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"Habrá más", avisan desafiantes los ganaderos asturianos de las protestas contra Mercosur tras cortar la autovía y dos carreteras nacionales

Los profesionales rechazan un acuerdo que, advierten, provocará la "defunción" del campo

Críticas a la Delegación de Gobierno en el Principado por limitar la movilizaciones: "No quieren que salgamos a la calle"

VÍDEO: Protesta de ganaderos y agricultores en Asturias contra Mercosur, con cortes en la carretera de Pajares y los accesos a la autovía del Cantábrico

LNE

María Terente Nicieza

Campomanes (Lena)/ Barres (Castropol)/ Bustido (Ribadedeva)

De menos a más, no sin momentos de tensión –incluso entre los propios manifestantes– y con alguna sorpresa –quema súbita de rollos de hierba y neumáticos en Canero (Valdés), en la autovía del Cantábrico sin estar previsto, lo que afectó a la circulación– se desarrollaron las tres movilizaciones del campo de este «súper jueves» del campo en Asturias convocadas por URA, COAG, ASAJA y Usaga contra la firma del pacto UE-Mercosur y que se programaron de forma simultánea con otra treintena de ellas por toda España.

A estas alturas, tras varias semanas de manifestaciones, prácticamente todo el mundo conoce su mensaje: el acuerdo de Mercosur sellará, denuncian, «la defunción del campo» al permitir la entrada sin aranceles a alimentos a muy bajo coste –carne, miel y faba en Asturias son los principales damnificados– de los países de Sudamérica que no tienen, razonan, los mimos controles y estrictas normativas que los europeos.

«Algo habrá que hacer, la importación es que nos va a fastidiar», decía animoso, con su cayado y una bocina en la mano, Emilio Vega, con ganadería de carne en Grullos (Candamo) poco antes de empezar la protesta en Campomanes (Lena), donde se cortó la carretera nacional 630, la del puerto de Pajares, ante el veto de la Delegación del Gobierno a hacerlo en la autopista AP-66, del Huerna. Tampoco fueron autorizados los cortes en Barres (Castropol) y Bustio (Ribadedeva) en la autovía del Cantábrico, si bien sí que los hubo, aunque esporádicos. En el Occidente se produjo en Canero (Valdés), cuando pasado el mediodía encapuchados se internaron en la calzada y quemaron hierba seca y neumáticos. Lo mismo ocurrió en Llanes. En ambos casos, no había convocada protesta en ese punto. Sí en Bustio, donde, de forma repentina, varios de los manifestantes se lanzaron a la calzada e interrumpieron el tráfico durante un buen rato.

Atasco en la carretera de Pajares

Fueron momentos de tensión, que también se vivieron, aunque en menor medida, en Campomanes (Lena), cuando la Guardia Civil instó pasado el mediodía a los ganaderos a retirarse durante unos minutos para facilitar el paso de los vehículos atascados y luego volver a cortar. «No hemos venido aquí para la foto», clamaron algunos de los manifestantes, molestos también con los líderes agrarios, que temen multas por no cumplir los requisitos fijados por la Delegación.

Pero el campo español y, en concreto el asturiano, está que arde. Y así lo demostraron sus profesionales, muy enfadados con la Delegación del Gobierno por las restricciones a las movilizaciones, a diferencia de en otras comunidades, donde, aseguran, son más permisivas las autoridades competentes. Desde Delegación sostienen, sin embargo, que los permisos concedidos y sus limitaciones se ajustan a lo solicitado por las organizaciones agrarias. Al final, todo se cumplió únicamente a medias.

Quema en Canero, en la autovía del Cantábrico.

Quema en Canero, en la autovía del Cantábrico. / LNE

En Campomanes el corte se mantuvo constante sin interrupciones durante más de dos horas, lo que generó retenciones de varios kilómetros tanto en sentido León como Asturias. «Tienen todo el derecho a defenderse», asumió un paciente matrimonio a bordo de un coche parado. También hubo muchos camioneros que esperaron pacientemente a poder continuar la marcha.

Hasta Campomanes se acercó la portavoz de Vox en la Junta, Carolina López, quien reiteró su apoyo «sin condiciones» al sector y criticó la «incoherencia» de PSOE y PP por «decir una cosa en Asturias y votar la contraria en Bruselas, engañando y manipulando al sector primario». También acudió la alcaldesa de Lena, Gemma Álvarez (IU).

Además, en este punto estuvo el coordinador de COAG en Asturias, David Pérez, quien insistió en la necesidad de frenar el acuerdo y mostró su malestar con las restricciones a la protesta: «Está claro que no quieren que el campo salga a la calle». Lo cierto es que la movilización estuvo vigilada por un amplio dispositivo de la Guardia Civil. «Hay más agentes que manifestantes», bromeó algún ganadero. Y era cierto. Poco más de un centenar se concentró en Campomanes, aunque los convocantes dieron por logrado su objetivo de llamar la atención de su enfado con Mercosur, transformado en «Mierdosur» en una pancarta en la que había críticas para todos, para Pedro Sánchez, para Alberto Nuñez Feijóo e incluso para la monarquía. Para todos ellos un irónico «gracias» por permitir la ruina del medio rural.

Cerca de las dos y media de la tarde la Guardia Civil decidió intervenir para identificar a los que seguían en la carretera, fuera ya del horario estipulado. Fue cuestión de minutos la disolución de la protesta, aunque algo más llevó el desahogo del tráfico retenido durante gran parte de la mañana en la carretera de Pajares.

Corte de glorietas en Barres

En el Occidente la concentración fue en el polígono de Barres, desde donde los manifestantes emprendieron la caminata a pie hasta las dos rotondas de acceso a la autovía que cortaron durante una hora. Al frente, los líderes agrarios Borja Fernández, de Unión Rural Asturiana (URA); José Álvarez, de Usaga, y Ramón Artime, histórico presidente de la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (ASAJA). Todos coincidieron en rechazar el acuerdo de Mercosur y defender la unión que vive el sector

«El acuerdo supone una competencia desleal en toda regla hacia el sector y abre la puerta a la entrada de productos con unas normativas mucho más laxas que las nuestras y que aquí llevan años prohibidas. No podemos competir contra eso y se va a hacer un daño inasumible al sector y vamos a estar en la lucha hasta última hora», señaló Fernández mientras Ramón Artime mostró su preocupación por las cláusulas de salvaguarda del acuerdo. «Tanto Brasil como Argentina no son capaces de controlar la droga, ¿cómo van a controlar la carne? Queremos competir, pero en igualdad de condiciones y no podemos hacerlo con quien usa una hormona para el crecimiento de la carne». Por su parte José Álvarez aplaudió la respuesta del sector, con seguimiento amplio en las tres concentraciones convocadas. En Barres se dieron cita casi doscientas personas, controladas por un amplio dispositivo policial encaminado a evitar que se produjese un corte de la Autovía del Cantábrico.

Protesta en Barres.

Protesta en Barres. / Tania Cascudo

La castropolense Ainara Armada sueña con incorporarse al sector y lamenta que esta situación vaya a llevar al garete sus planes. «Esto me parece una ruina, es llevarnos al cierre total. A mí se me está yendo la ilusión de incorporarme», señala esta joven de 22 años.

Ana García es la tesorera de la Asociación de Productos Ecológicos de Asturias (APEA) y regenta una ganadería ecológica en Tapia: «Nos preocupa la situación porque vamos a competir en inferioridad de condiciones Solo nos queda protestar para ver si alguien entra en razón y miran un poco por nosotros». A su lado, Laura Alonso, madre de un productor de carne y controladora láctea, lo tiene claro: «Estamos muy cansados de que se firmen contratos sin igualdad de condiciones, lo firma gente que no tiene ni idea de lo que es estar a pie de campo. El sector primario está infravalorado».

Clara Barcia y Miguel Lobeto, comerciales de productos agrícolas, también acudieron a la cita. «Esto no perjudica al campo, sino a la sociedad en general. Si se acaba el campo, se acaban muchos otros sectores y parece que no nos damos cuenta. Además, estamos jugando con la salud», señala Barcia, de Vegadeo. Por su parte, Lobeto añadió: «Queremos comer bien y sano y la carne no puede venir de Sudamérica congelada».

Situación vergonzosa

José Ramón Fernández y Julio Parente, ganaderos de Castropol y el El Franco, respectivamente, consideran que la gente no es consciente del impacto de este acuerdo. «La gente de ciudad debería estar aquí y muy preocupada por lo que van a comer», apuntan, molestos con que se juegue con la salud. En este sentido, la ganadera grandalesa Mercedes Cruzado, líder de COAG-Asturias hasta el año pasado, considera vergonzosa esta situación. «Tenemos la producción con los mayores restricciones del mundo y ahora abren sin más las puertas a países que producen sin garantías. Esto supondrá el cierre de explotaciones que producen alimentos de calidad y, por eso, deberían estar aquí todos los consumidores porque se está poniendo en riesgo su salud».

El ganadero veigueño Domingo López también alerta sobre el impacto de esta situación sobre los precios: Se van a tirar los precios y no podremos competir, por lo que acabaremos cerrando. Yo llevo veinte años, pero a la gente que está empezando, que hay mucha, no le espera un buen futuro. Es un problema serio porque no se está hablando del gasto sanitario que este acuerdo traerá a la larga; será un problema para la sanidad europea». En la concentración castropolense también estuvieron presentes los alcaldes de Santa Eulalia de Oscos, Francisco López y, Pesoz, Lucía Villanueva. «En nuestros concejos el sector primario es prioritario y queremos que cuenten con nuestro apoyo», apuntaron.

Tensión en Bustio

Los momentos de más tensión se vivieron en la otra punta de Asturias. Sobre las 11.15 horas, el silencio de la explanada de La Franca, en Ribadedeva, desapareció con el sonido de las bocinas de los primeros tractores. Fue el arranque de una jornada de protesta a la que los primeros en llegar fueron Miguel Pesquera Santoveña, de 18 años, y Diego Sánchez, de 26, que inauguraron la explanada con sus máquinas. Ambos tenían claros los motivos de su presencia. «Este acuerdo va a hacer que cierren muchas más ganaderías de las que ya están cerrando, además no hay relevo generacional y esto echa a pique la ilusión».

Entre quienes se desplazaron desde fuera del concejo estuvo Saúl Molleda, ganadero de 23 años llegado desde Pola de Siero. Su diagnóstico fue directo y puso el foco en la desigualdad de condiciones: «Aquí tenemos unos costes de producción muy superiores a los que tienen allí, ellos pueden vender todo más barato, además son explotaciones más grandes. Por no hablar de las trabas burocráticas y el tema de bienestar que tenemos aquí, que se lleva todo a rajatabla y allí no existe nada».

Aunque el número de tractores y maquinaria agrícola no fue elevado, la protesta reunió a cerca de un centenar de personas, que iniciaron una marcha hacia la rotonda de entrada en La Franca. En la cabecera avanzó la pancarta de Ganagri, la asociación de ganaderos y agricultores, con su presidenta, Rosa Gutiérrez: «Ahora mismo estamos produciendo a unos precios bastante justos, gracias a las subvenciones de Europa, porque estuvimos muchos años produciendo a bajo coste, pero si ahora nos traen carne de fuera más barata no podremos competir.»

La marcha llegó a la rotonda de acceso a la A-8 entre cencerros y bocinas, con algún petardo. Allí, los más jóvenes echaron a correr hasta la autovía que discurre por encima y acabaron cortando la A-8 en ambos sentidos de circulación. La Guardia Civil mantuvo varios vehículos y efectivos preparados en la zona, pero no llegó a intervenir. Mientras tanto, el resto de manifestantes permaneció en la rotonda, impidiendo la circulación del tráfico y haciendo sonar los cencerros, en una protesta que combinó el tono reivindicativo con el compañerismo.

También hubo presencia de jóvenes ganaderos que acudieron a apoyar. Daniel y Mario Gutiérrez, de 19 y 15 años, ganaderos en Peñamellera Baja, explicaron que, aunque a ellos no les afecte directamente, acudían para respaldar a sus compañeros: «Hay que venir para apoyar. Si quieres algo tenemos que tirar un poco», afirmaron.

Antes de las 14.00 horas, los manifestantes liberaron la autovía y comenzaron a bajar de forma ordenada hasta el punto donde se encontraba el grueso del grupo. «La queja es por la mala calidad que nos van a meter y lo que aquí nos exigen y a ellos no», afirmó Patricia Fernández, llegada desde Colombres. Por su parte, Eduardo Romano, ganadero de Porrúa, remató la idea con una advertencia directa sobre el impacto en las cuentas: «Si meten lo de Mercosur que es mucho más barato que lo que nos cuesta a nosotros criar y todos los controles que tenemos que pasar nos va a suponer pérdidas. Ahora que la carne estaba bien de precio, esto implicaría muchas pérdidas. A nosotros nos cuesta mucho producir.»

La concentración concluyó a la hora prevista en el punto inicial, aunque algunos de los asistentes se mostraban aún animados a continuar hasta Unquera para prolongar las protestas.

En el campo hay ganas de más lucha y menos Mercosur. En todos los lugares de protesta de Asturias dejaron claro que seguirán las protestas: "Habrá más".

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