El Gobierno prohibirá el acceso a las redes sociales antes de los 16 años: "Hay que educar a las familias", opinan expertos asturianos
Docentes y familias asturianas aplauden las medidas anunciadas por Sánchez, que incluyen responsabilidades penales para los ejecutivos de las plataformas

Un niño en su cama con el móvil. / LNE

El Gobierno de España desplegará a partir de la semana que viene una ofensiva legislativa para «para hacer frente a los abusos de las grandes plataformas digitales». El presidente Pedro Sánchez anunció, en su intervención en la Cumbre Mundial de Gobiernos en Dubai, la adopción de un paquete de medidas con ese propósito, entre las que figura la prohibición del acceso a las redes sociales a los menores de 16 años obligando a las plataformas digitales a implementar sistemas efectivos de verificación de edad.
Sus declaraciones llegan tras los recientes avances en ese mismo sentido de los gobiernos de Francia y Portugal. El jefe del Ejecutivo, de hecho, indicó que, en su determinación de imponer una normativa más restrictiva y efectiva sobre el uso de las redes sociales, España no irá sola, sino en coalición con otros cinco países europeos.
El proyecto de ley de protección digital a los menores ya contempla esa restricción en el acceso a las redes a la que aludió el Presidente. La norma establece que la edad para consentir el tratamiento de datos de carácter personal será de 16 años, en lugar de los 14 actuales. Ese proyecto legislativo fue aprobado en Consejo de Ministros en junio de 2024 y acaba de superar el trámite de las enmiendas en el Congreso. Cuando entre en vigor obligará a modificar varias leyes y artículos del Código Penal.
Tras el anuncio de Sánchez en Dubai, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, reclamó la autoría de la iniciativa para su partido, que el pasado mes de diciembre presentó una enmienda en el mismo sentido. «El Presidente del Gobierno por lo menos debería de pagarnos el copyright de esa propuesta», manifestó. Fuentes del Ejecutivo salieron al paso de esas declaraciones: «Desde 2024 el Gobierno viene trabajando en un proyecto de Ley Orgánica amplio sobre la protección de los menores en el mundo digital».
La normativa que Sánchez quiere impulsar, junto a otros países de la Unión Europea, contempla que los directivos de las grandes tecnológicas respondan personalmente y «sean legalmente responsables de las infracciones que se comentan» en sus plataformas digitales. Se tipificará como delito la manipulación de los algoritmos y la amplificación de contenido ilegal, se abrirán vías para perseguir los delitos contra la infancia y la generación de contenidos de carácter sexual cometidos con la generación de imágenes y la manipulación de contenidos a través de herramientas de inteligencia artificial como Grok y se habilitará un sistema de rastreo, cuantificación y trazabilidad que permita establecer lo que el Presidente ha llamado la «huella de odio y polarización», para perseguir esos discursos en redes. El dueño de «X», Elon Musk, reaccionó unas horas después a las palabras de Sánchez sobre la exigencia de responsabilidades penales a los ejecutivos de las tecnológicas y lo llamó «tirano y traidor al pueblo de España».
La comunidad educativa y las familias asturianas están de acuerdo, al menos una buena parte, en la necesidad de estrechar la vigilancia e imponer restricciones que protejan a los menores en las redes sociales y, en general, en los entornos digitales.
Noelia Granda, exdirectora del colegio público ovetense Veneranda Manzano, que el pasado curso vetó el uso de dispositivos digitales en clase por iniciativa de los padres, y que actualmente es asesora de Transformación Pedagógica en el Centro de Profesorado y Recursos de las Cuencas Mineras, aplaude todo lo que «sirva para proteger a los menores» y aboga por «restricciones y un uso muy controlado» de las herramientas digitales. «Los centros educativos están haciendo una labor grande en ese sentido, pero fuera las familias tienen un papel importante», puntualizó. En los últimos años, ha observado que las familias están «más concienciadas» y que el uso de dispositivos móviles por parte de los menores es más controlado.
También es favorable a medidas como las que propone el Gobierno Urbano Mon, director del colegio público Villafría, en Oviedo. «Cuanto más se retrase la exposición a las redes sociales, mejor», a su juicio, aunque entiende que eso se contradice, en cierto sentido, con la exigencia de un plan de digitalización a los centros. En el que él dirige están «totalmente prohibido móviles o relojes inteligentes, o dispositivos conectados»; en las clases utilizan pantallas digitales, pero evitan el uso de dispositivos individualmente. Además, trabajan con los niños en la prevención del abuso y los riesgos de las redes sociales. En el transcurso de estos años, según Mon, el equipo docente viene ha observado «un déficit de descanso en los niños y niñas y un déficit de atención»; también baja tolerancia a la frustración.
Pilar Suárez es madre de un alumno de primero de ESO en el instituto Margarita Salas y de una alumna de tercero de Primaria en el colegio Carmen Ruiz Tilve, en Oviedo. Avisa de que ella es «una madre radical: mi hijo es el único de su clase que no tiene móvil y el único del equipo». Ella considera que las redes sociales son «muy peligrosas gestionadas a unas edades que no corresponden» y opina que con 12 años aún no ha llegado el momento. Su hijo solo tiene permiso para utilizar la tablet los fines de semana, durante una hora al día, y no tiene ninguna red social. Admite que no es fácil. «Te ves metida en un bucle social», reconoce. «Negocias con ellos con dificultad y no puedes sentar precedentes, debes mantenerte en la misma línea desde pequeños, y gestionar los enfados», dice. Sabe que lo más probable es que, para que no quede excluido del grupo de amigos, que ya utilizan el WhatsApp, el año que viene tendrá que «claudicar». «La mayoría de las familias no lo tiene tan claro como yo», afirma. En su opinión, «cuanto más se regule mejor, aunque algo se va a escapar siempre. Los niños no son conscientes de los peligros que hay».
Los hijos de Aizpea Berasarte, de 7 y 13 años estudian en La Corredoria I; tiene otro, ya de 21 años. «Ahora mismo lo que hay en las redes sociales va más allá de lo que los padres pueden controlar, por mucha autoridad que tengan sobre ellos», admite. «Mi hija mediana tiene un teléfono que usa en casa y en la calle para dar avisos», cuenta. También lo usan para jugar y ver Youtube, pero no tienen Facebook ni Instagram. Cuenta que los niños acceden cada vez antes a las redes y a internet y presagia que «va a haber mucho psicólogo atendiendo a los niños y a los padres». Expresa su preocupación por los contenidos y por los referentes que se difunden a través de las redes. Menciona concretamente el caso de las niñas, expuestas a constantes comparaciones y juicios sobre su aspecto. «Hay muchos niños dependientes, a los que se les va la vida en jugar, metidos siempre en el teléfono», agrega. «Cada vez hay más currículum escolar sobre redes, sobre acoso escolar, y los profesores se implican más, pero si sales del colegio y en casa te dicen lo contrario…», plantea. Tiene sus dudas sobre la efectividad de las penas que el Gobierno quiere imponer a los gestores de las plataformas digitales: «A las empresas no creo que les importe, porque buscarán otra manera de obtener dinero».
Esther del Moral, catedrática de Ciencias de la Educación de la Universidad de Oviedo, y su equipo han llevado a cabo, en colaboración con la Universidad de Valencia, un estudio sobre menores, a partir de los nueve años, y redes sociales, con familias y profesorado, y han constatado, entre otras cosas, "problemas académicos y psicosociales, una merma en el rendimiento académico; que las redes sociales y los vídeos random hacen que los niños y los adolescentes pierdan las coordenadas espacio temporales, pierden tiempo sin darse cuenta; ciberacoso, la ridiculización por sus condiciones físicas o por un carácter más infantil". Advierte además de "la vulnerabilidad de su privacidad, en manos de desaprensivos y pederastas" y un aumento de ciertos tipos de anorexia y bulimia, vinculado a las redes sociales y al fenómeno "infuencer", mayoritariamente en chicas, pero también en varones. Eso solo para empezar. "Las familias deberían tener una actitud de protección, no tanto de prohibición", esa es la opinión de la experta sobre cómo contrarrestar la influencia nociva de las redes sociales en los más jóvenes. "Urge poner en marcha programas de alfabetización digital para usar los dispositivos y las redes sociales de manera responsable y productiva, también hay que promover el desarrollo de habilidades digitales y el ejercicio crítico", indica, tanto para los menores como para sus familias.
Suscríbete para seguir leyendo
- El nuevo negocio en el que entra Alimerka y que tendrá su primer establecimiento en Gijón
- En liquidación uno de los principales fabricantes de ventanas de Asturias con un pasivo de más de 1,5 millones
- 6,50 euros: el dinero que ofrece Adif a una joven ganadera asturiana por dejar su explotación y que no da 'ni para un saco de pienso
- Luz verde para que Costco se instale en Siero: 170 empleos en tres años y una decisión que causa división en el Gobierno de Barbón
- ¡Final feliz en Cudillero! Encuentran vivo en el bosque al octogenario desaparecido tras día y medio de búsqueda
- La llamada de auxilio a su hijo del octogenario desaparecido en Cudillero: 'Ven a traeme un palu, a ver si soy a levantame
- Atención conductores asturianos: un nuevo radar móvil entra en funcionamiento en la 'Y
- La nieve da un tregua en Asturias: el Huerna recupera la normalidad tras el cierre por un accidente de camión y en Pajares ya se circula sin restricciones