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De la gran tragedia de Vega de Anzo en 1993 al descarrilamiento de un Alvia en 2016: los principales accidentes ferroviarios de Asturias

La región apenas ha tenido incidentes reseñables en los últimos años relacionados con la alta velocidad

Los accidentes más aparatosos acabaron sin heridos

El AVE entre Madrid y Asturias

El AVE entre Madrid y Asturias

Xuan Fernández

Xuan Fernández

El grave accidente ferroviario registrado este domingo en Adamuz (Córdoba) ha vuelto a sacudir al sector ferroviario español. La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), un órgano independiente adscrito al Ministerio de Transportes, será la encargada de esclarecer las causas del suceso. Un tren de la compañía Iryo, que había salido de Málaga a las 18.40 horas con destino a Puerta de Atocha y 317 personas a bordo, descarriló sus tres últimos vagones a las 19.39 horas, invadiendo la vía contigua por la que en ese momento circulaba un convoy de Renfe con destino a Huelva, que también descarriló.

La CIAF ha emitido en los últimos años varios informes sobre accidentes registrados en Asturias, la mayoría sin víctimas ni daños personales. Desde la apertura de la Variante de Pajares no hubo ninguno reseñable en la alta velocidad. Estos son los más reseñables en los últimos años.

2020: Descarrilamiento en Palencia

El 24 de enero de 2020, el primer vagón del tren Intercity 4171, que cubría la línea Madrid-Oviedo-Gijón, descarriló justo antes de la bifurcación de Cerrato, en Palencia. Decenas de pasajeros quedaron atrapados durante casi dos horas, hasta que pudieron realizar un transbordo que les permitió continuar viaje hasta Asturias. No hubo fallecidos ni heridos, ni graves ni leves.

La CIAF identificó dos causas principales: una disposición incompleta de la aguja en posición desviada —lo que apuntaba a un problema en la vía— y una inspección errónea del desvío número 4 por parte de la brigada correspondiente. El informe concluyó que existió una descoordinación entre las partes implicadas. El tren circulaba además a baja velocidad, lo que evitó consecuencias mayores. “No volcamos de milagro. Fue un susto tremendo”, relató uno de los pasajeros.

Tras el accidente, el administrador de infraestructuras implantó medidas internas, como talleres de aprendizaje, refuerzo de los controles de personal y nuevas instrucciones técnicas. La CIAF recomendó formalizar protocolos de verificación de agujas con comprobaciones adicionales y mejorar la coordinación y los requisitos de seguridad exigidos a las contratas.

2021: Descarrilamiento de un Alvia en León

El 3 de mayo de 2021, a las 9.47 horas, un tren Alvia que cubría el trayecto entre Madrid y Asturias descarriló cerca de San Andrés de Rabanedo (León). El suceso afectó a los dos últimos coches de viajeros, sin que se registraran heridos.

La zona estaba siendo objeto de obras para hacer pasante la estación de León e implantar un tercer hilo hasta el túnel de Pajares. El tren circulaba también a velocidad reducida. La CIAF concluyó que el espadín de ancho estándar, una pieza clave de los desvíos, se movió de forma incontrolada por vibraciones al quedar insuficientemente inmovilizado tras trabajos nocturnos realizados dos semanas antes.

El informe detectó deficiencias organizativas, una gestión inadecuada de los riesgos emergentes y problemas en la documentación del proyecto. Entre sus recomendaciones figuraban una formación específica en desvíos mixtos, una mejor trazabilidad de los riesgos y la acreditación técnica de responsables y subcontratas.

2016: Descarrilamiento en un túnel

El 30 de septiembre de 2016, un tren de viajeros Alvia procedente de Barcelona y con destino Gijón Sanz Crespo descarriló dentro del túnel Canto de Estillero en el trazado de la antigua rampa de Pajares de por una rotura de carril. A bordo viajaban 78 pasajeros y no hubo víctimas mortales.

El informe determinó que la causa directa fue un fallo de la infraestructura, provocado por un defecto de fabricación del carril izquierdo. Como factor coadyuvante se señaló la corrosión derivada de las condiciones del túnel y del tráfico pesado, que generó una fisura longitudinal que acabó en rotura. El tren circuló descarrilado durante 197 metros, apoyándose en los hastiales del túnel hasta su detención.

Los técnicos concluyeron que una circulación anterior de mercancías pudo agravar el daño y recomendaron revisar los medios humanos y materiales, así como los procedimientos de mantenimiento. Tras el suceso se sustituyó el carril afectado y se repararon los desperfectos.

1993: El accidente ferroviario más grave en Asturias

El 2 de agosto de 1993, nueve personas fallecieron y otras siete resultaron heridas en el choque entre un tren de mercancías y otro de viajeros de Feve, a 400 metros de Vega de Anzo, en el concejo de Grado. El tren de pasajeros cubría el trayecto Cudillero-Oviedo, mientras que el de mercancías transportaba 540 toneladas de carbonato sódico y dolamina.

El convoy de mercancías no respetó la orden de espera en la estación de Santa María de Grado y ambos trenes colisionaron violentamente, siendo arrastrados los vagones de viajeros al interior de un túnel, donde se incendiaron. Vecinos de la zona lograron rescatar a varios heridos. Ocho víctimas mortales fueron halladas en el lugar y una más falleció al día siguiente en el hospital.

2012: año negro, también sin víctimas

En 2012, los vecinos de San Claudio vivieron un gran susto tras el choque entre dos trenes de Feve, que se saldó con 21 heridos leves y sin víctimas mortales gracias a la baja velocidad de los convoyes. Viajaban en total 24 personas. Ocho heridos fueron evacuados al Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA).

El informe concluyó que el accidente se produjo por el rebase indebido de una señal en rojo por parte de uno de los trenes, incumpliendo las órdenes dadas al personal de conducción.

Solo cuatro días después, un tren de mercancías descarriló en Trubia. La cabina del maquinista y el primer vagón se salieron de la vía, volcando parte del carbón transportado, aunque sin causar heridos. El informe atribuyó el accidente a un fallo técnico de la infraestructura, con deficiencias de alineación y nivelación de la vía, presencia de baches y contaminación del balasto.

Presencia asturiana en la línea del accidente

El accidente de Córdoba tuvo lugar en la línea Madrid-Sevilla, recientemente reformada con una inversión de 700 millones de euros, según aseguró Óscar Puente, ministro de Transportes. El carril original de la línea fue suministrado en su día por Ensidesa (hoy es ArcelorMittal) desde Gijón. La reciente reforma de los 700 millones sí incluyó la sustitución de los desvíos de vía y el suministrador fue la asturiana Talleres Alegria

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