Ribera de Arriba, un concejo con mucho que contar
Ocho vecinos de distintos puntos del concejo cuentan cómo se vive y lo que más destacan de este municipio muy próximo a Oviedo y Mieres que combina paisaje, tradición rural y una intensa actividad social y cultural

Vista de Soto de Ribera. / Cedida a Lne
Ribera de Arriba es uno de los concejos de menor tamaño de Asturias, pero pocos vecinos lo describen como un lugar "pequeño". Quien vive aquí suele hablar de tranquilidad, de cercanía con la gente y de la comodidad de estar a cinco minutos de Oviedo y muy cerca también de Mieres. Un territorio bien comunicado, pegado al Nalón y al Caudal, donde siempre se escucha el saludo en la calle y, en la mayoría de los casos, se conoce por su nombre a quien se cruza por el camino.
En la próximas semanas, ocho vecinos de distintos lugares del concejo –Bueño, La Ribera, Soto de Ribera, etc.– explicarán, desde su experiencia, qué tiene Ribera de Arriba para que muchos hayan decidido instalarse, quedarse o regresar después de pasar años fuera. Hay historias de quienes nacieron aquí, de quienes llegaron por trabajo o por amor y de quienes descubrieron que este rincón entre ríos y montes era un buen sitio para empezar de nuevo.
El paisaje es uno de los puntos fuertes que más se repiten en sus testimonios. Ribera de Arriba combina vegas fértiles junto al Nalón con laderas suaves y zonas boscosas que invitan a caminar todo el año. Las huertas, las praderas y los pueblos cuidados forman parte del día a día y dan al concejo ese ambiente de "vida de pueblo" que muchos vecinos reivindican como un lujo: se puede salir a correr, hacer una ruta o simplemente pasear sin necesidad de coger el coche.
Bueño es uno de los nombres propios inevitables. Su conjunto de hórreos, uno de los mejor conservados de Asturias, se ha convertido en imagen de Ribera de Arriba y ejemplo del patrimonio etnográfico que atesora el concejo. Pero los vecinos recuerdan que hay otros muchos rincones con encanto, desde los barrios históricos de La Ribera hasta las aldeas al pie de la sierra, pasando por nuevas áreas recreativas y espacios recuperados para el uso vecinal.
La vida comunitaria pesa tanto como el paisaje. El Ayuntamiento ha apostado en los últimos años por reforzar servicios y actividades: programas para mayores, ayudas a familias, talleres de empleo ligados al medio natural, becas de estudios o mejoras en instalaciones deportivas y culturales. Todo ello se suma a la iniciativa de asociaciones y colectivos que sostienen buena parte del movimiento social del concejo. Fiestas patronales, festivales de jazz, mercados de producto local, actividades gastronómicas o citas navideñas llenan el calendario y contribuyen a que siempre "haya algo" en marcha.

Vecinos del concejo junto al alcalde, Tomás Fernández, y el presidente del Principado, Adrián Barbón. / Lne
Quienes participan en estas entrevistas destacan precisamente ese equilibrio: un concejo tranquilo, sin grandes aglomeraciones, pero con oferta suficiente para que niños, jóvenes y mayores encuentren opciones de ocio, deporte y cultura sin salir de la Ribera. Desde escuelas deportivas hasta talleres, pasando por actividades en centros sociales y eventos al aire libre, la programación se ha ido consolidando como una de las señas de identidad del municipio.
La cercanía a Oviedo y a otros núcleos urbanos aparece también como ventaja clara. Muchos vecinos trabajan fuera, pero valoran poder volver cada día a un entorno más calmado, con menos tráfico y más verde. Esa combinación de buena conexión por carretera y ambiente rural es uno de los argumentos que más se repiten entre sus ciudadanos.
En conjunto, los testimonios recogidos muestran un concejo que ha cambiado con el tiempo, que ha pasado de una fuerte vinculación industrial a un modelo más diversificado, pero que mantiene su carácter. Hay preocupación por el relevo generacional y por que los pueblos no pierdan población, pero también orgullo por lo conseguido y confianza en que los recursos naturales, el patrimonio y la vida asociativa sigan siendo el mejor argumento para que nuevas personas se animen a conocer Ribera de Arriba y, en muchos casos, a quedarse.
Ocho testimonios que invitan a mirar Ribera de Arriba con los ojos de su gente. A escuchar lo que cuentan quienes lo han visto cambiar, resistir, adaptarse, pero no perder su carácter. Detrás de cada rincón hay una historia. Y en cada historia, una manera distinta de vivir el concejo.
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