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"Asturias debe ser un pilar fundamental de la industria de defensa", afirma la ministra Robles en Oviedo

La dirigente, con raíces en la región, recibe la Medalla de Oro de la Cámara ovetense por el convenio de La Vega

Barbón pide que prevalezca "el interés de Estado" en los proyectos empresariales

Yago González

Yago González

Oviedo

«La industria de defensa ha venido para quedarse y debe tener un pilar fundamental en Asturias». Con esta claridad se manifestó este viernes la ministra de Defensa, Margarita Robles, al recibir la Medalla de Oro de la Cámara de Comercio de Oviedo en agradecimiento por el convenio firmado en 2024 para integrar los terrenos de la fábrica de armas de La Vega, pertenecientes al Ministerio, en los planes urbanísticos de la ciudad. Al acto acudieron numerosas autoridades políticas, militares y empresariales de dentro y fuera de Asturias en un momento en el que los planes de la industria militar española están de máxima actualidad.

Durante su discurso de agradecimiento, Robles aseguró que su departamento va a trabajar «para que Asturias sea un punto de referencia en la industria de defensa», un sector que está promoviendo ambiciosas inversiones en la región, principalmente de la mano de Indra, que ha establecido una fábrica de blindados en El Tallerón de Gijón. No obstante, tanto esta empresa (cuyo presidente, Ángel Escribano, asistió a la condecoración) como la dirigida por su hermano Javier, Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), están explorando varias localizaciones en Asturias para futuras instalaciones, entre las que destacan Barros (Langreo) y los antiguos terrenos de baterías de coque de ArcelorMittal en Avilés.

Leonesa y descendiente de asturianos por vía materna, Robles se mostró «emocionada» por el acto en la Cámara ovetense, que arrancó con el himno de España tocado por la banda de gaitas «Ciudad de Oviedo». Y reveló al público sus simpatías por los proyectos planteados en la región: «En el Ministerio suelo decirle a mi equipo que ‘todo lo que venga de Asturias, adelante, por principio’». También elogió el carácter asturiano: «Son gente dura, pero cumplidora, que ha superado dificultades».

Un discurso equilibrado

La Ministra hizo un discurso equilibrado en el contexto de la abierta rivalidad que mantienen Indra y Santa Bárbara Sistemas, filial de la estadounidense General Dynamics con una fábrica de blindados en Trubia (Oviedo), en torno a los contratos gubernamentales para renovar el Ejército de Tierra. Más aún cuando entre el público estaban, además de Ángel Escribano, el director general de Santa Bárbara, Alejandro Page. Esta segunda empresa ha impugnado ante el Tribunal Supremo las adjudicaciones del Ejecutivo a Indra, lo cual ha generado incertidumbre, al menos hasta que los magistrados se pronuncien, sobre los multimillonarios planes en El Tallerón.

Robles no sólo evitó en todo momento la mínima alusión a este conflicto, sino que trató de presentar los oportunidades del sector como un destino común para ambas compañías. Así, afirmó que la Medalla de Oro otorgada por la Cámara «es compartida con todos los hombres y mujeres de las fuerzas armadas, así como con las grandes empresas como Indra o Santa Bárbara».

Respecto a la segunda, Robles subrayó la satisfacción que supone «llegar a la fábrica de Trubia y ver que sus trabajadores están contentos porque hay contratos». Una afirmación que contrasta con el reciente comunicado en el que el comité de la factoría trubieca calificó de «incomprensible» que Santa Bárbara «se quede fuera del mayor proceso inversor» del Ministerio.

«Al margen de cualquier tema empresarial, tenemos que pensar en nuestras fuerzas armadas y en Asturias», remarcó Robles, que insistió en que «lo importante es crear puestos de trabajo cualificados; eso es lo importante: las personas».

La dirigente justificó esta apuesta inversora por la defensa: «Es esencial, porque queremos paz, seguridad, libertad, democracia y creemos en el orden internacional». «Tenemos que trabajar todos por la paz, la paz es una exigencia», exhortó Robles, que también recordó que estos planes suponen «cumplir el compromiso» de invertir en el sector militar al menos el 2% del PIB nacional.

El Tallerón, de "problema" a "oportunidad"

En el acto también habló el presidente del Principado, Adrián Barbón, que también invocó razones geopolíticas y de interés nacional para explicar los proyectos industriales en la región.«El refuerzo de la capacidad defensiva de la Unión Europea es una urgencia y quien no lo vea, lo está viendo mal», apuntó Barbón, que reclamó que «la sensatez y el interés de Estado se impongan para que todos los proyectos previstos en Asturias lleguen a buen término más pronto que tarde». «Soy consciente de que barro para casa por el interés del Principado, pero no exagero si afirmo que España se la juega», resaltó el presidente.

Además, Barbón sí se referió de forma explícita a la principal inversión de Indra en Asturias: «El Tallerón era un problema y gracias al Ministerio de Defensa y al Indra se ha transformado en una oportunidad».

Por su parte, el anfitrión del acto, Carlos Paniceres, presidente de la Cámara ovetense, aseguró que la concesión de la medalla a Robles «no nace del protocolo, sino de los hechos», y aprovechó para agradecer la firma del convenio de La Vega a la mediación de cuatro autoridades: al ex delegado de Defensa en Asturias, coronel Juan Luis González Martín; la secretaria de Estado de Defensa, Amparo Valcarce; el presidente de la Junta y exvicepresidente del Principado Juan Cofiño, y el concejal de Urbanismo del Ayuntamiento de Oviedo, Ignacio Cuesta.

Paniceres también destacó que «Asturias acumula décadas de conocimiento en la industria de defensa», pero que «esa actividad languideció durante años hasta que se produjo un punto de inflexión con el contrato de los blindados 8x8 ‘Dragón’». En esta línea, el presidente de la Cámara aseveró que «Asturias ha recuperado visibilidad y protagonismo en el ámbito de la defensa desde que Margarita Robles es ministra».

Presencia de autoridades

A la ceremonia, celebrada en la sede de la Cámara de Oviedo, asistieron varias figuras de la vida política y empresarial asturiana, empezando por la delegada del Gobierno en Asturias, Adriana Lastra; y el de Defensa, coronel Jesús Moreno; así como consejeros del Gobierno del Principado como Borja Sánchez (Ciencia, Empresa e Industria), Conchita Saavedra (Salud) y Vanessa Gutiérrez (Cultura).

También asistieron los alcaldes de Oviedo (Alfredo Canteli, con una posición preeminente en el acto), Gijón (Carmen Moriyón) y Mieres (Manuel Ángel Álvarez), así como la exalcaldesa gijonesa Paz Fernández Felgueroso, amiga de Robles. También acudieron el presidente del PP de Asturias, Álvaro Queipo, y el expresidente del mismo partido Isidro Fernández Rozada.

Asimismo, entre el público estaba María Calvo, presidenta de FADE; Íñigo Cabal, presidente de Aefas; Enrique Fernández, presidente de Hunosa; Teresa Sanjurjo, directora de la Fundación Princesa de Asturias; y Alejandro Abascal, vocal del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ).

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