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Lentejas con butifarra... y ¿fabada?: el margen para que Montero reconozca una singularidad solo a Asturias

La dirección de la Federación Socialista Asturiana certificó este lunes el rechazo firme al Ministerio, algo inédito en negociaciones de este tipo con partidos del mismo signo

El consejero de Hacienda y portavoz del Gobierno, Guillermo Peláez, ha sido firme en señalar que el modelo de financiación autonómica presentado por la ministra María Jesús Montero, esa suerte de "lentejas que o las tomas o las dejas" con butifarra catalana incluida, no valen a Asturias. El argumentario del consejero, inspector de Hacienda, es una enmienda a la totalidad. No vale el cálculo de la población ajustada (las migas que el Ministerio quería plantear a las regiones envejecidas); detecta el gobierno de Barbón una "tendencia a la ordinalidad" que sería motivo de veto aunque solo fuese un resultado casual y no buscado; sería dañino para el futuro de Asturias porque no solo rebaja de manera relativa la financiación del Principado respecto al resto de comunidades, sino que lo empeoraría con el tiempo; y, por último, tiene ingredientes claros para beneficiar a algunas comunidades.

¿Con ese argumento cabe alguna negociación que no parta de tirar a la basura lo planteado por el Ministerio? El PSOE asturiano afronta una encrucijada seria, exponiendo un rechazo a lo que Sánchez ha puesto sobre la mesa (y que quiere convertir en su ariete contra el PP) y, al tiempo, tratando de no adoptar una posición a la contra sobre la que el castellanomanchego García Page tiene el monopolio. Establecer margen a la negociación suena a excusa argumental ante lo que parece muy difícil cambiar. El propio Peláez lo ha dicho: "será duro" y "podrá no llegar a buen puerto".

Dos no acuerdan si ambos no quieren. ¿Está dispuesta la ministra María Jesús Montero a afrontar los drásticos cambios que Asturias necesita para verse reflejada y que, necesariamente, alterarían el reparto para todas las comunidades? La ministra ha demostrado que tiene una hoja de ruta clara (votar el modelo en febrero, presentar la ley en julio y que se debata en el Congreso en diciembre).

La ministra ha dicho que habrá conversaciones bilaterales con las comunidades, aunque en un plano técnico, para conocer sus propuestas de modificación. Si Montero quisiera sacar adelante su modelo de financiación con alguien más que Cataluña mejor le valdría añadir ingredientes telederigidos. ¿Aceptarían el gobierno asturiano y los partidos de la oposición un modelo que beneficiase a Asturias de manera obvia respecto al resto del Noroeste? ¿Echar dos garcilladas de fabada a las lentejas?

Ausencias en la Ejecutiva de la FSA. La dirección de la Federación Socialista Asturiana certificó este lunes el rechazo firme al Ministerio, algo inédito en negociaciones de este tipo con partidos del mismo signo. Eso evidencia que no hubo ningún intento previo del Montero por buscar acuerdos con Asturias. En la reunión de la Ejecutiva destacó la ausencia de Adriana Lastra, vicesecretaria de la FSA y delegada del Gobierno, la única voz del PSOE asturiano que en su cargo institucional lanzó algún parabién sobre la propuesta ministerial. Fue un cierto modo de salvaguardar los papeles de cada uno. Lastra ha exhibido siempre buena relación con Montero. ¿Debería ser ella la encomendada para sugerir un fondo especial al embotellado de sidra (dado que el País Vasco va por la vía del cupo)? A veces en las reuniones internas de los partidos importa tanto quién va como quién no. Lastra no estuvo el lunes. A Juan Cofiño ya le cuadraba mal hace tiempo y dejó de formar parte de ella hace un año. A José Luis Alperi, del SOMA, el lunes tampoco se le arregló. Las razones son todas distintas, claro.

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