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Un grupo cristiano de la región, tras la polémica del Arzobispo: “Rechazamos la criminalización de los inmigrantes pobres y de los menores que llegan solos”

Tras las declaraciones de la cabeza visible de la Iglesia en Asturias, el colectivo eclesial recuerda que la acogida del extranjero es un mandato cristiano

Guardias civiles junto a una zodiac llena de inmigrantes marroquíes llegada a Nerja (Málaga).

Guardias civiles junto a una zodiac llena de inmigrantes marroquíes llegada a Nerja (Málaga). / Efe

Sara Bernardo

Sara Bernardo

El colectivo Cristianos de Asturias por una Iglesia Sinodal ha difundido un duro comunicado en el que cuestiona el enfoque de determinados discursos eclesiales sobre la inmigración y reclama una posición clara de la Iglesia a favor de la acogida, los derechos humanos y la integración, en contraste con mensajes que, a su juicio, alimentan el temor y la polarización social. Lo hacen después de que el Arzobispo de Oviedo manifestase ayer que "los inmigrantes tienen nuestra agradecida acogida... ¿pero cuántos podemos asumir?"

El texto recuerda que la acogida del extranjero no es una opción política, sino un mandato central del cristianismo. “En la Biblia se repite con frecuencia el mandato de acoger y ayudar al extranjero”, subraya el comunicado, citando el Evangelio de Mateo: “Era extranjero y me acogisteis”, frente a la condena a quienes optan por el rechazo.

El colectivo sitúa el debate migratorio en un contexto social y económico concreto y recuerda que España, antigua tierra de emigrantes, cuenta hoy con cerca de nueve millones de personas nacidas en el extranjero. En Asturias, señalan, la población inmigrante alcanza ya el 12% y resulta imprescindible para sostener sectores como los cuidados, aunque lo haga “principalmente en empleos básicos y precarios”.

Frente a discursos que presentan la inmigración como una amenaza, los firmantes alertan de que “las políticas migratorias están más orientadas al control de fronteras que a favorecer un acceso ordenado”, lo que empuja a miles de personas a la irregularidad administrativa y a la exclusión social. El comunicado es especialmente crítico con el trato institucional a los inmigrantes sin papeles. “Nos preocupan e indignan las condiciones degradantes en que se retiene a inmigrantes que no han cometido delitos en los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE)”, afirman, al tiempo que deploran “la práctica de expulsiones sin garantías adecuadas”.

Aprobación urgente de la nueva ley

En este contexto, el colectivo exige la aprobación urgente de la Iniciativa Legislativa Popular para la regularización de inmigrantes con arraigo, respaldada por organizaciones como Cáritas y la Conferencia Episcopal, y rechaza cualquier intento de criminalización: “Rechazamos la criminalización de los inmigrantes pobres y de los menores que llegan solos”.

El texto también denuncia la incoherencia de una sociedad que necesita inmigración, pero “al mismo tiempo obstaculiza su acceso a derechos básicos y a una vida normalizada”, y alerta del riesgo de alimentar un “pretendido conflicto cultural” que dificulta la convivencia. Lejos de posiciones defensivas, los firmantes reivindican una respuesta cristiana basada en “acoger, proteger, promover e integrar”, lo que implica defender derechos, facilitar la inserción social y preparar a la sociedad para la convivencia intercultural.

El comunicado concluye con una apelación directa a la conciencia de la Iglesia en pleno Adviento, citando al Papa León XIV: “Donde el mundo ve una amenaza, ella ve hijos; donde se levantan muros, ella construye puentes”, y advierte de que “en cada migrante rechazado, es Cristo mismo quien llama a las puertas de la comunidad”.

Sin mencionar nombres propios, el texto se lee como una enmienda a discursos eclesiales recientes que han puesto el acento en los riesgos de la inmigración, y como una reivindicación de una Iglesia que, según sus autores, debe situarse sin ambigüedades del lado de la acogida y la dignidad humana.

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