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Gimena Llamedo, vicepresidenta del Principado: "Con prudencia y sin triunfalismos, el declive demográfico se puede revertir"

El aumento de habitantes de Asturias «es mejor de lo que esperaríamos», admite la también consejera de Presidencia, Reto Demográfico, Igualdad y Turismo; aunque cree, al tiempo que pide «cero autocomplacencia», que han sido claves las políticas del Principado

Gimena Llamedo, este viernes, en su despacho en la consejería de Presidencia, Reto Demográfico, Igualdad y Turismo.

Gimena Llamedo, este viernes, en su despacho en la consejería de Presidencia, Reto Demográfico, Igualdad y Turismo. / Irma Collín

Vicente Montes

Vicente Montes

Oviedo

Gimena Llamedo, vicepresidenta del Principado y responsable de la política demográfica de Asturias, inaugura la serie informativa «Millón y pico», dado que la comunidad ya parece haber evitado el riesgo de descender del millón de habitantes. LA NUEVA ESPAÑA analizará los retos de Asturias en un contexto de crecimiento de población y afluencia de inmigrantes, así como las tensiones en el acceso a la vivienda y las oportunidades territoriales para fijar población.

La Vicepresidenta del Principado, Gimena Llamedo (Arriondas, 1981), invita a café en su despacho de la consejería de Presidencia, Reto Demográfico, Igualdad y Turismo. Llegan calientes del horno los últimos datos de Sadei sobre la natalidad en Asturias en 2025, que señalan un importante repunte, el mayor en 17 años. Los últimos datos sitúan la población asturiana en 1.020.009 personas. Millón y pico. El fantasma de la caída del millón parece espantado.

-Hace tres años, perder el millón de habitantes parecía inevitable. ¿Qué ha pasado? ¿Se esperaba un cambio de tendencia tan acusado?

-Creo que muy poca gente podía imaginarlo después de tantos años de pérdida de población y con previsiones muy preocupantes. Es cierto que los datos están siendo mejores de lo esperado, pero no son fruto de la casualidad: responden a una estrategia sostenida en el tiempo. Hoy Asturias crece, vienen más personas de las que se marchan y el flujo con Madrid es un claro ejemplo. Cada vez más personas eligen Asturias para desarrollar su proyecto de vida porque ofrecemos educación y sanidad de primer nivel, oportunidades laborales y una calidad de vida difícil de igualar. Con prudencia y sin triunfalismos, Asturias está demostrando que el declive demográfico se puede revertir.

-¿Cuánto de eso es gracias a políticas regionales y cuánto es coyuntural?

-Se le atribuye a Séneca la frase de que «no hay viento favorable para quien no sabe a qué puerto se dirige». Asturias tiene muy claro su destino y el rumbo a seguir. Lo dejó bien claro el presidente Adrián Barbón en sus discursos de investidura: hemos pasado de ser tierra de emigrantes a ser tierra de retorno y acogida. Asturias es sinónimo de calidad de vida. No solo ganamos población extranjera, también residentes de otras comunidades autónomas. Cuando un territorio ofrece estabilidad, bienestar y horizonte, la gente lo percibe. Eso es lo que está ocurriendo.

-Pero igual que las buenas noticias vienen, también se van. ¿Qué está haciendo el gobierno regional para consolidar esta tendencia?

-Lo primero, cero autocomplacencia porque somos muy conscientes que queda mucho trabajo por hacer. Nadie debe olvidar una cuestión esencial: las políticas demográficas necesitan décadas de trabajo intenso y eficaz. Nuestro objetivo no es solo atraer población, sino que quien llega se quede. Asturias ofrece ayudas fiscales a las familias, Escuelines gratis, busca mejorar la conciliación… La «vía fiscal asturiana» incluye ventajas para quienes tienen hijos. Todo ello contribuye a restar inseguridad a una pareja que afronta la decisión de tener descendencias, de ahí que los datos sobre un repunte de la natalidad nos indiquen que debemos seguir en ese camino. Tenemos, además, buenas infraestructuras y servicios públicos. Asturias está más conectada que nunca y se nota. Cada vez más empresas invierten en Asturias. Tenemos los ejemplos de Amazon, Indra, Royal A Ware, o proyectos como los de Sunwafe o Zima. Nada ocurre por casualidad. Detrás hay mucho trabajo discreto.

Las Cuencas son municipios en el corazón de Asturias y que deben ofrecer más y más oportunidades.

Gimena Llamedo

— Vicepresidenta del Principado

-La llegada de inmigrantes ha tenido «efectos inesperados». Pienso en las Cuencas, un territorio en declive que ahora logra salir de los números rojos.

-Las Cuencas ofrecen vivienda a precios muy atractivos, tienen una buena red de centros de salud, colegios e institutos… Además, estamos impulsando importantes proyectos vinculados a la innovación industrial. Los municipios mineros deben ser también tierra de oportunidades. Y eso es muy atractivo no solo para las personas que vienen de otros países sino también para las que llegan de otras comunidades autónomas. Son municipios en el corazón de Asturias y que deben ofrecer más y más oportunidades.

-Pero todo esto tiene también consecuencias en el mercado de la vivienda. Las grandes ciudades, como Oviedo y Gijón, parecen estar «expulsando» a emigrantes a otros concejos periféricos por las dificultades para encontrar un piso asequible. ¿Todos estos fenómenos obligan a repensar la política regional de vivienda?

-Para este gobierno el acceso a la vivienda es un derecho, no un negocio. La escalada de precios se lo está dificultando a demasiadas personas y por eso estamos haciendo un esfuerzo muy importante en estas políticas. La consejería de Vivienda acaba de poner en marcha Alquilámoste, un programa que permite alquilar vivienda por 400 euros menos al mes que el mercado libre. Al acabar esta legislatura habrá 1.500 viviendas de promoción pública, estamos en el camino de declarar las primeras zonas tensionadas para evitar que los precios se disparen. Y también estamos poniendo límites a los pisos turísticos en defensa del interés general y para garantizar que el acceso a una vivienda sea lo prioritario.

El Suroccidente también está mejorando sus datos demográficos, aunque es cierto que de una manera más suave

Gimena Llamedo

— Vicepresidenta del Principado

-Hay zonas, como el Suroccidente, que no logran remontar. ¿Qué hay que hacer allí?

-El Suroccidente también está mejorando sus datos demográficos, aunque es cierto que de una manera más suave. Creo, no obstante, que damos pasos en la buena dirección y seguiremos trabajando para mejorarlos, porque nuestro objetivo es que ningún territorio se quede atrás. Le doy tres ejemplos: acabamos de invertir más de 600.000 euros en el consultorio de Tebongo, hemos abierto una Escuelina en Allande y el hospital de Cangas de Narcea ofrece servicio hematológico a domicilio, un servicio pionero en Asturias. También trabajamos para generar actividad económica y empleo. Ahí está el polígono de La Curiscada, en Tineo, la inversión que estamos desplegando desde Turismo o para impulsar el sector agroalimentario. Todos los esfuerzos van en una misma dirección: conseguir que vivir en el Suroccidente sea una opción con futuro.

-El Principado estableció un mapa de concejos en riesgo de despoblación que se actualiza a medida que los datos evolucionan y que permite beneficiarles de políticas específicas. ¿Está satisfecha con el resultado?

-Asturias es la única comunidad que cuenta con una zonificación demográfica, una herramienta objetiva para anticiparnos y orientar mejor las políticas públicas, en la que SADEI desempeñó un papel clave. No es una etiqueta, es una palanca para priorizar recursos. Nos permite intensificar fondos donde el desafío es mayor, reforzar deducciones fiscales y adaptar las medidas a la realidad de cada concejo. Utilizamos los datos para diseñar políticas con transparencia y sentido común.

-¿Trabajan con el Centro de Innovación Territorial para identificar medidas que fijen población en la zona rural? ¿Cuáles?

-El reto demográfico solo se puede afrontar desde la colaboración, y por eso trabajamos de manera muy estrecha con el Centro de Innovación Territorial. Es una herramienta más dentro de una estrategia amplia, pero es muy valiosa porque convierte ideas en proyectos. Yo creo que: no hay territorios sin futuro, sino territorios sin proyecto. Y el Gobierno de Barbón va a poner los medios para que las ideas se conviertan en realidad. Le doy tres ejemplos: el refuerzo de la producción del Queso de los Beyos en Amieva, uniendo quesería y vivienda para facilitar el relevo generacional; el impulso al Centro de Innovación y Creación de la Cuchillería en Taramundi para modernizar un oficio histórico y abrir nuevas posibilidades de empleo, y el proyecto para analizar la viabilidad de un matadero móvil en el Oriente como solución innovadora. Creemos que la innovación también puede —y debe— nacer desde los pueblos. Queremos aprovechar lo mejor de nuestra tradición y convertirlo en oportunidad de futuro. Cada vez más personas miran al medio rural como un lugar donde construir su proyecto de vida. Nuestra responsabilidad es aprovechar esa tendencia.

-¿La anunciada regularización de inmigrantes hará saltar el censo en Asturias? ¿Tienen alguna estimación de cuántas personas podemos estar hablando?

-En Asturias el porcentaje de inmigración es pequeño con respecto a otras comunidades autónomas. No puedo darle una cifra exacta porque no depende de nosotros. Yo creo que la medida responde a un principio fundamental de justicia: reconocer derechos a quienes ya están en nuestro país y combatir la explotación laboral. Hay dos modelos: reconocer los derechos a quienes están con nosotras cuidando a nuestros mayores o prestando diferentes servicios, o la política del terror y el miedo, del abuso y la brutalidad que supone el ICE de Trump. España necesita inmigración y Asturias también: no es ideología, es economía y sostenibilidad del estado del bienestar. Hay quienes vinculan inmigración con inseguridad porque quieren agitar el miedo y el odio, pero Asturias sabe lo que es emigrar y sabe también qué sociedad quiere ser: una sociedad que acoge, integra y construye convivencia desde derechos y obligaciones compartidas.

Al Arzobispo le recomendaría, humildemente, menos soberbia y más humanidad

Gimena Llamedo

— Vicenpresidenta del Principado

-¿Qué opina de la reacción del Arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes?

-Mi cargo me obliga a ser más prudente de lo que quizá me gustaría. No obstante, creo que cada vez hay un abismo mayor entre el Arzobispo y la mayoría de la iglesia asturiana. Y no es bueno para nadie. En todo caso, me pregunto por qué siempre se empeña en hacerse notar a la contra en cuestiones como la igualdad, los derechos de las mujeres o de las personas inmigrantes, como ahora. Humildemente, me atrevo a aconsejarle menos soberbia y más humanidad. Hablamos de personas con dignidad, libertad y derechos. Yo no concibo una Iglesia que recomienda cerrar las puertas a quienes más lo necesitan.

En financiación autonómica no apoyaremos nada que no sea bueno para Asturias

Gimena Llamedo

— Vicepresidenta del Principado

-Aunque la llegada de inmigrantes rejuvenece la población, Asturias tiene un envejecimiento presente y a medio plazo un serio problema. ¿Cree que el modelo de financiación planteado por María Jesús Montero satisface esas necesidades que tendrá Asturias?

-Sabe que nuestra posición es muy clara: no vamos a apoyar ningún modelo que no incorpore los intereses de Asturias. Lo he dicho con rotundidad: no vamos a apoyar nada que no sea bueno para Asturias. Somos una comunidad especialmente envejecida y con población dispersa, y eso encarece servicios esenciales como la sanidad o la dependencia. Por eso defendemos un sistema que reconozca esas singularidades y garantice recursos suficientes para sostener el estado del bienestar. Nuestra posición está recogida con claridad en los acuerdos institucionales y alianzas con otras comunidades. Asturias acudirá a la negociación con una actitud constructiva, pero también con firmeza: queremos un modelo justo y pensado para el futuro.

-Resuélvame una duda, ¿el acuerdo con Mercosur beneficia o perjudica al campo asturiano?

-Europa necesita abrir mercados, sin duda, pero no debe hacerlo de espaldas al medio rural. La Comisión debe explicar sus decisiones y ofrecer garantías. El campo no pide privilegios, pide competir en igualdad. Asturias defenderá siempre a su sector primario. Cualquier acuerdo debe asegurar reciprocidad y protección de nuestros estándares. Asturias defenderá siempre a los hombres y las mujeres del campo.

-Aunque el sector atribuye la bajada de visitantes a Asturias en 2025 a los usuarios de los pisos turísticos, ¿cree que se necesita tomar alguna medida para evitar un estancamiento del turismo de Asturias?

-Asturias no está ante un escenario de estancamiento, sino de madurez turística. Nuestro objetivo nunca ha sido crecer a cualquier precio, sino crecer mejor. Asturias es sinónimo de calidad y debe seguir siéndolo. Queremos un turismo que genere oportunidades, que respete nuestro entorno y que contribuya a la cohesión territorial. Ese es el sentido de la estrategia que estamos desarrollando. Los datos muestran que seguimos avanzando en la desestacionalización y en la redistribución de los flujos turísticos hacia zonas que antes no eran destinos habituales, lo que genera actividad y empleo en más concejos, y esos son dos objetivos muy importantes para este Gobierno. Además, estamos consiguiendo que el turismo rural recupere la senda de crecimiento. Los bonos de descuento han sido un éxito y Asturias recibe uno de cada tres visitantes de la España Verde. Hemos acordado medidas con el sector y están funcionado.

-Los propietarios de viviendas de uso turístico dicen que recurrirán el Decreto del Gobierno que las regula. ¿Teme que unas excesivas restricciones a esa modalidad reduzcan la llegada de turistas?

-Nuestro modelo se resume en dos palabras: sentido común. Queremos combatir la especulación y los efectos negativos que provocan en barrios y pueblos. Este decreto no nace para restringir el turismo, sino para ordenarlo y garantizar su sostenibilidad. Lo hacemos desde el diálogo y la búsqueda de acuerdo porque el interés general y el bien común son la brújula del Gobierno asturiano. Asturias tiene en la calidad una de sus principales señas de identidad, y las viviendas de uso turístico deben formar parte de ese estándar. Queremos que quien opere en la legalidad lo haga con garantías, pero también proteger la convivencia y el derecho a la vivienda. La experiencia demuestra que poner reglas claras no frena el turismo; lo fortalece.

-¿Cómo?

-De hecho, tras la modificación de la ley el crecimiento de estas viviendas pasó de casi un 60% a un 15%, un ritmo más sostenible y acorde con el modelo que defendemos. Asturias responderá con mano dura a las viviendas turísticas ilegales, y también a quien quiere impulsar un turismo depredador. Lo hicimos blindando nuestra costa y lo volvemos a hacer anticipándonos a buitres y especuladores que ya vemos en otras ciudades.

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