa pieza, el marco se resume en dos posibilidades: o bien la administración adquiere el suelo al precio oficial de tasación, o bien Pymar se integra en el proyecto mediante una junta de compensación, asumiendo las cargas que correspondan en el desarrollo.

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