Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Zoe tuvo que abandonar su doctorado para trabajar de dependienta en Oviedo: "Sin las becas Severo Ochoa la situación económica era insostenible"

La historia de esta oventense refleja la precariedad laboral y la incertidumbre institucional que retrasa sus investigaciones, sin ayudas convocadas en 2025 y sin fecha para las de 2026

Zoe Pereira.

Zoe Pereira. / LNE

Sara Bernardo

Sara Bernardo

Tras estudiar Filosofía y Ciencias Políticas en Madrid, la ovetense Zoe Pereira, de 26 años, regresó en el verano de 2025 a Asturias para comenzar el doctorado. Su idea inicial era empezar poco a poco, compaginando la tesis con un trabajo de dependienta a media jornada hasta que llegasen las ayudas Severo Ochoa de ese año. Nunca lo hicieron.

"Uno de los requisitos para optar a la ayuda era estar matriculada a tiempo completo; así lo hice y pensé en ir tirando de ahorros durante unas semanas, pero la cosa se alargó", explica Pereira. En octubre, la situación ya era insostenible. "Necesitaba el dinero y las becas seguían sin convocarse, así que aparqué la tesis y me puse a trabajar a jornada completa", lamenta

Desde el Principado explican que el problema de no convocar las ayudas en 2025 surgió a raíz de la negativa de la Agencia Estatal de Evaluación a evaluar convocatorias de comunidades autónomas, un requisito indispensable para poder resolver este tipo de subvenciones. Según la Consejería, desde que se produjo este contratiempo se ha estado buscando una agencia alternativa que pueda validar las solicitudes y permitir la apertura de una nueva convocatoria, ya de cara a 2026.

"Estamos en febrero y todavía no hay una fecha, así que este año lo doy por perdido", asume Pereira, que no sabe cuándo podrá retomar su investigación. "Esta situación truncó mis planes, porque en todos estos meses no he podido dedicarle nada de tiempo a la tesis", explica la joven, que volvió al Principado por la "alta competitividad" que existe en el mundo de la investigación. "Optar a ayudas nacionales es muy difícil y la Severo Ochoa te da una primera oportunidad", comenta. Esta ayuda autonómica a los investigadores que están empezando les garantiza cobrar una cuantía en torno al salario mínimo interprofesional.

El caso de Pereira no es aislado y refleja una situación que está afectando a otros jóvenes investigadores en Asturias, atrapados entre la precariedad laboral y la falta de certidumbre institucional por el freno burocrático a las becas Severo Ochoa. Mientras las soluciones administrativas se demoran, proyectos académicos quedan en pausa y el talento formado fuera y dentro de la región corre el riesgo de no poder desarrollarse en ella.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents