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La alerta de un biólogo ovetense por la invasión de avispas en España (y una muy temida se localizó en Asturias)

La vespa soror se detectó por primera vez en Europa en el Principado, aunque no hay señales de que se haya establecido

Vespa velutina.

Vespa velutina. / EFE / Lavandeira jr

Mariola Riera

Mariola Riera

Oviedo

El ovetense Jairo Robla (1997), investigador de la Estación Biológica de Doñana (del Centro Superior de Investigaciones Científicas, CSIC), participa en un estudio en el que se alerta sobre una expansión significativa de varias especies de avispas invasoras del género Vespa en el sur de la Península Ibérica. "El éxito de estas especies radica en su gran capacidad de adaptación a los nuevos ecosistemas", señala el científico, graduado en Biología por la Universidad de Oviedo y especializado en Biodiversidad y Biología de la Conservación por la Universidad Pablo de Olavide y en Entomología Aplicada por la Universidad Nacional a Distancia.

Vespa velutina.

Vespa velutina. / EFE / Lavandeira jr

Según el informe, las especies de este género, la mayoría originarias de Asia y Oceanía, son conocidas por formar colonias grandes y, en algunos casos, por su potencial impacto en la biodiversidad, la economía y la salud humana. La Península Ibérica registra ya la presencia de cuatro especies no nativas de avispas del género Vespa, según los últimos datos disponibles. y entre las mismas figura la temida Vespa soror, que se localizó hace unos cuantos en Asturias, lo que supuso el primer registro para Europa. Por el momento no existen evidencias de que haya logrado establecerse.  

El avispón, el más extendido

La más extendida es la avispa asiática (Vespa velutina), originaria del sudeste asiático y detectada inicialmente en Francia en 2005. Desde allí se expandió hacia España atravesando los Pirineos, donde ha logrado asentarse y continuar su avance.

El listado de especies de avispas no nativas en España se ha ampliado con el avispón oriental (Vespa orientalis), identificado por primera vez en Valencia en 2013 y posteriormente en diferentes puntos de Andalucía, y con el avispón bicolor (Vespa bicolor), registrado por primera vez ese mismo año en Málaga.

JAIRO ROBLA Y DAVID ALVAREZ, DURANTE LA PRESENTACIÓN DEL LIBRO DEL PRIMER EN EL CLUB LA NUEVA ESPAÑA, EN OVIEDO.

JAIRO ROBLA Y DAVID ALVAREZ, DURANTE LA PRESENTACIÓN DEL LIBRO DEL PRIMER EN EL CLUB LA NUEVA ESPAÑA, EN OVIEDO. / MIKI LOPEZ

También se ha localizado la Vespa soror en Asturias. El nuevo estudio de Robla -que cuenta con varias publicaciones científicas y libros- centra su atención en la evolución de la distribución de las dos especies con registros más recientes, Vespa orientalis y Vespa bicolor, con el objetivo de evaluar su expansión territorial.

JAIRO ROBLA SUAREZ, en una salida al campo.

JAIRO ROBLA SUAREZ, en una salida al campo. / JR

Los resultados muestran que el avispón oriental y el avispón bicolor se concentran en entornos urbanos y periurbanos costeros, posiblemente su llegada se deba al movimiento de vehículos, de personas y bienes, tanto por vía marítima como terrestre. Según el estudio, parece que estas especies se están adaptando con éxito a estos nuevos ambientes, donde presentan comportamientos de carroñeo, depredación de insectos y visitas a flores. Además, se han encontrado ejemplares dentro de varios parques naturales, lo que podría representar una nueva amenaza para la fauna autóctona allí presente. En el caso del avispón oriental, los nuevos datos confirman su avance hacia el sur y el interior de Andalucía.

Los riesgos de su expansión

Entre los principales riesgos señalados se encuentra el impacto sobre los ecosistemas locales y sobre sectores económicos como la apicultura y la agricultura. "Dado que alimentan a sus crías con otros insectos y cazan polinizadores nativos, su impacto podría acabar mermando las comunidades de especies fundamentales para nuestros ecosistemas", subraya Robla. La reducción de polinizadores puede afectar de forma indirecta a la biodiversidad, a la capacidad de regeneración de numerosas plantas y a la producción agrícola.

A estas consecuencias ecológicas se suma el posible perjuicio económico, debido a que las avispas invasoras atacan colmenares y provocan pérdidas en la producción de miel, además de ocasionar daños en explotaciones frutales. El estudio resalta la importancia de continuar monitorizando e investigando para comprender mejor la dinámica de invasión y las implicaciones ecológicas de estas especies en la Península Ibérica y en Europa.

El estudio ha sido publicado en la revista científica Biological Invasions.

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