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Valeria Camporesi, directora de la Filmoteca Española, en Gijón: "A nivel de difusión y cultura es muy importante tener una filmoteca en Asturias"

"La colaboración entre filmotecas es constante", asegura la historiadora del cine, que presentó la proyección de la película "El inquilino"

Valeria Camporesi, en la antigua Escuela de Comercio de Gijón.

Valeria Camporesi, en la antigua Escuela de Comercio de Gijón. / Marcos León

Gijón

Valeria Camporesi (Bolonia, Italia, 1957), directora de la Filmoteca Española, visitó Gijón para presentar en el ciclo Cine Club 60, que organiza el FICX y la Sociedad Cultural Gijonesa, la proyección de la película "El inquilino". La cinta, que atrajo la atención de un buen número de cinéfilos que llenaron las localidades en la Escuela de Comercio, es uno de los últimos ejemplos que ponen en valor el trabajo de las filmotecas

¿Qué tiene de especial "El inquilino" para que venga a presentarla a Gijón?

Tiene una historia muy llamativa por las dos fechas de estreno: una de febrero de 1958, en Barcelona, y otra en noviembre de 1964, en Madrid. Se muestran dos películas diferentes, porque la primera es la que Nieves Conde, su director, ideó. Luego se retiró y en el 64 se presenta la versión censurada. Ahí había un dato de interés del patrimonio cinematográfico, que era ir a rescatar la versión no censurada.

¿Cómo se llevó a cabo la recuperación de la película?

En 1993, Nieves Conde ya estaba retirado y se descubre que existía una copia de la versión original que hasta el propio director desconocía. Desde la Filmoteca Española se contacta con la familia que ven una oportunidad para que vuelva a circular la película como Nieves Conde la había concebido. La Filmoteca puede restaurar esa versión de 1993 que, además, va acompañada de un añadido donde se la censura.

En Asturias se está avanzando para tener una filmoteca propia. ¿Qué valor puede tener?

Todo el valor que tiene lo cultural y estar más cerca de una identidad concreta. También genera dinámicas culturales y, a nivel de difusión, es muy importante. Tener una filmoteca en la región es maravilloso. A la hora de recuperar, puede dedicarse a una labor mucho más cercana y llegar a toda una parte del patrimonio audiovisual que a las filmotecas grandes nos cuesta seguir, como son las películas de bajo coste o más experimentales. Eso crea un círculo muy virtuoso.

¿Qué marcos de colaboración puede haber?

Es lógico que una filmoteca grande, como puede ser la Filmoteca Española, tenga más recursos a la hora de abordar determinadas digitalizaciones o los escáneres. Pero puede haber proyectos en los que nosotros tenemos los materiales, la otra filmoteca tiene el escáner adecuado y lo unimos todo conjuntamente. En la preservación, la colaboración es constante y, en difusión se está creciendo y es una manera de construir otra comunidad.

En los últimos años, hay un aumento del interés por el cine no actual.

Es muy bonito y ahora hay festivales que están dedicados específicamente a la recuperación del cine de patrimonio, como el de Bolonia o Lyon. Probablemente, fueron los franceses los primeros en ver que había un mercado con cierto retorno económico. Se están haciendo muchos estudios sobre cómo sobreviven las películas históricas. No cabe duda de que la propia experiencia cinematográfica y de las películas del pasado, que hay que restaurar y seleccionar, pueden tener una actualidad muy grande.

En Asturias se está viviendo un auge en festivales y ciclos cinematográficos. ¿Cómo puede contribuir a esto una filmoteca?

Las dos líneas en las que estamos trabajando son, por un lado acoger las restauraciones y la presencia de los restauradores en el Cine Doré. Por el otro, desplazarnos e intentar que todo lo que se hace en Filmoteca Española pueda tener una proyección.

¿El objetivo de la recuperación de estas películas es la de proyectarlas?

Esto es un dedo en la llaga. Parte de la defensa del patrimonio cinematográfico es defender la proyección en sala y eso no significa solo tener la sala, una buena programación y el público, sino también a personas que sepan proyectar en celuloide. Hemos tenido un encuentro en la red ibérica y estamos intentando ver si es posible crear centros de formación. Hay interés por parte de los jóvenes y puede haber un futuro laboral ahí, siendo esta una formación complementaria para que los estudiantes tengan familiaridad con la proyección fotoquímica.

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