Cuando Asturias se hizo mayor: las crónicas políticas (y otras piezas periodísticas) de la Transición firmadas por José Manuel Vaquero
Las crónicas políticas, entrevistas y reportajes que José Manuel Vaquero publicó en LA NUEVA ESPAÑA entre 1975 y 1983, presentadas juntas por primera vez, dan las claves de una época definitoria de lo que hoy es la región

Rafael Fernández, primer presidente del ente preautonómico, responde a preguntas de UCD durante un Pleno en el Parlamento regional. / .
El 22 de noviembre de 1975 Juan Carlos era proclamado rey de España por las Cortes y tres días después indultaba a los miembros de la comisión ejecutiva de Comisiones Obreras que habían sido condenados a severas penas de cárcel por dirigir un sindicato ilegal, afín al PCE. Era el "Proceso 1001" que contaba con un asturiano entre sus miembros: Juan Muñiz Zapico (Juanín). Después de tres años en la prisión de Carabanchel, Juanín había llegado a su pueblo de La Frecha, donde vivían sus padres, su esposa y sus dos hijos. Allí recibió a los primeros periodistas que acudieron a entrevistarlo. Eran José Manuel Vaquero y el foto periodista José Vélez, quienes recabaron información previa de sus vecinos: "Es muy buena persona. Su mujer está en Gijón trabajando como asistenta de un médico dentista y haciendo la limpieza de una academia". En aquella entrevista, Muñiz se mostraría optimista con la nueva etapa que se abría en España tras el fallecimiento de Franco: "El discurso de Juan Carlos en la jura de su cargo hace concebir esperanzas. Su lenguaje es distinto y habla de cambios profundos". También diría que en la cárcel aprendió a "huir de los extremismos y a escuchar".
La entrevista con Juanín, una exclusiva importante del periódico, perteneciente en aquella época al organismo Medios de Comunicación del Estado, es, cronológicamente, la segunda noticia que aborda la "Crónica de la Transición en Asturias (1975-1983)", de José Manuel Vaquero, que ha reunido en dos volúmenes editados por el Real Instituto de Estudios Asturianos (Ridea) sus trabajos publicados en LA NUEVA ESPAÑA como cronista político durante ese periodo.
El segundo volumen se cierra con dos noticias de noviembre y diciembre de 1982 que dan cuenta del afianzamiento de Jesús Sanjurjo como secretario general de la Federación Socialista Asturiana, apoyado por José Ángel Fernández Villa, secretario general del SOMA-UGT, ya claramente distanciado de Rafael Fernández, presidente del Consejo Regional de Asturias. La otra noticia analiza los posibles candidatos socialistas a la alcaldía de Oviedo, a la que acabaría llegando Antonio Masip. En octubre de ese año, el PSOE había ganado las elecciones en España por abrumadora mayoría. Felipe González era presidente del Gobierno, había acabado la Transición propiamente dicha y Vaquero dejaría de hacer la crónica política al ser nombrado director del periódico.

Dolores Ibárruri, la Pasionaria, al fondo, preside la asamblea de parlamentarios que acordó solicitar un régimen autonómico para Asturias / .
"La noticia es una foto fija de un instante que necesita una contextualización temporal para su interpretación histórica", detalla el autor en la introducción de este trabajo. "La propuesta editorial que se me hizo", sigue, "consistía en reproducir algunas de mis piezas como periodista de información política en LA NUEVA ESPAÑA durante la Transición para darles contexto al presentarlas juntas por primera vez". Efectivamente, a través de los dos volúmenes se puede rastrear una época muy concreta, intensa para la región y también definitoria de lo que hoy sigue siendo Asturias. En el recorrido por estas crónicas políticas hay debate sobre la identidad regional al hilo del desarrollo del estatuto autonómico, se puede seguir las crisis y evoluciones del PCE y el PSOE a través de personajes tan destacados como Vicente Álvarez Areces, Horacio Fernández Inguanzo, Gerardo Iglesias, Villa o Pedro de Silva.
Y se enmarcan bien momentos históricos tan relevantes como el nacimiento de la Fundación Príncipe de Asturias o la gran manifestación por Ensidesa. Late en la lectura de la crónica de estos años, sintetiza José Manuel Vaquero, "la insistente pelea por conseguir que la autonomía participe en la gestión de unas empresas públicas, que mantenían a Asturias entre las regiones industriales más punteras, pero que carecían de futuro, pues Hunosa se ha quedado sin actividad y Ensidesa ha sido privatizada". "La apuesta por un sector público sin futuro y la apatía por impulsar la iniciativa privada", concluye, "son las notas dominantes de este periodo en el que Asturias ha entrado en una fase decadente que lamentablemente se mantiene".
"Crónica de la Transición en Asturias (1975–1983)" se presentará en el Club LA NUEVA ESPAÑA el próximo 19 de enero en un acto organizado conjuntamente por el Ridea y el periódico en el que participarán Ramón Rodríguez, director del Ridea, Ángeles Rivero , directora general de esta cabecera, y Javier Junceda, miembro de número del Ridea y jurista.
En estas páginas se reproduce a continuación una pequeña selección de textos, extractos y resúmenes de los artículos incluidos en los dos volúmenes "Crónica de la Transición en Asturias".
Extractos del libro "Crónica de la transición en Asturias"
Los textos reproducen y resumen los originales e incluyen ocasionalmente, en cursiva, notas previas realizadas ahora por el autor para el libro
19 de agosto de 1976
El presidente del Tribunal Supremo Silva Melero dice que se hizo falangista por el asesinato de Alfredo Martínez
"Don Valentín Silva Melero le dijo al periodista por teléfono que el presidente del Tribunal Supremo no debe hablar de política. Ya en su finca de Cancienes, con los manzanos y una acacia grande resguardándole fuerza al sol que da en una mesa de madera donde conversamos, me dice pausadamente: ‘Pienso que se impondrá el buen sentido... El país no está en una situación dramática ni especialmente tensa. Quiero mirar al futuro con optimismo’. La entrevista, formal unas veces; ‘off the record’, otras, discurre con frecuentes cambios de ritmo que propician un clima de cordialidad y alejan las cautelas. El periodista tiene que hacer, sin embargo, una observación inicial: este diálogo es como un iceberg, la parte oculta, la mayor, la más interesante, es la que no se va publicar. Don Valentín insiste: ‘Es que yo no soy nada político y, además, el presidente del Tribunal Supremo no debe hablar de política’.
–Pero es que verá: hay quien dice que los miembros del Consejo del Reino dificultan el tránsito hacia la democracia y usted está en ese Consejo...
–Mire, el Consejo del Reino es un órgano que está ahí legalmente. Otra cosa es lo que vaya a ser o deba ser en el futuro. Las personas que están en él son todas muy respetables y muchas son políticamente independientes. Acusan al Consejo del Reino de que no es representativo y podría responderse que los Consejos de la Corona nunca fueron representativos. A mí me parece que el Consejo del Reino es útil, en cuanto que puede asesorar al Rey en cuestiones relacionadas con las fuerzas armadas, la justicia, el Consejo de Estado, las Universidades, las Corporaciones
–Usted estuvo en el partido Liberal Demócrata y luego se hino falangista, ¿verdad?
–Sí; yo pertenecía al Partido Reformista y me pasé, como muchos ovetenses, a la Falange después del asesinato de Alfredo Martínez. Se había entronizado la violencia y, como dijo Gil-Robles, no fue posible la paz... La doctrina falangista va a desaparecer sin haber sido ensayada en su autenticidad. Verá usted; es una doctrina socialista (propugnaba, como sabe, la nacionalización de la Banca, por ejemplo), es representativa, aunque sea una representatividad orgánica. Y ahora algunos vienen poniendo etiquetas de fascistas a los demás sin saber lo que es el fascismo. Como muy bien decía Mussolini, el fascismo no es exportable.
–Resulta, Don Valentín, que con la reciente modificación del Código Penal, el artículo 172 ha quedado redactado de una forma ambigua y deja a la responsabilidad del Tribunal Supremo el difícil discernimiento de cuándo un partido político es totalitario o está sometido a una disciplina internacional, para no permitirle entrar en la legalidad
–Los jueces y los magistrados estamos ya acostumbrados a pechar con grandes responsabilidades. Las leyes hay que interpretarlas. Hasta las más perfectas necesitan interpretación. Este es un tema que el Supremo estudiará cuando haga falta y sobre el que dictará jurisprudencia, y cuyas resoluciones no pueden prejuzgarse.
–¿Le parece a usted correcta la redacción final del artículo 172 del Código penal, tal como ha quedado después de ser debatida su modificación en las Cortes?
–Hombre, creo que probablemente no será tarea sencilla delimitar quién es totalitario y quién está sometido a una disciplina internacional, pero, le digo, los jueces y magistrados serán quienes analizarán la aplicación del artículo con absoluta seriedad, imparcialidad, objetividad e independencia como siempre.
–Quizá se oriente usted hacia alguno de los partidos políticos que con savia falangista preparan su puesta en escena.
–Mientras esté en este cargo no puedo ser político. De cara al futuro, pues, piense usted que yo nací el 21 de julio de 1905... A mí me tocó en el Supremo una etapa muy dura: desde la muerte del almirante Carrero, hasta ahora. En cuanto a la Falange como partido, el caso es que era un antipartido, pero no vamos a ignorar que el programa falangista puede servir como programa político. Yo, le digo, en lo que se refiere a mí, mientras esté en este cargo, no puedo ser político... Lo que me preocupa es el pluralismo excesivo. Creo que con tres o cuatro tendencias fuertes sería mucho mejor para el país".

Por la izquierda, Rafael Fernández, Santiago Carrillo, Luis Gómez Llorente, Horacio Fernández Inguanzo y Gerardo Iglesias encabezando una manifestación de la izquierda. / .
24 de septiembre de 1976
María Teresa Álvarez, a Aabino Fernández Campo: "No tenemos un duro"
Una amenaza de paro en septiembre de 1976 por una reclamación laboral de los trabajadores de "Panorama regional" de TVE tuvo como protagonistas a Sabino Fernández Campo, entonces subsecretario del ministerio de Información y Turismo que llegaría a ser jefe de la Casa Real de don Juan Carlos I, y a María Teresa Álvarez, entonces presentadora del programa, y ahora escritora de éxito, que años después se convertirían en marido y mujer. Así se contaba en la crónica de aquel día:
"María Teresa Álvarez (presentadora); Miguel Rama, Rafael Sánchez Avello, José Manuel Díaz, Isabel Paz Santaría y Emilio López Tamargo (personal de redacción); Faustino González (presentador); Javier Asenjo (colaborador); Miguel Ángel (ayudante de realización); Mari Carmen Puente (montaje) han firmado un escrito en el que afirman que hoy mismo van al paro si no cobran los atrasos. Con fecha 17 de septiembre habían enviado una carta al subsecretario de Información y Turismo, el asturiano don Sabino Fernández Campo, en la que exponían su situación en los siguientes términos:
‘Ilustrísimo señor: Los abajo firmantes, componentes del personal de redacción del Centro Regional de TVE en Oviedo, desean exponer a vuestra ilustrísima, en su condición de subsecretario y, como asturiano, buen conocedor de las necesidades de esta región, las deficientes condiciones en que desarrollamos nuestro trabajo en dicho Centro Regional y que, a nuestro juicio, impiden un mejor servicio al público asturiano.
En el capítulo económico, el más acuciante para nosotros, consideramos nuestra remuneración totalmente insuficiente, una media de 15.000 pesetas mensuales, además de insegura, pues en ocasiones, como la actual, los pagos se demoran hasta cerca de cuatro meses, repercutiendo gravemente en nuestra economía, llegando incluso hasta situaciones extremas. Por otra parte, es especialmente preocupante nuestra actual situación laboral. Llevamos desempeñando de forma continuada y diaria desde hace años nuestra tarea informativa cubriendo no sólo el programa regional, sino los servicios informativos de carácter nacional, sin que, pese a las reiteradas promesas, tengamos tan siquiera un contrato laboral, ni aún menos una relación laboral de plantilla, como sería nuestro deseo, que nos permita ejercer nuestra tarea con una seguridad mínima [...]’.
Como anécdota, se podría contar que, al entregar el sobre que contenía el escrito reivindicativo al subsecretario de Información y Turismo, éste comentó:
–A ver si alguien cree que se trata de un sobre con dinero...
María Teresa Álvarez, locutora y estudiante de Ciencias de la Información, apostilló a bote pronto:
–No se preocupe, que no tenemos un duro".
8 de octubre de 1976
Fernández Ordóñez: "Hay que preguntarse qué sería de asturias sin el INI"
Entrevista al expresidente del Instituto Nacional de Industria (INI), el socialdemócrata Francisco Fernández Ordóñez
"Un tercio de la población activa asturiana trabaja en empresas del INI y un cuarenta por ciento de las inversiones del Instituto han venido a esta región. Lo que hay que preguntarse es qué sería de Asturias sin el INI y si las inversiones se han aprovechado de forma adecuada y racional. Porque lo que es cierto es que Asturias pasó del quinto puesto en el ranking nacional, en 1955, al 19 en la actualidad. Mire, yo creo que si no se hubiese producido la derivación de la fase de laminación de Ensidesa hacia otros sitios, la industria transformadora hubiera venido a Asturias".
22 de octubre de 1976
Miguel Boyer: "López Bravo frenó el desarrollo de Ensidesa"
"En el aplazamiento (?) del congreso del Partido Socialista Obrero Español, Boyer, coordinador del programa económico del Partido Socialista Obrero Español, aprecia una arbitrariedad del Gobierno y una discriminación. El exdirector de Estudios del INI durante la presidencia del socialdemócrata Fernández Ordóñez analiza así la incidencia en Asturias del esfuerzo inversor del Instituto; ‘A pesar de la fuerte inversión no se ha producido el despegue de Asturias. ¿Causas? Yo conozco una muy clara: el paro del desarrollo de Ensidesa por López Bravo ha tenido unas consecuencias muy perjudiciales para esta región, mientras se favorecía descaradamente con ese freno a la industria siderúrgica privada. Es cierto que López Bravo intentó, más tarde, corregir el error, pero lo hizo muy tímidamente, alejando las fases de los productos acabados fuera de Asturias para satisfacer igualmente intereses privados. Fue Claudio Boada quien comprendió la necesidad de convertir Ensidesa en una planta siderúrgica integral... Sin embargo, el paso de crear las condiciones idóneas para que, alrededor de Ensidesa, naciera una importante industria de transformación no se ha dado... Estimo que la guerra entre Altos Hornos y Ensidesa es una barbaridad. La solución está en acudir a una sola empresa siderúrgica integral. En cuanto a Hunosa es evidente que el país necesita el carbón asturiano. La financiación de estas empresas entiendo que debe corresponder a España y no a Asturias… La situación del campo asturiano es otro problema importante. Los canales crediticios son insuficientes y no existe una auténtica preocupación en fomentar el desarrollo de la ganadería. Si no se buscan soluciones adecuadas corremos el riesgo de quedar abocados a un desastre colosal".
29 de octubre de 1976
José Mata, a la vuelta del exilio: "En el maquis recibí ayuda de falangistas, entre los que hay patriotas"
A su llegada a la estación de Renfe de Oviedo el guerrillero socialista del maquis asturiano José Mata se abraza con sus camaradas y atiende a los periodistas: "Vengo sin ningún rencor y con la mano extendida para cualquiera que quiera saludarme, sea del bando que sea. Todas las cosas de la Guerra Civil y de la resistencia para mi ya están olvidadas", proclama nada más pisar el andén. "José Mata cumple sesenta y seis años en diciembre. Nació en la Huerta de San Andrés. A los trece años comenzó a trabajar en el pozo del Fondón. Fue minero en Asturias y en el exilio de Francia, en Cévennes ‘En total he trabajado veintiséis años en la mina’".
Antes del maquis cuenta cómo la guerra le sorprendió en la mina, pasó por Villaviciosa, Avilés, volvió a la Cuenca donde se opuso a la idea de "convertir Sama en una nueva Numancia". "Me parecía una locura el sacrificio de tantas personas". "En febrero de 1938 inicié la guerrilla en Peña Mayor. Preparamos una salida en barco de Fazones para el 14 de enero de 1939, en plena ofensiva de las fuerzas nacionales sobre Cataluña, pero fuimos sorprendidos y cercados en los montes de Peón. Hicimos la retirada hacia la cuenca minera". Cuenta que se entregaron, y él lo recomendó, los que no estaban amenazados de muerte. "La selección la hicieron los aviones que lanzaban octavillas en las que se decía que quienes tuvieran delitos de sangre irían a descansar al campo santo y que los demás podrían rendirse sin temor". En el monte tuvieron ayuda y Mata da nombres: "Aquilino Vega, apodado el Sargento, aunque era falangista siempre me protegió y jamás consintió a nadie hablar mal de mí. Con él enlacé muchas veces y me entregó dinero. Sé por experiencia que hay falangistas honrados, patriotas e idealistas". También menciona a las mujeres de forma especial: "Fueron las que más nos ayudaron, quizás porque son más humanas que los hombres".
Detalla algunas de sus operaciones para la subsistencia, como el robo de la paga de la mina San Vicente: "Era del Sindicato Minero. Bajamos otro compañero y yo el 4 de diciembre de 1939 y nos llevamos toda la paga, que ascendía a algo más de cuarenta mil pesetas. En el reparto tocamos a mil y pico pesetas cada uno. A base de estas cosas hemos podido sobrevivir. Cuando abandonábamos nuestros escondrijos vestíamos la camisa de Falange y cantábamos el ‘Cara al Sol’ para que nadie se diera cuenta de que éramos guerrilleros".
Habla de los comunistas, como Zapico, con el que colaboró, pero admite que todo se rompió al final de la Guerra: "Nosotros, es decir, el Partido Socialista y la Unión General de Trabajadores, jamás hemos aceptado consignas de otros países". "Los socialistas", insiste en su despedida, "somos anticomunistas. Stalin era un zar. Yo amo la libertad y no quiero un sistema comunista para mi país".

Manuel Fernández Felgueroso / .
23 de febrero de 1977
"Hunosa acepta dialogar con los nuevos sindicatos"
En la transición hacia la libertad sindical, el nuevo presidente de Hunosa José Manuel Fernández Felgueroso acepta dialogar con los nuevos representantes de los trabajadores. Los sindicatos, principalmente el SOMA-UGT, que partían de la clandestinidad, acabarán marcando el rumbo político de Asturias. En esta crónica se ponen de manifiesto las tensiones entre las dos facciones sindicales:
El presidente de Hunosa, Fernández Felgueroso, acepta dialogar con la comisión negociadora del convenio, integrada mayoritariamente por CC OO, mientras sigue sin aclararse si la UGT se incorporará tras su reciente "retirada". CC OO convoca en Mieres una reunión e invita a la UGT para buscar unidad sindical en la negociación, pero el entendimiento se complica tras declaraciones del secretario general ugetista, Emilio Barbón, que denuncia prácticas irregulares: "en algunos sitios compañeros de Comisiones Obreras se opusieron a las candidaturas paritarias" y que "se pasaron toda la noche haciendo papeletas", aunque matiza que el choque "no era grave".
CC OO responde acusando a UGT de "haber retrasado la elaboración de la plataforma reivindicativa conjunta" y sostiene que la retirada ugetista en once pozos del Caudal se debió a "carecer de una mínima base representativa" y al temor a un mal resultado. También replica a Barbón que "nunca se tomó ningún acuerdo" que impidiera ser elegido a ningún trabajador y pregunta "si conoce alguna forma más democrática que la votación directa y secreta".
Ambas centrales citan acuerdos previos –"se acuerda participar conjuntamente en las elecciones para delegados" y que "la presentación de candidaturas será unitaria"–, pero UGT denuncia que "el oportunismo sectario y las tácticas maniobreras de absorción" frustraron esos compromisos. Por ello, afirma que en el Caudal se retira de unas elecciones donde "la libertad del individuo ante la urna" y los acuerdos firmados "son avasallados arbitrariamente", y relata el choque final por la composición de la comisión negociadora: CC OO impone un reparto "de ocho de CC OO, tres de UGT y un independiente", frente a la propuesta ugetista de paridad (5 y 5) más independientes, lo que lleva a parte de los delegados a abandonar la asamblea.
2 de noviembre de 1977
Polémica en Covadonga por la investidura del Príncipe de Asturias
En Covadonga, el príncipe Felipe recibió el pergamino de su nombramiento como Príncipe de Asturias, pero el acto no fue "ni una investidura, ni una proclamación", según Sabino Fernández Campo, secretario general de la Casa del Rey, que atribuye la confusión a "errores de la organización" de la Diputación y afirma que buscar otras lecturas es "buscarle cinco pies al gato". La Diputación había promovido el restablecimiento del título y, tras el real decreto de enero, quiso escenificar el reconocimiento del heredero en Asturias, aprovechando el viaje con los Reyes.
El momento elegido generó críticas en sectores de izquierda –y un telegrama al Rey– al considerar que la Diputación "no es representativa", que Asturias aún no tenía estatuto de autonomía y que convenía esperar a la próxima Constitución para reforzar el sentido simbólico del acto y por "cortesía con las Cortes". En cambio, otros defendieron que, una vez otorgado el título, era "urgente" el reconocimiento: lo sostuvieron Juan Luis de la Vallina (AP), Torcuato Fernández-Miranda y el ministro Clavero Arévalo, apelando a la Constitución vigente.
Fernández Campo insiste en que no estaba prevista una investidura estricta (con precedente histórico solo en 1388) y que lo sucedido fue, en esencia, la comunicación solemne del nombramiento, aunque el propio pergamino hablara erróneamente del "histórico día de la investidura" y el arzobispo usara en su homilía la fórmula "la investidura… constituye una hermosa efeméride". El presidente de la Diputación recondujo el discurso hacia "actos de homenaje" y ofreció el "testimonio de fidelidad, adhesión y respeto", mientras el Rey proclamó que en el homenaje "proclamamos nuestra identidad de españoles" y que "mi hijo… queda vinculado real y solemnemente a esta noble región".
En el plano político, no acudieron los parlamentarios socialistas, alegando compromisos previos y también malestar por una invitación inicial diferenciada en la comida (luego corregida). Sí asistieron los cinco parlamentarios de UCD, el diputado de AP y el senador independiente Atanasio Corte Zapico; los comunistas lamentaron en una carta la ausencia "justificada" de Dolores Ibárruri y Wenceslao Roces.
28 de febrero de 1978
Impresionante manifestación en defensa de Ensidesa
Este día escribía la información de la "impresionante movilización para defender a Ensidesa" en la página 16, según la cual "más de cien mil asturianos se manifestaron en Avilés el domingo, en perfecto orden, sin el menor incidente". El lema de movilización era "Salvar Ensidesa es salvar Asturias". Asistieron, entre otros dirigentes políticos y sindicales, Santiago Carrillo, Luis Gómez Llorente, Fernando Morán, Rafael Fernández, Horacio Fernández Inguanzo y José Sanromá.
Los organizadores querían que los oradores hablaran desde el balcón del Ayuntamiento. El gobernador civil José Aparicio lo autorizó, pero el alcalde de Avilés, Ricardo Fernández Suárez, de UCD, amenazó con dimitir, motivo por el que optaron por colocar un templete delante del consistorio.
Santiago Carrillo afirmó haber recibido garantías del presidente Adolfo Suárez de que Ensidesa no sería desmantelada "pero Suárez no es Dios y hay presiones muy fuertes para primar una vez más a la siderurgia privada en detrimento de Ensidesa". UCD y AP fueron los grandes ausentes de la manifestación.
La Crónica Política daba cuenta de los entresijos de la manifestación en el mismo número, del periódico con detalles como el que sigue:
"El manifiesto leído el domingo en Avilés al final de la manifestación fue el resultado de refundir un borrador de la UGT y otro del PCE. Este último partido defendía desde el principio que el punto clave del manifiesto fuera la exigencia del cumplimiento en Asturias de los pactos de la Moncloa, pero a esta propuesta se opusieron radicalmente la ORT y el MCA. Las discrepancias fueron aún más acusadas, llegándose a situaciones en algunos casos cómicas; fue en la elección de la persona encargada de leer el documento que sería sometido a los manifestantes para su aprobación: la propuesta del PSOE de que lo hiciera un miembro de las centrales fue rechazada por el PSPA y el MCA, por estimar que algunos partidos están muy ligados a determinadas centrales. La ORT proponía que hablaran los líderes de los partidos para sacar el máximo rendimiento posible de la presencia en Asturias de su secretario general, José Sanromá Aldea. También se pensó, una vez descartados los partidos y las centrales, que se encargara de la lectura un miembro del comité de empresa ENSIDESA, no llegándose a un acuerdo tampoco al ser rechazados tres posibles lectores basándose en razones tales como la voz, la dicción y hasta la estatura.
La razón de fondo, sin embargo, era, al parecer, la pugna Comisiones Obreras-UGT. A alguien se le ocurrió sugerir que hablaran solamente Luis Gómez La razón, del PSOE, y Santiago Carrillo, del PCE, concitando las iras de los demás partidos y centrales. Finalmente, el PSPA aportó la solución sobre la que hubo consenso: una locutora independiente. Salió elegida Menchu, de Avilés".
28 de noviembre de 1978
Álvarez Areces, expulsado del PCA
La comisión regional de garantías y control del PCA acordó la expulsión de Vicente Álvarez Areces, ex secretario general del PCE de Asturias, y del trabajador Santos Torollo, tras estudiar las propuestas de sus agrupaciones de El Llano y Ceares-Coto. Además, impuso una sanción intermedia a cuatro militantes destacados de la agrupación Centro de Gijón –Daniel Palacio, José García, Marcelino Martínez y Juan Arango Otero–: seis meses separados del partido y un año inhabilitados para ocupar cargos. En el acto de solidaridad celebrado en Gijón, estos cuatro anunciaron su baja del partido.
En cambio, la comisión rechazó sancionar por tres meses a Celso Fernández Carnero (agrupación de "El Dique de Duro-Felguera") porque, según se explica, el afectado no fue invitado a la reunión en la que su agrupación decidió proponer su castigo.
La noticia detalla el reparto de competencias: la comisión regional actúa en primera instancia sobre Gijón y el resto de agrupaciones asturianas, salvo Oviedo y Avilés, que tienen comisiones locales propias. Se señala que en Avilés "seguramente habrá expulsiones" (sin confirmación de acuerdos) y que en Oviedo, pese a ser "la agrupación más conflictiva", se descartan sanciones.
Los líderes del grupo "disidente" del PCE de Asturias, en el que destaca Vicente Álvarez Areces, habrían entrado en conexión con otros grupos discrepantes esparcidos por el resto del país, especialmente de Madrid y Galicia, y con un sector del Partido Socialista Unificado de Cataluña con la intención de hacer un frente común de oposición a la dirección del PCE y en particular a Santiago Carrillo, según la versión de algunos dirigentes de la línea oficial, quienes han manifestado su intención de permanecer en el anonimato.
29 de abril de 1980
Nacen los premios "Príncipe de Asturias"
El 29 de abril de 1980 L NUEVA ESPAÑA daba la primicia de las gestiones en marcha para crear los premios Príncipe de Asturias con los que se trataría de "conseguir una vinculación tangible entre el Príncipe y el Principado". La noticia arrancaba en la primera página y continuaba en la página 4 y aunque no aparecía bajo el epígrafe de "Crónica Regional" iba firmada por mí. En la misma primera página se daba cuenta del ascenso a general de división de Sabino Fernández Campo, entonces secretario general de la Casa del Rey Juan Carlos I desde 1977, y personaje clave junto con el empresario Pedro Masaveu y Graciano García de la puesta en marcha de los citados premios.
Un proyecto impulsado desde la Caja de Ahorros de Asturias plantea crear la Fundación (del) Principado de Asturias para conceder anualmente el premio "Príncipe de Asturias", concebido como "máximo galardón español" en investigación científica y con alcance hispanoamericano. Según la información, un ejemplar del anteproyecto ya está en La Zarzuela y ha sido "muy bien visto"; los promotores prevén elevar la propuesta al Rey tras su aprobación en el consejo de administración de la Caja.
El diseño prevé que el Patronato lo presida el Príncipe y que la entrega se celebre en Asturias, preferentemente el día de Covadonga, con un comité de concesión de "máximas garantías de representatividad y autoridad", incluyendo presencia de Academias de Ciencias de países de habla hispana. La iniciativa se vincula a la preocupación de Sabino Fernández Campo por la falta de una relación "estrecha" entre Felipe y Asturias; tras comentarlo con Graciano García, surge la idea de la fundación, asumida después por responsables de la Caja y trabajada desde junio hasta un anteproyecto "de muy pocos ejemplares". Incluso se apunta que ese mismo año podría convocarse el primer premio.
Además del premio, la Fundación se define con fines educativos, culturales y científicos, y prevé actividades durante todo el año: conferencias, exposiciones, financiación de investigación, becas y publicaciones. La Caja actuaría como entidad fundacional, aportando dotación y gastos ordinarios; el Patronato buscaría recursos adicionales y se proyecta ubicar la institución en un "edificio noble" de Oviedo a restaurar. El texto también subraya la intención de lograr que, en la política oficial de distinciones, el premio ocupe el máximo rango.

Por la izquierda, Pedro de Silva, Bernardo Fernández y Gabino Díaz Merchán / .
3 de marzo de 1981
Díaz Merchán: "Hemos dado nuestro apoyo inequívoco a la Constitución en el 23F"
El 23 de febrero de 1981 se había producido el fallido golpe de Estado del coronel Antonio Tejero. Ese día la mayoría de los redactores del periódico nos dedicamos a recabar información de lo que estaba ocurriendo en el Congreso de los Diputados. Había una confusión total en todos los estamentos. Estuve en contacto muy estrecho con el presidente del Consejo Regional, Rafael Fernández, y con el Gobernador Civil Jorge Fernández Díaz, para tratar de descubrir coincidencias y discrepancias en su visión del asalto al parlamenta de la nación. También llamé por teléfono a Ángel Campano, capitán general de la VII regional militar con sede en Valladolid, a la que pertenecía Asturias, quien al darse cuenta de que hablaba con un periodista me colgó. Algún tiempo después dijo haber pasado la tarde tocando un instrumento musical, creo que el violín. Lo cierto es que su actitud en el golpe fue muy dubitativa. Ángel Quintana Lacaci, que era capitán general de Madrid el 23-F, afirma que Campano había tenido muchas dudas porque creía que "algo había que hacer". Durante aquel episodio, Gabino Díaz Merchán, presidente de la Conferencia Episcopal y Arzobispo de Oviedo, también pareció tener dudas o por lo menos no tuvo una reacción inmediata. Sus primeras declaraciones al respecto las publiqué el 3 de marzo de 1981.
Gabino Díaz Merchán, arzobispo de Oviedo y recién elegido presidente de la Conferencia Episcopal, comparece ante periodistas asturianos y aborda sobre todo la respuesta de los obispos al 23-F. Explica que la reacción no pudo ser inmediata "por falta de tiempo" y porque "se desconocía lo que realmente ocurría": "Podía ser un acto terrorista o un golpe de Estado". Afirma que, tras oír el mensaje del Rey, comprendió la situación y permaneció "pegado al transistor" hasta la madrugada; al día siguiente se redactó un texto –aprobado "por unanimidad"– y a las diez ya difundían un "mensaje inequívoco de apoyo a la Constitución y al papel del Rey" y de petición de liberar a los diputados, admitiendo que "algún obispo haya tenido miedo".
Califica el golpe de "una acción terrible", reprueba la violencia y llama a extraer consecuencias para trabajar en "los graves problemas" del país. Desde una óptica religiosa, responde a quienes invocan "Dios, Patria y familia" que "a Dios no se le puede imponer con las pistolas" y que sin libertad "no hay verdadera religión", defendiendo la dignidad humana como valor central. En otros temas, niega un "giro a la derecha" de la Conferencia y sostiene que su elección se debe a un espíritu de "reconciliación" y de "infundir la paz". Subraya que Roma no intervino en la elección del presidente (pone como indicio la no designación del arzobispo de Sevilla) y considera "natural" el relevo del nuncio. Sobre el Opus Dei, rechaza que tenga influencia en el Papa. Cierra con una defensa del matrimonio como asunto "no meramente privado" y critica una visión reducida del amor, insistiendo en que para el cristiano es "algo más comprensivo" que lo sexual.
19 de octubre de 1982
Pedro de Silva y Rodríguez Inciarte debaten sobre el futuro de Asturias
Pedro de Silva (cabeza del PSOE) y Matías Rodríguez Inciarte (número uno de UCD) debatieron en el hotel Reconquista de Oviedo ante unas seiscientas personas, en un acto marcado por la "acertada" moderación de Ceferino de Blas, el buen tono del público y el respeto mutuo. Hubo un momento vivo cuando De Silva precisó que unas declaraciones sobre el fracaso de "la reforma" se referían al proyecto de Arias Navarro, no a la transición en conjunto. Asistieron, entre otros, Jesús Sanjurjo (PSOE) y Luis Riera (UCD).
Se destaca como "gesto moralizante" que Rodríguez Inciarte, ministro en ejercicio, bajara a un debate público, aunque el duelo se desplazó a un terreno favorable al socialista: la empresa pública y la problemática energética y siderúrgica, donde De Silva se muestra especialmente sólido, a veces "rayando en la suficiencia". Inciarte, en cambio, adopta un papel casi de entrevistador, pidiéndole que concrete el "cambio" del PSOE si promete "hacer que las cosas funcionen" sin subir presión fiscal, control de precios ni intervencionismo; De Silva responde que la clave es la credibilidad: a UCD "le falta" y el PSOE la tiene para lograr que "España funcione". Inciarte cuestiona además que "no le salían las cuentas" para financiar el aumento de prestaciones sociales.
Al no abordarse OTAN, terrorismo ni golpismo, ambos llegan a parecer defensores de programas muy similares, aunque afloran diferencias: Inciarte pide televisión privada "ya", mientras De Silva prioriza mejorar la existente para que se expresen "grupos sociales significativos" y no solo "los grupos económicos más poderosos". En educación reconocen discrepancias, pero sin entrar en divergencias de fondo.
En economía industrial, De Silva defiende nacionalizar la red de alta tensión, que cree amortizable; Inciarte preferiría destinar esa inversión a otras prioridades. De Silva equipara empresa pública y privada, mientras Inciarte insiste en que el bienestar debe basarse en la empresa privada, que, dice, aporta "el setenta y cinco por ciento" de la inversión en España. El socialista intenta arrancarle una respuesta sobre la promesa de Landelino Lavilla de iniciar "de inmediato" la nueva acería de Ensidesa-Avilés; Inciarte evita concretar "para no hacer electoralismo", lo que provoca la reacción más visible del público.
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