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Listas de espera “cronificadas”, falta de especialistas y Urgencias “deshumanizadas” ¿Qué nota pone el Defensor del Paciente a la sanidad asturiana?

La asociación denuncia la “cronificación” de las demoras en España, la falta de especialistas y la deshumanización en Urgencias, pero considera que Asturias, con 210 denuncias, logra un aprobado

listas de espera

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Vicente Montes

Vicente Montes

Oviedo

El balance 2025 del Defensor del Paciente realiza un diagnóstico severo sobre Sistema Nacional de Salud: las listas de espera siguen cronificadas, el control de datos por parte de las administraciones es insuficiente y la tensión en Urgencias se alimenta del atasco en Atención Primaria. En esa radiografía estatal, con 832.728 personas aguardando una operación y un tiempo medio de 118 días, Asturias se sitúa en la zona templada del cuadro: presenta 20.957 pacientes y 79 días de demora media, por debajo de la referencia nacional, pero expuesta a la misma raíz del problema que el resto, que es el déficit de especialistas y Primaria retrasada.

El informe correspondiente al pasado año sostiene que ninguna comunidad puede presumir de sus listas y cuestiona la homogeneidad de los recuentos que las autonomías remiten al Ministerio. La brecha oficial entre territorios —de 160 días en Andalucía a 49 en Madrid— no refleja, a juicio de la asociación, la realidad de la desigualdad territorial porque “la mayoría de las regiones hacen el recuento a su libre albedrío”, lo que siembra dudas sobre el rigor y favorece comparaciones engañosas. Con todo, la serie confirma que el volumen de pacientes desciende levemente frente a 2024, 15.582 menos, y que la demora media baja tres días, un alivio estadístico que no cambia el diagnóstico de fondo.

Bajo ese análisis, la posición asturiana está entre las más positivas: el Principado no está entre las comunidades con mayores colas ni entre las más rápidas, pero mantiene un tiempo para quirófano sensiblemente mejor que la media y un contingente de pacientes acorde a su peso poblacional.

No obstante, el propio informe advierte que el SESPA encara “muchos desafíos” por plantillas maduras, fuga de profesionales y falta de relevo, sobre todo en Medicina de Familia y Pediatría, y reclama soluciones urgentes al Gobierno del Principado. El aprobado global a la sanidad asturiana no evita una advertencia directa sobre los cuellos de botella que comprometen la continuidad asistencial si no se corrigen.

La memoria subraya que la lista de espera crece cuando Primaria no responde a tiempo. Si el acceso al médico de familia exige una o dos semanas, el paciente opta por automedicarse o acude a Urgencias, lo que dispara las estancias, alarga los triajes y degrada la experiencia de atención.

El Defensor del Paciente asegura haber recibido “centenares” de quejas por trato en Urgencias y alerta de una “falta de humanidad” ligada al agotamiento de plantillas y a la presión continuada.

Tapón en Primaria y efecto dominó en Urgencias

El informe localiza el epicentro de la saturación en las demoras de Primaria: cuando el primer nivel no ofrece una cita en plazo razonable, Urgencias asume consultas y colapsa. La asociación ilustra ese patrón con una lista de hospitales donde identifica “gestión deficiente del flujo” y plantillas en “malestar y agotamiento”, ejemplo de un problema que traspasa fronteras autonómicas y que, por lo general, se repite en picos de demanda por catarros, olas de calor o epidemias. Comunidades con demoras muy elevadas —Andalucía, Cataluña, Extremadura o Aragón— comparten atascos de más de 130 días y tasas altas por mil habitantes en lista, junto a carencias de radiólogos, anestesistas o traumatólogos; otras con tiempos ostensiblemente menores, como Madrid o País Vasco, no quedan exentas de críticas por opacidad o por tensiones en Urgencias y Primaria. Murcia, por ejemplo, suma 34.315 pacientes y 97 días, con una de las tasas más altas por mil habitantes y casos de consultas fechadas para 2027; la propia memoria reclama más transparencia y recursos en Primaria.

Asturias encaja en el grupo que controla mejor los tiempos quirúrgicos que la media estatal, pero no escapa al problema de personal. El texto dedica un párrafo específico a la comunidad y señala que la falta de especialistas —con jubilaciones cercanas, fuga y vacío de relevo— “amenaza” la consistencia del sistema.

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