Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Yulia Codau, la rumana que llegó a Grado y ahora cultiva faba asturiana: "No sé si merece la pena seguir, quienes intentamos hacerlo bien tenemos muchos requisitos"

Aterrizó en Asturias hace seis años y lleva desde 2022 trabajando el campo, sector al que entró para poder compaginar su vida familiar y profesional

Yulia Codau, productora de faba asturiana.

Yulia Codau, productora de faba asturiana. / LNE

Oviedo

Para Yulia Codau las razones para salir a las calles a protestar contra el acuerdo con Mercosur son claras: “No es justo que vengan otros productores que tienen menos requisitos y exigencias a vender aquí más barato, mientras a los que intentan hacerlo bien y trabajar no se les reconoce y se les pone cada vez más pegas”.

La rumana lleva viviendo en Grado desde hace seis años, aunque no fue hasta 2022 cuando decidió convertirse en productora de faba asturiana. Madre de tres hijos, la profesional vio en el campo una oportunidad de sacar adelante su propio negocio, ganase la vida con sus propias manos y no sufrir desgaste familiar.

En la balanza, la oportunidad de no tener un horario fijo y no depender de un superior pesaron más que el pesimista futuro que lleva desde hace años sobrevolando al sector. Sin embargo, en la práctica los resultados no fueron los esperados. “No sé si merece la pena seguir”, reconoce.

Codau dice que se arrepiente “un poco” de haber dado el paso de convertirse en agricultora, porque es “muchísimo trabajo y quienes intentamos hacerlo bien tenemos muchas exigencias y muchos requisitos”.

Con la familia a la finca

La productora se levanta cada día a las siete de la mañana para preparar a sus hijos para la jornada escolar. Tiene una niña en el instituto y dos hijos en el colegio. Cuando ellos están ya en clase, le toca a ella arrancar. Sobre las nueve de la mañana llega a la finca.

Ahora mismo su trabajo se centra en quitar las varillas y empezar a preparar la tierra para la próxima cosecha. “La tarea nunca acaba. Me suelo ir a las dos de la tarde para poder llegar a casa y preparar la comida para cuando los niños lleguen del colegio, luego a veces voy por las tardes”, cuenta. Eso cuando no se tiene que llevar a los niños con ella, algo que “muchas veces” ha hecho.

Fabas en Rumanía

A pesar de sus dudas sobre la viabilidad de continuar en la profesión, Codau no titubea a la hora de valorar la calidad de la faba asturiana: “Es riquísima, a mí me encanta”. Este año ha mandado fabas a Rumanía y en su familia se están planteando, incluso, empezar a plantar: “A ver si se les da bien”.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents