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PASAJES DE "CRÓNICA DE LA TRANSICIÓN EN ASTURIAS (1975-1983)"

Álvarez Areces: "Lo fundamental del leninismo sigue vigente"

"Carrillo avala a Inguanzo y a Gerardo iglesias para expulsar a los críticos", denunció el exsecretario general del PCE en Asturias, que acabaría en el PSOE

Vicente Álvarez Areces.

Vicente Álvarez Areces. / LNE

El Real Instituto de Estudios Asturianos (RIDEA) acaba de editar el libro «Crónica de la Transición en Asturias (1975-1983)», que da un hilo conductor a las crónicas políticas publicadas en LA NUEVA ESPAÑA, durante el citado periodo, por José Manuel Vaquero, actualmente consejero de Editorial Prensa Ibérica, grupo al que pertenece este periódico. La obra se presentará el próximo lunes, día 19, en el Club LA NUEVA ESPAÑA por los directivos del RIDEA Ramón Rodríguez y Javier Junceda, junto con la directora general de este periódico, Ángeles Rivero.

1978: Cuando el PCE expulsó a quien fue su secretario general, que luego sería presidente del Principado

Vicente Álvarez Areces, que pasó de secretario general del PCE en Asturias a ser expulsado del partido, califica de "grave error de Carrillo" el abandono del leninismo por parte del PCE, según una información de José Manuel Vaquero publicada en LA NUEVA ESPAÑA el 2 de noviembre de 1978, y recogida en "Crónica de la Transición en Asturias (1975-1983)".

Tras abandonar el PCE, Álvarez Areces resultó elegido alcalde de Gijón en 1987 como candidato del PSOE, partido que había renunciado al marxismo en una operación liderada por Felipe González en 1979 que también provocó una grave escaramuza dentro del partido socialista. Areces desempeñó los cargos de Alcalde de Gijón, Presidente del Principado y senador por Asturias como militante del PSOE, dejando por el camino el leninismo y el marxismo.

La cuestión del leninismo ha sido un grave error político de Santiago Carrillo, manifestó ayer Vicente Álvarez Areces, ex secretario general del PCE de Asturias y ex miembro del comité central, propuesto para la expulsión del partido por su agrupación de El Llano (Gijón), después de haber sido acusado de actividad fraccional en un informe del comité regional. "Santiago Carrillo avala —asegura— la operación desencadenada por el comité regional, principalmente por Horacio Fernández Inguanzo y por Gerardo Iglesias, tendente a expulsar a toda una serie de militantes que se encuentran en una posición crítica respecto a la línea política actual del partido y fundamentalmente en relación con las prácticas organizativas de corte estalinista que está utilizando la actual dirección regional".

La actitud de Álvarez Areces ante el abandono del leninismo en el noveno congreso del PCE es ésta: "El abandono del leninismo ha sido un grave error político de Santiago Carrillo, pues en el fondo no tiene ninguna significación relevante de tipo electoral y sí en cuanto a las señas de identidad del propio partido. Por ahí se inició un proceso de desconfianza política hacia la dirección, que lo planteó. Los aspectos fundamentales del leninismo siguen vigentes, si bien es cierto que algunas formulaciones realizadas por Lenin en otras épocas, hoy no son aplicables a la situación española por un partido comunista insertado en ese contexto. Lo que resulta inadmisible es el método aplicado para conseguir este fin con las consecuencias gravísimas que esto ha tenido dentro de la organización del partido, algunas de las cuales están aún sin superar. Eurocomunismo y leninismo en modo alguno son contrapuestos".

Las discrepancias con la dirección nacional del partido tienen su origen inmediato, según Álvarez Areces, en la carta dirigida al comité ejecutivo en septiembre de 1977, en la que se planteaba la situación de los parlamentarios comunistas asturianos, Dolores Ibárruri y Wenceslao Roces, en el sentido de buscar una solución justa al problema que representaba su ausencia continuada de Asturias y su desconexión con los problemas regionales. "Esta carta interna —añade— no planteaba exactamente la dimisión de Dolores Ibárruri, cuya personalidad política y humana en modo alguno queríamos deteriorar pues, es y sigue siendo muy querida en Asturias, pero lo que sí se pretendía solucionar era un problema que estaba ocasionando una pérdida total de la iniciativa política en Asturias".

Las diferencias surgidas con la línea oficial del anterior comité regional del que formaba parte Vicente Álvarez son, en la exposición de este las siguientes: las divergencias respecto al papel desempeñado por el PCE en las elecciones del 15 de junio y principalmente la elaboración de las candidaturas; la política de alianzas del PCE y cómo éstas se intentaron concretar en la región; el secuestro del órgano de prensa "Verdad", y fundamentalmente, aspectos políticos referentes a las tesis del noveno congreso (expresadas en la "Tribuna" que a tal efecto editó el partido) y los métodos antidemocráticos de su preparación y desarrollo, que culminaron con la salida de los 113 delegados de la conferencia regional de Perlora.

De cara a su futuro inmediato, Areces afirma rotundamente que no piensa encabezar o figurar en ningún tipo de fracción o similar y que el Partido Comunista no es su enemigo: "Me siento —asegura— orgulloso de los años de militancia que en él he tenido y del trabajo desarrollado por convicción y sin ningún tipo de interés personal".

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