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Habla una paciente asturiana con cáncer de mama: "Por un retraso en la revisión de una mamografía perdí dos meses de oro para tratar mi tumor"

"Hay demora en los diagnósticos por falta de facultativos, con lo que no se está garantizando un diagnóstico y un seguimiento inmediato y adecuado de las pruebas", señala la paciente del Hospital de Cabueñes, cuya madre falleció por la misma enfermedad

El testimonio de una asturiana con cáncer de mama: "Perdí dos meses de oro para tratar mi tumor"

El testimonio de una asturiana con cáncer de mama: "Perdí dos meses de oro para tratar mi tumor"

Pablo Álvarez

Pablo Álvarez

Esta es la vivencia de una mujer gijonesa que hace dos veranos sufrió un retraso de dos meses en el inicio de su tratamiento de cáncer de mama debido a la demora en la lectura de su mamografía. Ella misma relata lo sucedido después de que este periódico desvelase denuncias de pacientes angustiadas por el retraso de sus pruebas de mama.

"Soy paciente oncológica. Deseo que se conozca, para que nadie sufra nada igual o parecido, el desamparo que sufrí en mi diagnóstico positivo de cáncer de mama en el Hospital de Cabueñes.

Existió demora desde que me hicieron la mamografía (finales de julio 2024), hasta que la revisaron (septiembre 2024). Dos meses con un resultado positivo y sin informarme, sin posibilidad de empezar pruebas y tratamientos en un cáncer de crecimiento muy rápido y agresivo.

Mi madre falleció a causa de un cáncer de mama. Debido a este antecedente, llevo muchos años haciendo mamografías en la Unidad de Mama. Siempre me citaban por la mañana. Tras la mamografía, me mandaban esperar fuera por si necesitaban complementarla sobre la marcha con una ecografía, si sospechaban de alguna posible lesión. O sea, examinaban las mamografías en el momento, lo cual es posible porque hay facultativos radiólogos por la mañana.

Esta vez me citaron por la tarde. Y no me mandaron esperar, al contrario de lo que venía siendo el protocolo aplicado hasta el momento para pacientes de la Unidad de Mama. Insisto en que no es un cribado normal de población por edad, si no por antecedentes familiares (madre fallecida). 

La llamada y la explicación

En septiembre me llamaron para avisarme de sospecha de malignidad. Les dije que cómo era posible que hubieran tenido esta demora. ¡Dos meses! Me dijeron que por las tardes no tenían facultativos radiólogos dedicados a estas pruebas y que procurara que, para la próxima vez, me citaran por la mañana.

Creemos que citar por las tardes solo obedece a la intención de rebajar listas de espera, pero sin garantías de diagnóstico en un tiempo prudencial. No es tolerable realizar pruebas a pacientes de riesgo sin un radiólogo que se responsabilice de ellas.

Todo esto se puso en conocimiento de la Consejería, de la dirección médica y de la jefatura del servicio de Radiodiagnóstico del Hospital de Cabueñes. Solo respondió este último, y la respuesta fue terrorífica. Confirmando, y afirmando, que los medios son los que son. Y que, de no hacerme la prueba por la tarde, probablemente la demora hubiera sido mucho más larga.

Es decir, hay demora en los diagnósticos por falta de facultativos, con lo que no se está garantizando un diagnóstico y un seguimiento inmediato y adecuado de las pruebas.

Mi caso no es único. Esta es la situación de la sanidad asturiana y este el riesgo que corremos los pacientes por un servicio deficiente en un ámbito tan sensible y grave como el cáncer.

Actualmente sigo en tratamiento. Un tratamiento que inicié con dos meses de retraso por una praxis que considero inexplicable y que me hizo perder dos meses de oro. Pienso que es relevante para la sociedad asturiana conocer este tipo de hechos, para que se pueda poner remedio a estas situaciones de una vez”.

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