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Joaquín Ocampo, autor de la biografía sobre el impulsor de Alsa, José Cosmen Adelaida: "Tenía un espectacular olfato empresarial y sabía tratar a la gente"

"Alsa acabará siendo una gran compañía ferroviaria, aunque es difícil entrar en un sector copado en España por tres empresas con apoyo estatal", señala el catedrático de Historia Económica

Joaquín Ocampo. |

Joaquín Ocampo. |

Yago González

Yago González

Oviedo

El 11 de octubre de 1796, Gaspar Melchor de Jovellanos visitaba Cangas del Narcea, donde recibió un manuscrito que contenía una descripción detallada de Leitariegos. En el documento se hacía referencia a una tradición oral que narraba cómo en el siglo XII, por culpa de la nieve, doña Urraca, reina de Castilla y de León, había tenido que alojarse en "la casa de ‘Pepillo’, esto es, de José Cosmen". Este pasaje –el primer documento histórico que acredita los orígenes de la familia empresaria Cosmen– figura entre el abundante material bibliográfico que Joaquín Ocampo (Navia, 1952), catedrático de Historia Económica, ha utilizado para escribir "José Cosmen Adelaida. Alsa. De la arriería al liderazgo global en movilidad" (LID Editorial), un libro a medio camino entre la biografía del empresario cangués (1928-2013) y el relato de Alsa, la empresa luarquesa que este adquirió en 1959 y que transformó en un gigante nacional del transporte de viajeros en autobús. La compañía impulsada por Cosmen Adelaida cuenta hoy con 20.000 trabajadores, opera en seis países y tiene los focos puestos en el sector ferroviario.

¿Qué ofrece esta biografía?

Es una biografía dual, es decir, aborda tanto la figura de José Cosmen como la evolución de su empresa, Alsa. La compañía celebró en 2023 su primer centenario y yo participé como coautor del libro conmemorativo del aniversario, por lo que disponía de mucha documentación. Además, pertenezco a la Fundación Valdés-Salas y, como catedrático de Historia Económica, siempre me ha interesado todo lo anterior al siglo XVIII en Asturias: los orígenes de la industria, la minería… Y José Cosmen era de los pocos empresarios españoles que tenía un gran archivo de la historia de su familia.

Mucha gente aún cree que la historia de los Cosmen empieza con Alsa, pero en realidad vienen de muy atrás…

Así es. Hay documentos que acreditan su permanencia en Leitariegos desde al menos el siglo XII. La familia Cosmen creó una sólida red de arriería (transporte de mercancías con animales) entre Asturias y la Meseta. Desde el Camino Francés y las ferias medievales hasta el transporte de viajeros y dinero en la Edad Moderna, se forjó una cultura empresarial basada en la reinversión, la diversificación y el capital familiar, que a finales del siglo XVIII ya alcanzaba Madrid.

¿Cómo era José Cosmen Adelaida como empresario?

Tenía un olfato empresarial innato y espectacular. Él fue el que convirtió a Alsa en una gran compañía de transporte después de adquirirla en 1959 a un conglomerado de empresarios entre los que figuraba el abuelo de Francisco Álvarez-Cascos. La empresa venía de unos años difíciles y estaba limitada al ámbito asturiano, pero es Cosmen quien la transforma en una empresa a nivel nacional y, después, internacional.

¿Qué momentos clave destacaría en esa transformación?

Hay varios, pero yo señalaría tres. Para entenderlos hay que saber que, hasta la entrada de España en la UE, la legislación española favorecía claramente al ferrocarril, hasta el punto de que las empresas de autobuses (como Alsa) que quisieran abrir una línea nueva debían pagar una especie de canon a Renfe. En aquellos años, Renfe practicaba una auténtica competencia desleal. Pero en 1964 a Cosmen se le ocurrió ofrecer a Renfe el 50% de los ingresos obtenidos en cada ruta que compartiera con ellos. Renfe aceptó y Alsa multiplicó su red en toda España. Aquello fue un antes y un después.

¿Qué otros hitos hubo?

En 1984, con el ingreso español en la UE, se iniciaron una serie de privatizaciones de empresas públicas que acabarían favoreciendo a Alsa unos años después, en 1999, cuando compró Enatcar, empresa pública de transporte de viajeros. Aquella operación fue muy importante porque convirtió a Alsa en líder nacional del transporte de largo recorrido. También hubo otras adquisiciones relevantes como la de Turytrans o la de Continental Auto, antigua filial de transporte de ACS.

¿Qué otros rasgos destacaría de José Cosmen?

Tenía muchas cualidades que no se aprenden en las escuelas de negocios. Sabía tratar a la gente y tenía una extraordinaria capacidad de negociación. Tenía un enorme sentido de lo que en economía se llama rentabilidad social, es decir, el beneficio que una actividad empresarial genera para toda la sociedad, y no solo para el propio empresario. Lo puedo explicar con un ejemplo de mi propia vida. Yo soy de Navia, y cuando tenía 13 o 14 años me trasladé a Oviedo. Las cartas que escribía a mis amigos y familiares de Navia las enviábamos a través de los conductores de Alsa que iban hasta allí. Y lo hacían encantados. Además, dada la larga historia de su familia, Cosmen siempre tuvo muy claro que quería mantener el espíritu de empresa familiar de Alsa.

¿Puede poner un ejemplo de ese espíritu?

Creo que el mejor ejemplo fue cuando se produjo la venta a la británica National Express (hoy rebautizada como Mobico). Cosmen siempre quiso que la familia se mantuviese como accionista de Alsa. Él mismo lo verbalizó así en aquel momento, en 2007: "National Express vino a comprarnos, y nosotros respondimos: ‘No vendemos, nos integramos’".

Aquella operación, según dijo entonces Cosmen, se hizo con la mirada puesta en la liberalización del sector ferroviario, donde Alsa ya está presente y donde tiene ambiciosos planes. ¿Veremos a Alsa convertida en una gran empresa ferroviaria?

Yo creo que sí. El problema es que ahora mismo el sector en España está copado por tres empresas que, en mayor o menor medida, tienen el apoyo de presupuestos públicos: Renfe, que es del Estado español; Iryo, con participación del Estado italiano; y Ouigo, del Estado francés. Tienen, por tanto, una gran capacidad para dominar el mercado, y es muy difícil entrar a competir ahí. Pero Alsa tiene la convicción de que eso es el futuro y por eso está peleando por lograr proyectos como el del Eurotúnel.

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