La Policía Nacional distingue a la UME por su apoyo en la búsqueda de Mari Trini y su hija en la balsa de Berbes: "La colaboración ha sido excelente, nos hemos entendido a la perfección"
"Vivimos en un país donde la sociedad no tiene percepción de riesgo de las amenazas interiores", advierte el Jefe Superior de Policía
Adriana Lastra: "El compromiso del Gobierno es seguir apoyando vuestro trabajo para ser una policía moderna, educada, preparada, respetada y eternamente comprometida con los valores democráticos"
La última petición de los jubilados del cuerpo para los compañeros que se quedan: "Que se nos considere una profesión de riesgo"
Distinguidos el jefe de Estupefacientes por la incautación de 304 kilos de cocaína en Gijón, los investigadores del crimen de La Folleca y un agente que salvó a una mujer acosada y resultó herido en Oviedo

J.A. / Irma Collín

La Policía Nacional celebró este martes a mediodía su 202 aniversario con un acto solemne en el Auditorio de Oviedo con nutrida presencia de autoridades asturianas, comenzando por la Delegada del Gobierno, Adriana Lastra, y el propio Jefe Superior de Policía, Jorge Ignacio Moreno. El acto sirvió para distinguir al V Batallón de la Unidad Militar de Emergencias (UME), en la persona de su jefe, el teniente coronel Pablo Samaniego, que recibió una metopa conmemorativa, por su apoyo en el rastreo de la balsa de berbes en la que se creía que estaban los restos de Mari Trini Suardíaz, y su bebé de 13 meses, desaparecidas desde 1987. Como indicó el jefe regional de operaciones, el Comisario Manuel Díaz-Faes, "la colaboración ha sido excelente, nos hemos entendido a la perfección". Lo mismo resaltó el teniente coronel Samaniego: "La colaboración fue tan estrecha que actuamos como uno solo".
El acto sirvió también para condecorar a cinco mandos y agentes que se han distinguido por sus actuaciones, estando incluso alguno de ellos fuera de servicio. El inspector jefe de Estupefacientes, Rubén de la Ballina Hernández, recibió la Cruz Blanca del Mérito Policial por dirigir la "operación Linares" que llevó a la incautación de 304 kilos de cocaína el pasado junio. También recibió la Cruz Blanca el inspector Eduardo Ureña García, de la Brigada Local de Policía Judicial de Avilés, por la investigación del crimen de La Folleca, en agosto. También se entregó al Oficial de Policía Alejandro González Zapico, por diversos operativos en Oviedo. Y la recibieron además los policías Borja Fernández y Sixto García Álvarez, el último de lo cuales auxilió a una mujer que estaba siendo acosada, resultando herido durante el transcurso de la misma, unos hechos ocurrido el pasado mes de octubre en Oviedo.
El acto de este martes sirvió para homenajear a los agentes que se jubilaban. Recibieron su diploma los inspectores jefes Miguel Ángel García y Jesús Manuel Tomé Ortega, los inspectores Francisco García Pahino, Manuel Jesús Martínez Riol y Ángel Toyos Álvarez, los subinspectores Adolfo Juan Fernández Fernández, Manuel José González Gutiérrez y Francisco Javier Jurado Ares, el oficial de Policía José Luis Díaz García, y los policías Emilio José Alonso Secades, Fernando Castañón Rosón, Cristino Fernández Díaz y José Fernando Méndez Blanco. Antes, se proyectó un video elaborado por el gabinete de prensa de la Jefatura en el que algunos de ellos expresaron sus experiencias, todo ello al ritmo de la música de "Los Ilegales". Algunos de los que se iban, como el inspector jefe Miguel Ángel García, entraron en la policía en los primeros años de la década de los ochenta. Explicaron que los sindicatos en la Policía en aquella época no existían, o eran clandestinos. Fueron los tiempos duros de la entrada masiva de droga en Asturias y España, de las bandas y de la brutalidad de los atentados de ETA que se llevaron a muchos agentes por delante. Dejan una Policía mucho más tecnificada y una sociedad más consciente de la necesidad de un cuerpo profesional. Y se van con el orgullo de haber servido a la sociedad, pero echando de menos "la protección jurídica de que se nos considere una profesión de riesgo".
En su discurso, el Jefe Superior de Policía indicó que "vivimos en un país donde la sociedad no tiene percepción de riesgo de las amenazas interiores". Para Moreno Amatriaín, "se han de afrontar los fenómenos que afectan a la seguridad interior del Estado y a sus instituciones, especialmente los relacionados con el terrorismo, la radicalización violenta, los riesgos geopolíticos o las amenazas híbridas generadas por actores estatales o paraestatales hostiles. Hay amenazas más tradicionales y otras emergentes en un mundo hiperconectado". Aparte del terrorismo, el Jefe Superior enumeró otras amenazas: "La radicalización es otro de los factores. En España existe un bajo nivel en comparación con nuestro entorno próximo, pero está aumentando paulatinamente porque además la polarización tira hacia arriba de estos fenómenos. A estas dos amenazas de siempre hay que añadir las ciberamenazas, no los delitos que se perpetran a través de la red en el ciberespacio, sino acciones que tienen como finalidad la desestabilización del Estado y sus instituciones. El cuarto peligro es lo que englobamos como nuevas amenazas desestabilizadoras de la seguridad interior. La actuación de estados hostiles a través de agresiones demográficas, criminalidad proxy y delincuencia agradable. El repóquer se completa con los riesgos tecnológicos de una sociedad sumida en una auténtica revolución tecnológica. La inteligencia artificial, la computación cuántica y los vehículos autónomos no tripulados como robots y drones".
Frente a ellos reclamó el compromiso con los más vulnerables, como los mayores. "El edadismo es la tercera forma de discriminación, tras el racismo y el sexismo. Debemos, les debemos, una mirada ética a estos colectivos", sentenció. "La Policía ha de ser un referente, además de ético, también de valores. Cada sociedad necesita en cierta medida objetivos, ideales, modelos, algo que emular y eso hoy en día está desapareciendo. El Cuerpo Nacional de Policía puede y debe ser o formar parte de esos referentes con nuestro trabajo, nuestros valores y nuestra función", resaltó Moreno. Y puso en valor la colaboración tanto con la Guardia Civil como con las policías locales, con las cuales tuvieron recientemente una jornada.
La Delegada del Gobierno, por su parte, indicó que "el compromiso del Gobierno es seguir apoyando vuestro trabajo para ser una policía moderna, educada, preparada, respetada y eternamente comprometida con los valores democráticos". Y añadió: "La Policía Nacional, como tantas veces ocurre con los servicios públicos cuando funcionan, sólo se nota plenamente cuando se la necesita. Cuando sucede lo peor, cuando llega la amenaza, cuando aparece el delito, cuando alguien siente que su vida se rompe, ahí está. Y estáis en una sociedad que ha cambiado muchísimo, con desafíos nuevos y complejos, como la ciberdelincuencia, el crimen organizado, el narcotráfico, la violencia machista, la explotación sexual, la radicalización, las estafas, los ataques a la convivencia".
Resaltó por otro lado a los condecorados: "Se premia el coraje, se premia la perseverancia, se premia la excelencia profesional, y se premia algo que nunca debería darse por hecho, poner la vida propia al servicio de la ajena. Hoy se reconoce el trabajo en operaciones complejas contra el narcotráfico y el delito organizado, investigaciones que eliminan las redes que hacen daño a nuestra juventud y a nuestra convivencia. Se reconoce también la actuación ante los delitos más graves, como el asesinato, agresiones sexuales, incluso fuera de servicio. Y conviene decirlo con claridad, combatir estos delitos no es solo hacer justicia. Es proteger a futuras víctimas, es frenar a quienes creen que pueden actuar con impunidad, es defender la dignidad humana". Tras dar gracias a la familias de los agentes, la Delegada reconoció que "la Policía Nacional ha sido y sigue siendo un pilar esencial de nuestro Estado social y democrático de derecho.
El acto tuvo momentos emotivos, como el homenaje a los policías caídos, la entrega de las condecoraciones o el canto del himno de la Policía Nacional. Acudieron, entre otros, el presidente del TSJA, Jesús María Chamorro; el Fiscal Superior de Asturias, Gabriel Bernal; el Jefe de la Guardia Civil en Asturias, coronel Francisco Javier Puerta; el Alcalde de Oviedo, Alfredo Canteli; el presidente de la Audiencia Provincial, Antonio Lorenzo; el comandante militar de Asturias, coronel José Miguel Garcés; o el Delegado de Defensa, coronel Jesús Moreno.
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