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El cardenal Artime regresa a Luanco para una cita especial con el Cristo del Socorro: "Esta fiesta es mucho más profunda que algo solo folclórico y ritual"

"Luanco nació mirando a la mar. Antes que las palabras y antes incluso que la memoria escrita, ya estaba el humor del Cantábrico marcando el pulso de la vida", proclamó el purpurado

El Arzobispo Sanz Montes, en medio de la polémica por sus críticas al proceso de regularización de inmigrantes, y el presidente del Principado se saludaron en un breve cruce de sonrisas

El cardenal Artime regresa a Luanco para una cita especial con el Cristo del Socorro: "Esta fiesta es mucho más profunda que algo solo folclórico y ritual"

LNE

Luanco (Gozón)

Se reconoce más de ser "espontáneo" en sus homilías, pero el cardenal luanquín Ángel Fernández Artime prefirió este jueves arroparse bajo un texto escrito previamente. "No quería que me traicionara la emoción", reconoció ante una iglesia llena. Porque es "muy grande lo que estamos celebrando". El hombre de confianza del nuevo Papa -con el cual, contó, estuvo este miércoles y le dio "recuerdos y saludos" para los luanquinos- presidió en Luanco la misa para conmemorar el 250º aniversario de las fiestas del Cristo del Socorro.

El cardenal estuvo arropado por el Arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, sobre el que todavía resuena la polémica por un comentario criticando la política de regularización de inmigrantes del Gobierno central. Una expresión -"no todos caben"- que ha producido una oleada de críticas, y también de defensas.

No obstante, el prelado asturiano se vio relajado. Saludó a su llegada el presidente del Principado, Adrián Barbón, con el que también ha tenido en los últimos años sus discrepancias. Las cuales han llevado al jefe del Ejecutivo regional a no estar presente los dos últimos años en la misa de Covadonga por el Día de Asturias. Un saludo cordial, con cruce de sonrisas incluidas.

EN IMÁGENES: El cardenal Artime preside las fiestas del Socorro en Luanco, junto al Arzobispo de Oviedo y con Adrián Barbón presente

Barbón y Sanz Montes se saludan en la iglesia de Luanco. / Luisma Murias / LNE

Más distantes estuvieron al final de la misa. Mientras Barbón, que no dudó en comulgar, mantuvo una breve conversación con el Cardenal, y saludaba a todo el que se le acercaba, el Arzobispo mantenía las distancias. Tan solo tuvieron un intercambio de palabras sobre la procesión cívica previa al acto religioso, en la que el presidente le contó que llegaron a la Iglesia bajo una lluvia intensa.

Con quien más complicidad mostró Sanz Montes -llegó de los últimos al templo, con todas las autoridades ya sentadas y el resto de los religiosos dentro- fue con el Cardenal, quien logró arrancarle una pequeña carcajada antes del comienzo de la representación del milagro del Socorro.

Fue el del Cardenal un discurso que puso en palabras la memoria viva de un pueblo marinero, que no olvida sus raíces. "Luanco nació mirando a la mar. Antes que las palabras y antes incluso que la memoria escrita, ya estaba el humor del Cantábrico marcando el pulso de la vida", recordó.

El mar, dijo, "dio trabajo, dio pan y aseguró la vida, pero también enseñó pronto su rostro más severo". Y el año 1776 quedó grabado en la memoria del pueblo "como una frontera entre el miedo y la gratitud".

Narró el Cardenal cómo el pueblo sacó a hombros de la iglesia la imagen del Cristo y en ese instante, cuando "la desesperación tocaba su límite", la galerna paró. "Aquella jornada fue vivida y entendida como un milagro, fruto de la intercesión divina y así se transmitió de generación en generación, no como una leyenda vacía, sino como testimonio de una fe viva que sostuvo al pueblo en los momentos más difíciles", afirmó.

Un momento que soportó "una cruda guerra civil, transformaciones económicas y nuevas formas de vida en nuestra villa sin perder su significado profundo". Y hoy, "cuando Luanco es también turismo, cultura y futuro, el Cristo del Socorro sigue siendo un lado invisible".

El Cardenal recordó el Luanco de antaño, el de muelle lleno de lanchas, donde las cajas de sardinas y xardas se acumulaban en uno y otro rincón. Pero, lamentó, "cada vez quedamos menos". Por eso, "no podemos permitirnos que [el Socorro] sea solamente algo folclórico y ritual. Es mucho más profundo".

Además del presidente del Principado, a la misa acudieron la vicepresidenta de la Junta, María Celia Fernández; el director general de Pesca, Francisco González; y los alcaldes de Gozón y Carreño, Jorge Suárez y Ángel Garcia. Así como varios diputados y representantes de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado.

Tras la misa tuvo lugar la procesión por las principales calles de Luanco, en la que una multitud acompañó al Cristo.

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