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Ganaderos y tratantes aceptan que no entren vacas de fuera, pero lanzan una alerta: el riesgo de desaparición de un "motor económico" de Asturias

"Toda precaución es poca", dicen los ganaderos sobre las medidas para evitar que haya casos de dermatosis bovina, que obligan a sacrificar a explotaciones enteras

Ganado en el mercado de Pola de Siero

Ganado en el mercado de Pola de Siero / A. G.

Xuan Fernández

Xuan Fernández

Tratantes de ganado, así como ganaderos de la región, no se oponen, en principio, a la ampliación de la suspensión parcial del mercado nacional de ganado de La Pola de Siero hasta el 29 de marzo. Hasta esa fecha, también se mantiene la prohibición de celebrar ferias y mercados bovinos.

Los profesionales, eso sí, alertan de una bajada de la compraventa del ganado en operaciones entre comunidades autónomas y creen que las ferias tradicionales, “un motor económico”, corren peligro de desaparición en el caso de que las limitaciones se mantengan a lo largo del tiempo.

La Consejería de Medio Rural, dirigida por Marcelino Marcos, ha tomado esta decisión para prevenir la propagación de la dermatosis nodular contagiosa (DNC), una enfermedad vírica que afecta al ganado vacuno.

En cualquier caso, la suspensión del mercado de Pola de Siero no es total, ya que el recinto está operativo para los bovinos nacidos o censados en explotaciones de Asturias. Por tanto, lo que se prohíbe es la entrada de ganado de otras comunidades para evitar posibles contagios.

El contagio de una sola cabeza de ganado, alertan los ganaderos, sería altamente perjudicial, ya que en ese caso el protocolo obliga al sacrificio de todas las reses de una ganadería.

Así lo ven los profesionales

Javier Cuervo, tratante de ganado (lo compra y lo vende, pero no lo cría), trabaja entre Asturias y Galicia y tiene explotaciones en Oviedo, Gijón y Grandas de Salime. Gestiona unas 300 cabezas de ganado. “Entiendo las medidas, pero si se prolongan, el resultado acabará siendo el fin de las ferias tradicionales”, indica. Esas ferias suelen celebrarse una o dos veces al año y “son un momento clave para muchos concejos”. Recientemente, en la feria de Proaza, no hubo vacas por este motivo.

“Esta restricción no afecta demasiado a los mercados semanales, como el de La Pola, pero sí a las transacciones de ganado entre comunidades autónomas, sobre todo con Galicia. Un ganadero gallego no puede traer su ganado a Asturias, por lo que puede vender menos aquí y, por tanto, tampoco comprará”, destaca. Además, detalla este profesional, vender ganado en estos momentos a otras regiones implica que el ganadero comprador deba mantener las vacas en cuarentena durante un tiempo, por lo que las ventas también bajan.

Arantxa Freije, ganadera de San Martín de Oscos, aplaude la medida del Principado. “Me parece bien que no entre ganado de fuera, al menos durante un tiempo. Como ganadera, me da miedo el contagio de mi ganado. Todas las medidas preventivas están bien”, indica.

Lucía Velasco, ganadera de Las Regueras, tiene una visión similar. “Lo primero es lo sanitario. Si una vaca se contagia, afecta a las otras, porque hay que sacrificarlas por normativa. Toda precaución es poca”, destaca.

Gustavo Álvarez, ganadero de Celles (Siero), asegura que estas medidas “fastidian, pero las veo bien; no es una buena situación, pero se trata de un tema médico”.

El Principado, en cualquier caso, derogará esta situación si “mejora la situación sanitaria”.

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