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Glaucoma, ¿se puede evitar?

Sólo el diagnóstico precoz puede mejorar el pronóstico de esta enfermedad ocular crónica de prevalencia creciente en todo el mundo

El Dr. Andrés Fernández- Vega Cueto-Felgueroso, oftalmólogo de la unidad de Glaucoma del Instituto Oftalmológico Fernández-Vega.  | | CEDIDA A LNE

El Dr. Andrés Fernández- Vega Cueto-Felgueroso, oftalmólogo de la unidad de Glaucoma del Instituto Oftalmológico Fernández-Vega. | | CEDIDA A LNE

Oviedo

Muchas veces se pregunta en consulta si hay manera de evitar, curar o aliviar los efectos del glaucoma, una patología que, solo en España, afecta a cerca de medio millón de personas, especialmente a la población de edad avanzada. Precisamente este factor favorece que hoy en día sea una enfermedad de prevalencia creciente, a medida que el envejecimiento poblacional avanza.

Lamentablemente, destaca el Dr. Andrés Fernández- Vega Cueto-Felgueroso, oftalmólogo de la unidad de Glaucoma del Instituto Oftalmológico Fernández-Vega, " el glaucoma no se puede curar, se puede detener su progresión mediante tratamientos médicos y quirúrgicos, y sólo la detección precoz puede mejorar el pronóstico. Es por eso que nos esforzamos tanto por divulgar y concienciar sobre la importancia de las revisiones oftalmológicas. Sin embargo, se ha observado que el conocimiento de los diferentes factores de riesgo y adoptar un estilo de vida saludable puede tener un impacto significativo en la prevención de esta condición".

Controlar factores de riesgo y realizar revisiones oftalmológicas anuales puede ayudar a prevenir daños irreparables

¿Qué es el glaucoma?

El glaucoma es una enfermedad ocular crónica que afecta el nervio óptico y es una de las principales causas de ceguera irreversible en todo el mundo. El principal problema del glaucoma es que solo la mitad de los casos están diagnosticados debido a la ausencia de síntomas apreciables y cuando se muestran, ya es demasiado tarde.

El glaucoma es una causa principal de ceguera irreversible y está infradiagnosticado, pues al inicio no suele dar síntomas

Se trata de una enfermedad ocular en la que se daña el nervio óptico que conecta el ojo con el cerebro debido al fallo en el drenaje del líquido del interior del ojo. Por consiguiente, incrementa la presión intraocular que puede llegar a provocar ceguera. El diagnóstico y tratamiento tempranos son fundamentales para evitar daños irreversibles.

Es una enfermedad que está muy infradiagnosticada pues solamente cuando la enfermedad está en estado avanzado se aprecian síntomas como la pérdida de campo visual periférico o visión en túnel.

Hay un subtipo de glaucoma que puede cursar con pérdida repentina de la visión, fuertes dolores en el ojo o en la frente, enrojecimiento ocular, náuseas y vómitos o visión de arcoíris, pero la mayor parte no presentan ningún síntoma al inicio. Así, hay que prestar atención a ciertos factores de riesgo que nos permitirán detectar esta enfermedad en sus fases más tempranas: Las personas que tienen antecedentes familiares tienen un riesgo ocho veces mayor que la población general de sufrir esta enfermedad. Los pacientes con miopía duplican y hasta triplican el riesgo de desarrollar glaucoma. Y otro de los factores más determinantes es la edad, donde el riesgo relativo de padecer esta enfermedad se dobla cada diez años.

Antecedentes familiares, miopía o edad avanzada, así como diabetes y problemas de presión arterial aumentan el riesgo

Además, existen algunas patologías que pueden desencadenar esta enfermedad como la diabetes, migraña, hipotensión o hipertensión arterial o enfermedades cardiovasculares, por eso siempre recomendamos controlar y mantener la presión arterial en un nivel normal y sobre todo hacerse revisiones oftalmológicas al menos una vez al año.

Consejos para prevenir el glaucoma

– Realizar revisiones periódicas en el oftalmólogo al menos a partir de los 40 años.

–Hacer ejercicio de forma regular.

–Llevar una dieta nutritiva en la que se incluyan frutas, verduras y alimentos ricos en antioxidantes, como son aquellas de color verde, naranja y amarillo. Y, por supuesto, evitar el consumo excesivo de alcohol y tabaco.

–Proteger los ojos usando gafas de sol que bloqueen los rayos UV y utilizar protección ocular adecuada durante actividades que puedan representar un riesgo de lesiones oculares.

–Reducir el estrés, ya que puede aumentar la presión intraocular.

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