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Su nombre causaba pavor en los años 90: Emilio Pérez Vilarchao vuelve al banquillo, esta vez por adquirir bienes robados

El avilesino del barrio de La Carriona mató en 1991 al periodista de sucesos lucense Gerino Núñez y en 1995 a tres hombres en Serín, tras torturarlos

Pérez Vilarchao, sentado de espaldas, durante su último juicio.

Pérez Vilarchao, sentado de espaldas, durante su último juicio. / Luis Vega

Luis Ángel Vega

Luis Ángel Vega

Oviedo

Emilio Pérez Vilarchao, con 66 años, ya no es el hombre que causaba pavor en los años noventa, la década en la que cometió cuatro brutales asesinatos, y que se permitía incluso enviar cartas de amenaza a una jueza para exigirle su salida de la cárcel. Avejentado, ayudándose de un bastón para caminar, presenta el deterioro de una persona que lleva muchos años atado a la droga. En enero de 2023 le condenaron a cuatro años de cárcel por tráfico de drogas. Y ahora vuelve a sentarse en el banquillo de la sección segunda de la Audiencia Provincial, acusado de un delito de receptación, esto es, recibir bienes robados, que conlleva penas de seis meses a dos años, tres en los casos agravados. Le detuvieron por haber borrado el número de bastidor de dos coches supuestamente robados y haberles puesto matrículas con numeración polaca, con la supuesta intención de venderlos. Será defendido por el abogado avilesino Ramón Nistal.

A Emilio Pérez Vilarchao, avilesino del barrio de La Carriona, le condenaron primero por la masacre de Serín. El 16 de septiembre de 1995 fueron encontrados en avanzado estado de descomposición los cadáveres de José Luis Fernández Casero y Marino Blázquez de la Rosa. El primero yacía cerca del viaducto de la "Y", en Serín. Al segundo lo hallaron en Ambás (Carreño). Los dos estaban en un estado deplorable: el asesino se había ensañado.

Luego encontraron el tercer cadáver, correspondiente a Luis Alonso Norniella, en una escollera del parque de carbones de Aboño. Los tres asesinados eran pequeños traficantes gijoneses. Luego se sabría que quien les dio muerte fue Pérez Vilarchao, por haber pagado con dinero falso un alijo de droga. A los tres los maniató en un almacén de pescado en el barrio de El Llano y allí los martirizó hasta la muerte.

Pérez Vilarchao, flanqueado por dos agentes, durante el juicio por el triple crimen de Serín.

Pérez Vilarchao, flanqueado por dos agentes, durante el juicio por el triple crimen de Serín. / LNE

Le impusieron por aquel crimen 65 años de cárcel. Luego, ya en prisión, confesó ante el juez que había cometido otro crimen, para "hacerle un favor a un amigo". Se trataba del asesinato de Gerino Núñez, periodista de sucesos de El Progreso de Lugo, que fue hallado en julio de 1991 sumergido en la bañera, con las manos atadas a la espalda y una venda alrededor del cuello. En las manos tenía heridas producidas al intentar defenderse de Vilarchao, que llevaba un cuchillo para amedrentarle.

La Audiencia de Oviedo le refundió las penas en 25 años, pero no cumplió ni eso, y en 2012 ya estaba en la calle, en virtud de la anulación de la llamada "doctrina Parot". En marzo 2022, la Policía Nacional de Avilés le pilló vendiendo droga. En casa tenía una auténtica farmacia: 291 gramos de cocaína, 153 gramos de marihuana, 331 gramos de hachís y 0,38 gramos de anfetaminas, más un cúter, 3 básculas de precisión (para preparar las dosis), una carabina de aire comprimido, cuatro móviles y 5.050 euros en efectivo. También se le ocupó un Ford Mondeo. La droga habría alcanzado un valor en el mercado ilícito de 30.742,5 euros.

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