Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Muere el patriarca de los Mittal, que puso los cimientos del gigante siderúrgico con un pequeño taller metalúrgico en Calcuta

"Era un emprendedor nato", señala Lakshmi Mittal sobre su padre Mohan Lal, fallecido en Londres a los 99 años

Mohan Lal Mittal, al izquierda, con Nerendra Modi

Mohan Lal Mittal, al izquierda, con Nerendra Modi

Pablo Castaño

Pablo Castaño

Oviedo

Mohan Lal Mittal, el patriarca de la familia que tiene el control del gigante de la minería y la siderurgia ArcelorMittal, falleció en Londres a los 99 años de edad. Rozó el siglo de existencia este empresario que puso los cimientos de la compañía y cuyos principios siguen guiando a su hijo Lakshmi Mittal, presidente y gran impulsor de ArcelorMittal, y a su nieto Aditya Mittal, el actual CEO de esta compañía con cerca de 5.000 empleos directos en Asturias y más de 125.000 en los 60 países en los que tiene presencia.

«Creía firmemente en la importancia de construir empresas con integridad, propósito y responsabilidad social. Estos principios siguen guiando a ArcelorMittal hoy en día», destacaron los miembros de la familia Mittal sobre su patriarca. «Más allá de sus logros empresariales, fue un hombre de familia dedicado, querido por sus allegados y admirado por su humildad, sabiduría y compasión. Lo recordaremos con respeto y lo extrañaremos profundamente», añadieron. Deja cinco hijos, once nietos y 22 bisnietos.

Mohan Lal Mittal Ji nació en 1926 en una familia modesta en la aldea de Rajgarh, en Rajastán, donde la electricidad era desconocida para sus pobladores. Estudió con ahínco en la escuela y desarrolló un gran interés por el comercio. Lakshmi Mittal lo ha descrito como un «emprendedor nato» con una visión adelantada a su tiempo. Siempre animó a los miembros de su familia a ser audaces y a mirar más allá de lo seguro.

Él lo hizo. Vio que había oportunidades de progreso en Calcula y hacia allí emigró con su familia desde Rajgarh. En los arrabales de la capital del estado indio de Bengala Occidental, Mohan Lal Mittal abrió un humilde taller metalúrgico en el que también trabajaban sus hijos durante jornadas maratonianas. Ispat (acero en sáscrito) se denominó la empresa cuando comenzó a ganar peso en un país sumido en la pobreza pero en el que comenzaban a surgir oportunidades para los más avispados.

Su hijo Lakshmi heredó el carácter emprendedor y el olfato para las oportunidades y fue él quien apostó por la adquisición de una acería en dificultades en la Indonesia del dictador Suharto. Aquella empresa en crisis se convirtió en la próspera Ispat Indo y abrió la veda a una cacería de empresas metalúrgicas en apuros por parte de la familia Mittal en Asia Central y Europa del Este que, una vez reflotadas, se convirtieron en el trampolín para la expansión mundial.

El primer ministro de India, Narendra Modi, señaló que Mohan Lal Mittal «se distinguió» en el mundo de la industria, pero que también tenía una profunda conexión con la cultura de India. «Apoyó diversas iniciativas filantrópicas, lo que reflejaba su pasión por el progreso social», señaló Modi sobre el patriarca de los Mittal, una familia que fue muy criticada durante años en India por las limitadas inversiones que hizo en su país de origen desde que se instaló en la antigua metrópoli del Imperio británico. Durante los últimos años, esa carencia inversora se fue corrigiendo. 

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents