El Arzobispo de Oviedo responde en LA NUEVA ESPAÑA a las críticas por sus declaraciones sobre migración: "Hemos de abrir generosamente nuestras fronteras pero no como una medida populista"
"Hay un ataque despiadado hacia quienes pensamos distinto", asegura Sanz Montes

Jesús Sanz Montes. / Fernando Rodríguez / LNE

Nueve días después de que una reflexión en sus redes sociales sobre la política migratoria del gobierno central provocara reacciones de todo tipo, el arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, rompe su silencio a través de su carta semanal en LA NUEVA ESPAÑA. El prelado asturiano aprovecha esta tribuna para reiterar sus opiniones sobre la llegada de inmigrantes, que ve como "una bendición" pero ante la que reclama límites, y para defenderse del "ataque" recibido estos días, que califica de "desproporcionado" y "despiadado".
Sanz Montes alude a su costumbre a publicar reflexiones en las redes sociales, "en donde con brevedad me posiciono de tanto en tanto ante lo que acontece", y glosa el mensaje que publicó el 29 de enero, motivo de un escrito de contestación firmado por un centenar de católicos, entre ellos algunos sacerdotes.
Lo que manifestó allí, y que ahora reitera es que "los inmigrantes son una bendición para nosotros". También incluye, cita, a los seminaristas y sacerdotes que llegan a España procedentes de países como Venezuela, Nicaragua o "las dictaduras del mismo color ideológico en todo el universo mundo". El problema, señala, es que "caben cuantos pueden entrar, y el límite es palmario". "Siempre es deseable abrir las puertas y acoger a cuantos más mejor, aunque sea a costa de estrecharse", reflexiona, "pero todos no caben en un espacio limitado". Señala el prelado que "decir lo contrario es irresponsable" y previene contra los que llegan "con una maleta indeseada". En ese apartado enumera a aquellos con "delitos de sangre, intenciones terroristas o negocios perversos en torno a la droga o al tráfico de personas". "Aunque sean minoría, no deben colarse", zanja.
Lo contrario, recalca Sanz Montes en alusión a los planes del gobierno central, es "una medida populista y demagógica", una "proclama con tono mitinero". Su posición, pues, lejos de resultar contradictoria, o alejada de las directrices de al Conferencia Episcopal, como le han afeado, puede conciliar ambos posicionamientos: "Tenemos la libertad de señalar al mismo tiempo nuestra disponibilidad acogedora y los manejos torticeros de los maestros de la engañifa", defiende.
Polémica "de diseño"
El arzobispo de Oviedo dedica la parte final de su artículo semanal en LA NUEVA ESPAÑA a responder a las críticas recibidas esta semana, un "ataque despiadado hacia quienes pensamos distinto", describe, realizado "de un modo desproporcionado" a través de "plumillas mediáticas al dictado y sus disidencias eclesiales conocidas".
El prelado insiste en que en las críticas se ha visto adulterado el significado de sus palabras. "Produce perplejidad", se lamenta, "verte señalado con una crítica por lo que no has dicho cuando sesgadamente se interpretan mal tus palabras o cuando reescriben tu propia historia indicando pretensiones y metas que jamás tuve, tal vez proyectando en mi persona sus fobias y sus filias, sus estériles fracasos personales y las contradicciones de sus propias vidas". Estas voces críticas, concluye, "merecen el respeto que ellos no ofrecen, y la piedad con la que nunca tratan a los que legítimamente pensamos de otra manera y a nuestra manera lo expresamos". "No es tristeza ni abatimiento lo que generan sino lástima cristiana y paciencia franciscana", remata.
Por último, Jesús Sanz Montes aprovecha para agradecer "las miles de expresiones de afecto y comunión" suscitadas por lo que califica de "polémica de diseño", que ha puesto también al descubierto "quién es quién en el escenario público y en el privado".
Sencillamente, a mis hermanos
Por Jesús Sanz Montes
A veces te encuentras con frases incómodas y provocadoras que te dejan pensativo o te llenan de perplejidad, pero nunca quedas indiferente. Así fue la que pronunció Jesús en aquella ocasión: «fui forastero y me hospedasteis» (Mt 25, 34). Supone siempre un examen de conciencia para la comunidad cristiana. Y con ella empezaba mi entrada en mi cuenta «X» en donde con brevedad me posiciono de tanto en tanto ante lo que acontece: catástrofes naturales, accidentes desafortunados, añagazas políticas, como también motivos que señalan la esperanza en nuestra sociedad y en nuestra Iglesia.
Ahí aparece Jesús con su abrazo más divinamente solidario hacia los excluidos: hambrientos y sedientos privados de sus variados sustentos, extranjeros convertidos en nómadas de su tierra y tradiciones, desnudos despojados de su dignidad, malheridos por enfermedades, encarcelados en sus prisiones… ¡Cuántas situaciones humanas miradas por los ojos de Cristo y abrazadas por la misericordia comprometida de nuestro Maestro!
Reitero lo que dije hace unos días: los inmigrantes son acogidos con agradecimiento y son una bendición para nosotros. De hecho, la Iglesia en Asturias los acompaña poniendo en juego cuanto está en nuestra mano. No solamente nos llegan familias, sino también seminaristas y sacerdotes que han llamado a nuestra puerta viniendo de lugares donde no hay libertad, o la dignidad se pisotea y se pinta de negro el horizonte de la esperanza, como sucede ahora en Nicaragua, en la incertidumbre de Venezuela, o en las dictaduras del mismo color ideológico en todo el universo mundo.
Pero un país, una región, un hogar… no son espacios que puedas dilatar infinitamente. Caben cuantos pueden entrar, y el límite es palmario. Siempre es deseable abrir las puertas y acoger a cuantos más mejor, aunque sea a costa de estrecharse. Pero todos no caben en un espacio limitado. Decir lo contrario es irresponsable. Y, luego están los otros límites que nos protegen cuando tras la aldaba hay gente que llega con una maleta indeseada trayendo en ella delitos de sangre, intenciones terroristas o negocios perversos en torno a la droga o al tráfico de personas. Aunque sean minoría, no deben colarse.
Por eso, a los inmigrantes que vienen desde sus hambrunas varias, sus carencias materiales, sus anhelos de libertad, hemos de abrir generosamente nuestras fronteras, pero no como una medida populista y demagógica que termina siendo dañina, amén de encubrir otros intereses de ganancia política. Nuestra comunidad cristiana no se alinea con esas proclamas que con tono mitinero hemos escuchado en estos días, y tenemos la libertad de señalar al mismo tiempo nuestra disponibilidad acogedora y los manejos torticeros de los maestros de la engañifa. Y a los que llegan, regularizar su estancia para que puedan vivir dignamente con sus derechos y obligaciones, integrándose con nosotros.
Puede que haya algunos que esto no lo acepten, y utilicen sus plumillas mediáticas al dictado y sus disidencias eclesiales conocidas para expresar de modo desproporcionado un ataque despiadado hacia quienes pensamos distinto y lo expresamos con respeto señalando las trampas y las demagogias. Produce perplejidad verte señalado con una crítica por lo que no has dicho cuando sesgadamente se interpretan mal tus palabras, o cuando reescriben tu propia historia indicando pretensiones y metas que jamás tuve, tal vez proyectando en mi persona sus fobias y sus filias, sus estériles fracasos personales y las contradicciones de sus propias vidas. Merecen el respeto que ellos no ofrecen, y la piedad con la que nunca tratan a los que legítimamente pensamos de otra manera y a nuestra manera lo expresamos. No es tristeza ni abatimiento lo que generan sino lástima cristiana y paciencia franciscana.
Por otra parte, se constata con gratitud los miles de expresiones de afecto y comunión que esta polémica de diseño ha suscitado, poniendo al descubierto quién es quién en el escenario público y en el privado. Me emocionó cuando un venezolano me dijo el otro día dándome un abrazo: yo fui forastero y vosotros me hospedasteis. Gracias.
Suscríbete para seguir leyendo
- Atasco sin precedentes en dermatología del HUCA: nueve meses de demora media (frente a los 14 días en Mieres) por el rechazo a trabajar con el responsable médico
- Investigan la muerte de una anciana asfixiada con la cincha que la sujetaba a la cama en una residencia de Siero: un barandilla cedió y ella cayó fuera del lecho
- Marina y Juan regresaron de Madrid a Asturias con sus hijas por efecto de la pandemia: 'Tienen naturaleza, hacen deporte al aire libre... No hay comparación
- Una conocida quesería, primera víctima asturiana de las amenazas de Trump al comercio: 'Nos están hundiendo, es desesperante
- Contratación 'histórica' y nuevas mejoras laborales en Alimerka: la cadena asturiana de supermercados incorporará a más de 500 profesionales
- Luz verde del Gobierno a una obra clave que evitará atascos en Asturias
- La desesperación de una ovetense atrapada en el aeropuerto de Doha con misiles sobrevolando: 'La respuesta de la embajada nos dejó peor de lo que estábamos
- La odisea del panadero que todos los días cruza un argayo a pie para que un pueblo asturiano tenga pan (y un vecino le ayuda al otro lado)