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La doble pinza de India sobre el acero asturiano: una confluencia de factores que enciende alarmas

El acuerdo comercial con la UE incentiva la transición verde del gigante asiático, lo que redobla la presión sobre la actividad regional de Arcelor cuando ya trabaja en el traslado de cientos de empleos auxiliares

La doble pinza de India sobre el acero asturiano: una confluencia de factores que enciende alarmas

La doble pinza de India sobre el acero asturiano: una confluencia de factores que enciende alarmas / LNE

Yago González

Yago González

Oviedo

Entre Asturias y la capital de India, Nueva Delhi, hay una distancia aproximada de 7.350 kilómetros. Pero, como es bien sabido, en un mundo globalizado la separación física importa poco en lo que atañe a las relaciones económicas y comerciales. Para bien y para mal. Esta semana han confluido dos noticias vinculadas a la potencia asiática que suponen una doble presión añadida para la actividad de ArcelorMittal en Asturias, donde genera 5.000 empleos directos y cerca de 10.000 indirectos. Por un lado, la multinacional del acero quiere aumentar el traslado de empleo a India, país oriundo de los propietarios (la familia Mittal), lo cual podría eliminar hasta 400 puestos en Asturias. Por otro, el pasado martes concluyeron las negociaciones para un acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea e India. Un pacto que podría incentivar el traslado de producción siderúrgica al país asiático, incrementando más aún el posible recorte de empleo en la región.

La intención de ArcelorMittal de relocalizar empleo en India viene gestionándose desde hace un año, cuando se inició una primera fase para trasladar allí servicios de apoyo de la compañía, esto es, aquellos dedicados a actividades como las finanzas, las tecnologías de la información, recursos humanos, compras o gestión de nóminas. Esa primera fase afectaba a unos 1.400 puestos de trabajo en Europa, de los que estarían afectados entre 130 y 150 en Asturias. No obstante, las negociaciones sobre este primer tramo aún no han acabado, por lo que aún no se puede detallar su impacto concreto en las instalaciones asturianas.

Con todo, la empresa acaba de anunciar una ampliación de ese trasvase que implica que, en total, están en el aire 400 empleos en Asturias de un total de 5.600 en toda Europa. La razón de este movimiento es el problema de rentabilidad que está teniendo Arcelor en el mercado siderúrgico europeo, fuertemente presionando desde hace años por la importación masiva de acero barato procedente de Asia, sobre todo de China. Ante esta dura competencia, la multinacional necesita reducir costes, y ha empezado por las actividades auxiliares, aquellas no dedicadas a la propia actividad industrial.

Las cifras son elocuentes. Los salarios en India para perfiles cualificados en informática, recursos humanos, finanzas o compras son entre un 70% y un 80% inferiores que en Europa, lo que permite ahorros masivos en una categoría de gasto que no impacta directamente la producción, pero sí erosiona márgenes.

En los últimos años, India se ha consolidado como principal destino mundial de centros de servicios compartidos (denominados en el mundo corporativo como «global capability centers», GCC), instalaciones donde multinacionales (tanto indias como extranjeras) centralizan funciones de soporte como las que quiere reubicar Arcelor. Además de los mencionados ahorros salariales, el país asiático ofrece acceso a personal cualificado masivo (con millones de licenciados cada año en ingeniería, ciencia y matemáticas), economías de escala, tareas automatizadas y cercanía a mercados emergentes como el sudeste asiático.

Si bien no se trata de un fenómeno nuevo, desde la pandemia de covid se ha acelerado notablemente el establecimiento de estos centros auxiliares en India, tanto nuevos como expansiones de algunos ya existentes. A la estrategia se han apuntado multinacionales de todos los sectores, como McDonald’s, Costco, Heineken, Google, Amazon, Microsoft, eBay, JP Morgan, Goldman Sachs, Maersk o General Electric.

La plantilla de Arcelor en Asturias teme que las mudanzas a India no se queden en estos servicios de apoyo, sino que lleguen al mismo corazón del negocio: la producción de acero. Especialmente ahora que ha entrado en la ecuación la próxima firma del acuerdo comercial con la Unión Europea.

No obstante, al pacto aún le queda recorrido para que entre en vigor. Lo que de momento se ha acordado es el texto básico entre las partes, pero este aún debe someterse a una revisión legal de las autoridades de ambos bloques y, a continuación, la aprobación de sus respectivos parlamentos. Este proceso puede demorarse hasta finales de este año o incluso hasta inicios de 2027.

Aranceles y descuentos

Una de las dificultades que han tenido las negociaciones (iniciadas en 2007) fue la oposición de India a que sus exportaciones de acero siguieran sometidas a barreras arancelarias. Si bien Bruselas ha otorgado condiciones ventajosas (India puede exportar 1,6 millones de toneladas al año de acero a la UE sin pagar aranceles), a partir de julio cualquier cantidad que exceda esta cuota será gravada con una tasa del 50%, al igual que las importaciones siderúrgicas del resto de países extracomunitarios.

El acuerdo tampoco contempla la retirada del Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM), una tarifa a las importaciones para evitar la competencia desleal de países (especialmente China) cuya actividad industrial no soporta los mismos costes laborales y medioambientales que Europa. No obstante, la UE sí se abre a reconocer los pagos que la siderurgia india debe hacer por la emisión de dióxido de carbono, descontándolos de la tarifa del CBAM para que así las importaciones no sufran una doble imposición.

Además, el pacto incluye una cláusula de «nación más favorecida», que significa que cualquier flexibilidad, exención o alivio comercial que la UE conceda en el futuro a cualquier otro país, se extenderá a automáticamente a India.

También se contempla la transferencia de tecnologías de energías renovables (como el hidrógeno) a India para ayudar a descarbonizar su siderurgia. A largo plazo, esta transición verde contribuiría a que el acero indio compitiera en pie de igualdad con el europeo, sin someterse al CBAM. Para ello, Bruselas prevé conceder al país asiático ayudas de hasta 500 millones de euros en los próximos años.

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