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Alfonso Palacio, exdirector del Bellas Artes ahora en la gran pinacoteca nacional, repasa el presente y el futuro del museo: "El Prado es un campus en crecimiento en el centro de Madrid"

El director adjunto del museo trabaja en una exposición que, a modo de revisión autocrítica, recorre su transformación en los últimos 25 años y avanza sus futuros desarrollos

Alfonso Palacio posa, en una imagen de archivo, en la sala 032 del Museo del Prado, con "La familia de  Carlos IV" de Goya al fondo.

Alfonso Palacio posa, en una imagen de archivo, en la sala 032 del Museo del Prado, con "La familia de Carlos IV" de Goya al fondo. / José Luis Roca

Chus Neira

Chus Neira

Oviedo

En algo menos de dos semanas el asturiano Alfonso Palacio (Gijón, 1975) cumplirá un año en Madrid como director adjunto de Conservación e Investigación del Museo del Prado. Un año desde que dejó la dirección del Bellas Artes de Asturias y que ahora, cuando está finalizando la edición de los últimos textos de la exposición "Prado. Siglo XXI", que comisaría junto a Elena Cenalmor, parecen toda una vida en la gran pinacoteca nacional, una de las más grandes e importantes del mundo. Precisamente a la conquista de ese estatus, a la forma en la que el Prado ha llegado a ser el Prado en los últimos 25 años está dedicada esa muestra, que se podrá ver en Madrid a partir del 9 de junio pero que esta semana se presentó junto al resto del programa del museo para 2026.

"La exposición", detalla Palacio, "propone un recorrido por el proceso de transformación del Prado en los últimos 25 años hasta convertirse en uno de los grandes museos del mundo. Por un lado, tiene una mirada en perspectiva, sobre los aspectos trabajados estos años, y otra más prospectiva, sobre qué retos y qué desafíos, le esperan al museo en los próximos años a corto, medio y largo para seguir construyendo su imagen y creciendo".

Sobre ese futuro Palacio no tiene duda. Si el Prado ha crecido en este primer cuarto de siglo, el lugar al que se dirige ahora es de más crecimiento y transformación, una metamorfosis que casi le obligará a abandonar su identidad física para mutar en una nueva entidad urbanística.

El futuro, señala Alfonso Palacio, "pasa por el crecimiento físico de la institución. Estamos en puertas de inaugurar en 2028 el Salón de Reinos, y ese crecimiento físico en ciernes nos obliga en el ámbito simbólico y en el formal. Por ejemplo, a marcar una identidad en ese concepto de museo-campus, un campus articulado en torno a una serie de edificios en una zona muy concreta del centro de Madrid. Esa identidad va a llevar aparejada una planificación urbanística y arquitectónica, con toda la peatonalización del entorno, y eso es otro reto para los próximos años".

«El vino de la fiesta de San Martín», de Brueghel el Viejo, y «La Virgen de la granada», de Fra Angelico. | MUSEO NACIONAL DEL PRADO

2El vino de la fiesta de San Martín", de Brueghel el Viejo. / MUSEO NACIONAL DEL PRADO

Ese nuevo Prado no solo es más grande y abarca una nueva dimensión. Palacio también explica que el cambio obligará a otro en política y gestión de personal, con un salto cualitativo y cuantitativo donde la plantilla pasará de las 452 plazas a las 554 y se superarán las 700 personas si se suman las contratas. Eso sin hablar de otro tipo de retos relacionados con la investigación científica, el centro de estudios, la restauración, la reordenación de colecciones...

De ese nuevo camino tratará "Prado. Siglo XXI", pero buena parte de la mirada se centrará en los últimos 25 años, en la transformación operada en esos años, en el crecimiento de la colección o en la ingente labor editorial. La exposición incluye 102 obras de los fondos incorporados en este último cuarto de siglo que se acompañan con audiovisuales y "guiños objetuales" (elementos físicos) a lo que fue el pasado y el presente. "Hablamos del gran cambio en cuestiones de museografía, de conservación, de atención al visitante, de sostenibilidad, de imagen corporativa, siempre reconociendo el trabajo realizado por generaciones anteriores, depositarios, legatarios… Todos van a estar ahí para explicar este cuarto de siglo mágico".

El homenaje que el Prado se brinda a sí mismo no es solo eso. Hay un elevado grado de autoconciencia, de autoexigencia, se adelanta Palacio: "Alejándonos de las retóricas favorecedoras, se hace esa revisión que es la que tiene que hacer un museo de la altura del Prado, con autocrítica, pensando en lo que se ha hecho y en lo que se debe avanzar. La exposición se completa con la publicación de un volumen que reunirá 14 ensayos de diferentes profesionales del museo donde abordarán los cambios operados en todos los niveles, en el jurídico, en la biblioteca, en el archivo…".

Palacio: "El Prado es un campus en crecimiento en el centro de Madrid"

"La Virgen de la granada", de Fra Angelico. / MUSEO NACIONAL DEL PRADO

Hablar de los fondos incorporados en esos 25 últimos años sorprende mucho, admite Palacio, porque el Prado es uno de los pocos museos de su tamaño que sigue comprando. "Es una característica que lo singulariza, el hecho de que sigue teniendo una actividad incorporadora permanente, constante, y en estos años ha ido creciendo a un ritmo en ocasiones hasta trepidante, desde la escultura antigua hasta obras de comienzos del siglo XX".

La exposición estival del Prado hará un repaso a esas incorporaciones de los últimos años y también a los nuevos núcleos que se han ido conformando, como el de la colección de fotografía o el de las mujeres artistas. En una selección rápida de las obras que se podrán ver entre ese centenar, las sugerencias de Palacio ya dan la medida del valor de todas esas incorporaciones del último cuarto de siglo: Desde "La Virgen de la Granada" de Fra Angelico a "El vino de la fiesta de San Martín" de Bruegel el Viejo. Del "Retrato de Ferdinando Brandini" de Velázquez a "La Condesa de Chinchón" de Goya. De las fotografías de Juan Laurent donde se ve el Casón del Buen Retiro en obras tras el ciclón de 1886 a las obras de Sofonisba Anguissola, "El Cid" de Rosa Bonheur o esa "Boloñesa" de María Blanchard que el Prado adquirió hace cinco años a un coleccionista particular en Oviedo gracias a la donación de Carmen Sánchez García, una de las amigas del museo.

2026 ha llegado al Prado con una generosa programación. Alfonso Palacio reseña, como uno de los grandes proyectos de este año, la exposición "Rilke y el arte español", a finales del año, comisariada por otro asturiano, Javier Barón, jefe de Conservación de Pintura del XIX en el museo nacional, junto con el profesor de Historia del Arte de la Complutense Javier Arnaldo.

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