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Emotiva despedida a Atapin, "grandísimo violonchelista" y "siempre con la sonrisa puesta"

El funeral por el músico de la OSPA, por el rito ortodoxo, congregó a compañeros de la OSPA, de otras formaciones y representantes del Conservatorio y el Principado

El funeral por Vladimir Atapin en la capilla del tanatorio Ciudad de Oviedo.

El funeral por Vladimir Atapin en la capilla del tanatorio Ciudad de Oviedo. / Fernando Rodríguez

Elena Fernández-Pello

Elena Fernández-Pello

Oviedo

Sentida y concurrida despedida, ayer en Oviedo, al violonchelista de la Orquesta Sinfónica del Principado (OSPA) Vladimir Atapin, fallecido súbitamente el pasado 2 de enero de los 69 años de edad. A su funeral, celebrado por el rito ortodoxo en la capilla del tanatorio Ciudad de Oviedo, asistieron muchos de sus compañeros en la sinfónica regional, entre ellos su antigua gerente, Ana Mateo; hubo representación de la Consejería de Cultural, con el director general de Acción Cultural, Antón García; de otras formaciones musicales, como Oviedo Filarmonía, y del Conservatorio.

Dimitri Atapin, el hijo del chelista y también músico, había pasado parte de las fiestas navideñas en Asturias, con su padre, y tuvo que regresar apresuradamente desde Estados Unidos, donde reside desde hace años con su esposa, la pianista coreana Hyeyeon Park. Ayer, durante la ceremonia religiosa, dedicó unas palabras a su padre.

Entre quienes acudieron a dar su última despedida a Vladimir Atapin estuvo Beatriz Montes, antigua gerente de "Los virtuosos de Moscú", que recordó cómo el chelista, nacido, formado y con una carrera hecha en la antigua Leningrado, se presentó a las audiciones que la OSPA organizó en aquella ciudad para reclutar músicos. Atapin fue seleccionado, junto a Alexander Vasiliev y Andrei Mijlin, y en 1992 se estableció en Oviedo, con su esposa, la pianista Olga Semushina, fallecida en 2017.

Beatriz Montes recordará a Atapin como un hombre "cariñoso, extrovertido, siempre con la sonrisa puesta, siempre de buen humor y un grandísimo violonchelista".

Daniel Tarrio, profesor de oboe en el Conservatorio Superior de Música de Oviedo, lamentó "la gran pérdida humana y musical" que la muerte de Atapin supone para la escena asturiana, pero quiso destacar "el gran legado que nos ha dejado". "Forma parte de la generación de músicos procedentes de Rusia, caracterizada por una altísima calidad interpretativa", añadió

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