6,50 euros: el dinero que ofrece Adif a una joven ganadera asturiana por dejar su explotación y que no da "ni para un saco de pienso"
Verónica Molleda, que regenta una ganadería en Siero, vive en la incertidumbre: "Tengo vacas, no objetos, no puedo moverlas de un lado para otro"

Verónica Molleda, en su ganadería con "Pichona", una de sus vacas

Verónica Molleda tiene 30 años, es ganadera y vive en La Carrera, parroquia del concejo de Siero. Desde 2022 dirige su propia explotación de vacuno de carne, una ganadería familiar que en su día llevó su padre y que hoy gestiona ella, con alrededor de medio centenar de vacas.
Las reses se alojan en una nave de dos plantas y 520 metros cuadrados, situada en la misma finca donde está su vivienda. Allí Molleda reside con sus abuelos, propietarios de la nave, que se la alquilan a su nieta. La explotación, de la que la sierense heredó la titularidad, está activa desde 1975.
El 11 de agosto de 2025, la joven ganadera recibió una carta del Ministerio de Transportes. No traía buenas noticias. En la misiva, el Estado le comunicaba que su explotación sería expropiada por las obras para duplicar la vía de ancho métrico (la antigua Feve) entre La Pola y La Carrera, a escasos metros de la ganadería. Esos trabajos todavía no han comenzado.
Ella no se sorprendió del todo, ya que conocía el proyecto a través de los medios de comunicación. La alarma llegó al leer la valoración económica: "La indemnización expropiatoria por perjuicio" —es decir, por dejar de desarrollar su actividad— ascendía a 6,50 euros. “Seis euros con cincuenta céntimos”, se lee literalmente en la misiva.
"Rápida ocupación"
“Como perjuicios por rápida ocupación se han tenido en cuenta las indemnizaciones por pérdida de inversiones realizadas en los diferentes cultivos durante el año agrícola, pérdida de cosechas y reposición de instalaciones y obras auxiliares, según los casos”, recoge el documento.
“Cuando vi la cantidad flipé. Sigo sin dar crédito. Es que con eso no me da ni para un saco de pienso”, lamenta Molleda, sin perder del todo el humor. La comparación no es exagerada: un saco de pienso de 25 kilos cuesta más de doce euros.
El abuelo de la ganadera, Juan Luis Martínez, propietario de la nave, también recibió una carta. En su caso, la indemnización por la expropiación del inmueble asciende a 37.700 euros, una cantidad que la familia considera claramente insuficiente.
Una espera cargada de tensión
Tras una reunión celebrada hace pocos meses en la que la ganadera rechazó la expropiación, la joven vive en una tensa espera, con la incertidumbre de qué ocurrirá con su ganado, que es su medio de vida. “Seguiré luchando, no me quiero ir de mi ganadería. Tengo vacas, no objetos: no los puedo mover así como así. Tengo miedo de meterlas en la nave este invierno, por si me mandan moverlas”, explica.
La historia, que ella misma califica de “surrealista”, comienza en 2023, cuando aparecen las primeras informaciones sobre el proyecto en los medios de comunicación. “Vi un comunicado donde se hablaba de las parcelas y polígonos afectados, pero a mí nadie me dijo nada directamente”, recuerda.
Meses después, el 20 de febrero de 2024, Adif convocó una reunión para los afectados en unos bajos del Ayuntamiento de Siero. Asistieron menos de veinte personas. Molleda asegura que es la única empresaria afectada y también la más perjudicada, ya que el resto de expropiaciones, según sus datos, corresponden a pequeñas parcelas de particulares y a algún terreno municipal. No hay viviendas afectadas, sostiene.
“En esa reunión nos dijeron que no nos preocupásemos, que lo iban a solucionar y que tenían en cuenta mi caso, al ser la única empresaria”, señala. Sin embargo, en agosto de 2025 llegó la carta con la tasación de 6,50 euros por dejar su actividad.
"Quiero seguir siendo ganadera y tengo derecho", defiende la sierense
Adif volvió a citarla a otra reunión, que se celebró en octubre del año pasado. Molleda fue con su abogada. Finalmente, no acudió nadie de Adif, sino personal de una empresa de ingeniería vinculada al proyecto. “Nos dijeron que tenía que firmar si estaba de acuerdo o no y que, en cualquier caso, tenían un plazo de 48 horas para desalojar la nave”, relata la sierense.
“Dije que no estaba de acuerdo y me dijeron que ya se pondrían en contacto conmigo. No me explicaron por qué ese precio, solo que era una valoración de los perjuicios”. Desde entonces, no ha vuelto a tener noticias.
La ganadera se encuentra en una encrucijada, decidida a continuar con su actividad, pero presionada por una expropiación en marcha. “Por ley, me exigen tener un lugar adecuado para guardar las vacas. Llevo dos años buscando, pero no encuentro nada para alquilar y comprar se me va de precio. Lo más cercano fue en Colunga, a más de media hora de aquí”, explica.
Actualmente, Molleda vive a escasos metros de la nave. “Puedo ir en pijama. Para mí, perder esto supondría un daño tremendo”, destaca la ganadera, que asegura estar en un "sinvivir". Lo peor, dice, es la incertidumbre. "Yo no sé si me quedaré sin ganadería mañana o pasado. No sabemos nada", se queja. Tiene claro, eso sí, que la lucha no acaba. "Quiero seguir siendo ganadera y tengo derecho", concluye.
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